Opinión

  • | 2018/02/15 00:01

    Antiapología capital

    La micro de la macro revela que el problema de Colombia es Bogotá: es un mito que Colombia para desarrollarse mire a la Capital.

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La inflación del año pasado en la capital de Colombia fue de 4,63%, la mayor de todo el país. Como Bogotá pesa 42,5% del índice de precios al consumidor de Colombia, contribuyó con 48,2% de la inflación de 2017. En parte, el incumplimiento de la meta de inflación del Banco Central en 2017 se debe a Bogotá. Sin la capital, la inflación del año pasado en Colombia hubiera sido 3,69%.

Es una realidad esta divergencia dentro del país. Especialmente porque 17 de las 23 principales ciudades de Colombia cumplieron con el rango que representa la estabilidad de precio y solo seis, entre ellas Bogotá, no lo hicieron, al mantenerse en diciembre por encima de 4%.

La inflación de ciudades como Neiva, Villavicencio, Sincelejo y Riohacha tampoco cumplieron la meta, pero no porque el crecimiento en los precios fuera superior al 4 % sino porque se ubicaron por debajo del rango meta; es decir, estuvieron por debajo de 2%.

Ahora, en el primer mes la inflación cumple la meta del Banco de la República, en parte porque la capital, que sigue sin cumplir la meta, bajó de 4,63% finalizando 2017 a 4,21% de enero. La otra ciudad que tampoco cumple es Pereira, pero dicha ciudad solo pesa el 2,2% del IPC de Colombia. Sin la capital, la inflación de los últimos doce meses, tras el primer mes de 2018, se ubica en 3,28%.

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Esta diferencia entre Bogotá y el resto de Colombia se asimila a las diferencias de inflación por ingresos. La de Bogotá es parecida a la de hogares de altos ingresos y la del resto del país a la inflación de familias de bajos ingresos.

El peso de Bogotá en el IPC de Colombia está muy por encima de 26%, que es su peso en el PIB. Pero esa diferencia se explica en gran parte por el peso de la capital en el comercio nacional, que es alrededor de 37%.

Ese peso en el comercio en el año 2000 era casi igual al del PIB, 26,5%. El creciente peso de Bogotá se explica porque la ciudad ha contribuido 48% al crecimiento del comercio en Colombia desde el comienzo del siglo. A su vez, la enorme contribución está estrechamente ligada al absurdo peso de Bogotá con el déficit comercial del país con el mundo.

Para explicarlo, tomemos el caso de los bienes de consumo, que son poco más del 40% del déficit comercial de Colombia el año pasado.

Los datos de 2017 indican que Bogotá participó con 106,4% del déficit comercial en este tipo de bienes. Imagínense, mientras el total del país disminuyó el déficit comercial con el mundo en bienes de consumo, Bogotá lo aumentó. Más ilustrativo es que no solo el déficit de la capital fue más grande que el de toda Colombia, sino que sin Bogotá el país tendría un superávit con el mundo en bienes de consumo. Ojo, Bogotá tiene en bienes de consumo déficit con más de 100 socios comerciales.

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Aunque sin Bogotá Colombia seguiría con un déficit comercial en bienes de consumo duradero superior US$1.000 millones, el mismo sería más que compensado por el superávit en bienes de consumo no duradero generado en 60% por Antioquia.

El enorme déficit comercial en bienes de consumo duradero de Bogotá se explica por su bajo peso en las exportaciones y el desproporcionado peso en las importaciones de ese tipo de bienes frente al país. Las exportaciones de la capital son el 21% del país, cifra inferior a su peso en la economía nacional. Así mismo, la ciudad pesa 56% en las importaciones de bienes de consumo de Colombia. Desde una perspectiva histórica, Bogotá contribuye con 74% del crecimiento de las importaciones de consumo del país desde el año 2009.

Los problemas macroeconómicos de Colombia son síntomas y no enfermedades en sí mismas, como bien señaló Juan Ricardo Ortega en el gran foro “Semana-Dinero: ¿Para dónde va el país?”. No se trata de la enfermedad holandesa de Colombia sino de la improductividad de Bogotá lo que viene carcomiendo el crecimiento del país con altos o bajos precios del petróleo. ¡No digamos más mentiras ni guardemos más los secretos!

Si se comprende la micro se entiende el efecto en la macro. Si solo se comprende la macro, inevitablemente y sin anticiparse se enfermará por el contagio de la micro. La improductividad de Bogotá necesita una altísima tasa de cambio, genera una gran fragilidad externa, impacta desproporcionadamente la inflación en Colombia y determina o condiciona las tasas de interés de todos los colombianos.

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