Opinión

  • | 2018/09/13 00:01

    Cacería de brujas

    Amenazan con moción de censura al Ministro de Hacienda para doblar a un joven gobierno.

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Vayan a ver en cine La Muerte de Stalin, maravillosa película que ilustra cómo opera una sociedad sin debido proceso, donde la presunción de inocencia no aplica y donde las componendas por el poder prevalecen por encima de todo. Una justicia paraca que permite que se mande al paredón a inocentes con base en medias verdades, chismes, testigos de pacotilla y medios de comunicación laxos, poco estudiosos y al servicio de sus dueños.

Ver al ministro Alberto Carrasquilla en el paredón de los medios y las redes sociales, como lo han hecho con Luis Andrade u Orlando Cabrales, debería servirles a todos de advertencia. Como en épocas de Stalin, los que no se arrastran por la porqueriza de las componendas son perseguidos por ser competentes y amenazar un sistema de favores recíprocos y de extracción de rentas.

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Lean a Martin Niemoller; en particular los excelentes ministros y buenos seres humanos de este gabinete que desconocen aún la forma oscura y corrupta de operar de nuestro Estado. Aquellos que jalan los hilos del poder para hundir a quienes les estorban y avanzar –en la confidencialidad de los reservados de restaurantes o en los burdeles– sus impresentables intereses.

“Cuando los corruptos vinieron a buscar a los magistrados de la Corte Suprema, guardé silencio, / porque yo no era magistrado. / Cuando encarcelaron a los sociólogos, / guardé silencio, / porque yo no era sociólogo. / Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, / no protesté, / porque yo no era sindicalista. /Cuando vinieron a buscar a los técnicos, / no pronuncié palabra, / porque yo no era técnico. / Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, / no había nadie más que pudiera protestar”.

Amenazan con moción de censura para doblar un joven gobierno, que bien intencionado y algo cándido, viene tratando de cambiar una cultura soterrada de abusos del poder, captura de entidades, desvió sistemático de los recursos públicos para enriquecimiento de unos pocos y una amplia red de funcionarios conectados por esta cultura mafiosa y pendenciera.

Entremos a rebatir las acusaciones en contra del Ministro. Primero, la reforma constitucional del SGP es una de las decisiones de política fiscal más difíciles y trascendentales desde finales de los 90. El presidente Santos como Ministro logró enderezar las finanzas del país temporalmente cuando separaron los recursos de las transferencias de los ingresos corrientes de la Nación entre 1999 y 2000. Como la reforma fue temporal, el ministro Carrasquilla tuvo que volver a retomar el tema con el acto legislativo de 2007. Decir que esto fue para beneficio propio es ridículo: en una reforma constitucional con intereses en juego de todo el mundo no hay quien la manipule en beneficio propio.

Segundo, durante la crisis del 98, el excesivo endeudamiento de municipios y departamentos –algunos con créditos garantizados con recursos de la educación y la salud– forzaron una sentencia de la Corte Constitucional que hizo imposible volver a endeudarse contra estas fuentes. Esto es razonable en salud y educación, que son casi todos gastos de nóminas, pero en acueducto y alcantarillado que requieren de mucha inversión solo es factible con endeudamiento, nadie construye un acueducto con un tubito al año. Los planes departamentales de agua requieren deuda y tiene todo el sentido que se garantice con los recursos del SGP para este sector.

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Tercero, Carrasquilla renuncia a inicios de 2007. Los decretos que permitirán los créditos para que se den las inversiones en acueductos son de 2008 y la primera colocación de Bonos inicia en diciembre de 2009. Que varios municipios se unan en un vehículo para poder financiar proyectos con recursos a 19 años es idéntico a lo que hacemos para comprar una casa. Nos hipotecamos para tener algo muy necesario y nuestro regular crédito se mejora con la garantía que se da.

Cuarto, no es posible decir que la tasa de interés era altísima. Eso solo lo puede decir alguien que no quiere saber o no le interesa ver qué pasaba en aquel momento con el financiamiento a municipios. Cuando los créditos eran de bancos, en los 90, todos superaban 20%. UVR más 11%, es decir, una tasa del 15%, que era para municipios como Soacha o Monte Líbano inmejorable. Sobre todo en medio de la crisis financiera más grave de toda la humanidad desde la Gran Depresión.

Y, finalmente: Carrasquilla nunca se enriqueció a costa del negocio de los bonos de agua. Las comisiones que recibió por su estructuración son apenas el promedio de lo que se paga a nivel mundial por estas operaciones.

Es muy fácil hacer una cacería de brujas. Pero es muy difícil detectar la verdadera corrupción que muchos conocen pero muy pocos reconocen.

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