Opinión

  • | 2018/06/21 00:01

    Ficción en la facturación

    Solo un acuerdo que cobije financiamiento electoral, lucha contra el narcotráfico y desregulación podría hacer factible un aumento en el recaudo.

COMPARTIR

Son muchos los retos que le esperan en materia tributaria al próximo gobierno de Colombia. Pero cualquier discusión realista depende de complejas negociaciones en otros frentes. Solo si logran desarrollar un diálogo sincero y construir acuerdos encontrarán el camino a seguir para hacer factibles sus promesas: reducir el elevado impuesto a las empresas y aumentar el recaudo. Dos cosas que van a ser difíciles –más no imposibles– de alcanzar simultáneamente.

Como esto jamás lo hemos logrado, creo puede ser útil enunciar las incómodas conversaciones que el nuevo gobierno necesita dar para ser exitoso. Como es un tema extenso, lo escribiré en varias entregas. El orden no obedece a su prioridad o secuencia. El primer tema que trataré es la facturación electrónica, algo de lo que se habló ampliamente durante la campaña. Aquí es importante dimensionar el reto, que es mucho más complejo que su ingeniería. Su éxito o fracaso va a depender de resolver difíciles problemas de seguridad y extorsión en los barrios populares y en el campo.

Le puede interesar: Ser o no ser

Me explico: muchos productores serios y bien intencionados se ven obligados a vender a intermediarios para que sus productos puedan estar disponibles en las tiendas. Nuestras ciudades tienen sectores con muchísima población donde el imperio de la Ley es pobre, y en el campo la situación es más compleja aún.

Transportadores, distribuidores, tenderos y panaderos se ven obligados a pagar sobornos a autoridades locales o a grupos de “seguridad” fuera de la Ley. Por esta razón muchísimas empresas envían ‘prefacturas’ para que quien efectivamente compra y dispone del producto diga para qué fechas y a qué RUT se hacen las facturas. La realidad de las transacciones y la forma en que se registran viven divorciadas. La mercancía se envía con un documento de remisión, como si se reubicaran inventarios y no con un documento de transporte terrestre acompañado con la factura de venta con la información real sobre el comprador.

¿Por qué esto es importante? Porque muchísima gente registra sus ventas mal y lo que se reporta no es cierto. Los distribuidores, tal vez víctimas de presiones que lo obligan a realizar pagos a criminales o corruptos, han optado por utilizar RUT ajenos para licuar los ingresos entre varios prestanombres que no queden obligados a declarar o pagar impuesto de renta. Una verdadera factura electrónica que sigue el movimiento de la mercancía en tiempo real desnuda estas prácticas y daría pie a investigaciones de carácter penal y fiscal que dejarían a medio país mal parado.

Recomendamos: El nuevo emperador

Para que la factura electrónica de verdad funcione y aumente el recaudo entre 2% y 4% del PIB, la seguridad ciudadana debe poner fin a las extorsiones que cobran combos, pandillas, exparacos y exguerrilleros. Y toca comenzar a ponerle coto a la masiva corrupción en la gestión de los municipios.

Por ejemplo, la regulación del Invima que le exige a panaderías pequeñas, baldosas por doquier, por supuestas razones sanitarias es innecesaria y da pie a pagos de hasta $200.000 mensuales a funcionarios corruptos de las secretarías de Salud. La ganadería o el chance padecen la inseguridad y la extorsión por parte de grupos fuera de la ley. El sector ganadero es absolutamente esquizofrénico. Vacunan legalmente, una entidad del gobierno les vende la vacuna, se conoce el censo del ganado, pero el sector es informal y casi todo se vende sin pago de impuestos de renta cuando sus ingresos están por los $14 billones anuales. En el Chance la historia es aún más compleja: con ventas entre 30% y 50% en la ilegalidad y con pagos de sobornos millonarios a múltiples gobernaciones, ¿será que van a pagar los impuestos de ley? Estas también son cifras considerables, ya que se estima que lo que no se reporta está entre los $3 billones y $5 billones al año. Esta plaga de informalidad/ilegalidad cobija muchos sectores de la economía, particularmente comercio y agro: las ventas de aceites refinados producidos ilegalmente y distribuidos en barrios populares supera el billón de pesos de ventas al año y las centrales de abastos transan más de $20 billones al año totalmente por fuera de la formalidad.

En esta realidad la factura electrónica tiene como obstáculo, no la tecnología o la voluntad del empresariado, sino la imposibilidad de existir en lo legal sin vivir rodeado e interactuando con lo informal/ilegal que cobija la mayoría del territorio y sus ciudadanos.

Solo un gran acuerdo nacional, con un componente importante de perdón y justicia alternativa podría hacer efectiva una lucha contra la informalidad y un aumento en el recaudo tributario. Movidas aisladas no van a ser efectivas porque si alguien trata de cumplir todo bien solo queda muy vulnerable.

Quizás le interese: Mucho más que incentivos

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 555

PORTADA

Los mejores colegios de Colombia en 2018

Estudiantes de unos 13.000 colegios presentaron las Pruebas Saber 11 este año. Sus resultados son la base del ranking anual de Dinero, que en la presente edición destaca aquellas instituciones con los puntajes más altos en matemáticas e inglés.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com
Su código de suscripción no se encuentra activo.