| 2/26/1999 12:00:00 AM

Telecom se prepara

La empresa más grande de telecomunicaciones se prepara a enfrentar el mayor reto de su historia: convertir a sus trabajadores en socios; para poder sobrevivir.

Telecom es posiblemente una de las empresas en mejores condiciones del país para ser una ganadora en la vertiginosa carrera de la tecnología, las telecomunicaciones y la informática. La razón es que aún mantiene su posición dominante en el mercado de las telecomunicaciones y su capacidad tecnológica todavía es competitiva.



Pero tiene que vencer grandes obstáculos o debilidades que están comprometiendo su viabilidad futura. El más protuberante es su abultada deuda pensional que está drenando la capacidad de generación de ingresos de la empresa y, por ende, de seguir compitiendo en un mercado cada vez más abierto y desregulado.



El pasivo pensional de Telecom, es decir, los recursos que la empresa debería tener hoy provisionados para atender las pensiones actuales y futuras de los empleados contratados antes de 1993 (cuando entró en vigencia la Ley 100), tiene un valor estimado de $3,4 billones. Esta suma representa cerca del 80% del valor en libros de todos los activos de la empresa.



Hasta ahora, Telecom sólo ha logrado provisionar cerca de $1 billón que están disponibles en activos líquidos. Sin embargo, las estimaciones de la presidencia de la organización indican que la empresa no puede seguir respondiendo por las provisiones de manera indefinida, porque el costo que eso representa hace que el negocio sea inviable. Las estimaciones sorprenden. En un escenario de alto crecimiento como es el del negocio de las telecomunicaciones, Telecom tendría pérdidas operacionales por cerca de $1,3 billones de aquí al año 2002. "Esto dejaría totalmente arrasada a la empresa y sin ninguna posibilidad de seguir compitiendo en el mercado de las telecomunicaciones", dijo Eduardo Pizano de Narváez, presidente de esta empresa estatal.



Telecom estaría perdiendo la oportunidad de crear valor en medio de un negocio que está en pleno auge.



Privatización



¿La solución? Según Pizano, privatizarla, pero no para que quede en manos de una multinacional o un grupo económico, sino para que sean los mismos empleados los que conviertan el pasivo pensional en acciones.



El mecanismo que Pizano acaba de presentarles a los sindicatos de la empresa consiste en crear un fondo de pensiones cuyo capital serían los $3,4 billones que corresponden al pasivo de la empresa con los trabajadores: $1 billón en provisiones que el fondo invertiría en las diferentes opciones que ofrece el mercado y otros $2,4 billones en acciones de Telecom. De esta manera, el fondo, que estaría conformado por la plata de los trabajadores, sería el socio del Estado en Telecom.



Esta solución liberaría la empresa de la enorme carga financiera que representa responder por las pensiones. El fondo tendría unos dividendos por las inversiones de su portafolio y con esos recursos respondería por las pensiones actuales y futuras.



La propuesta



La propuesta de Pizano ya está sobre la mesa y, de ahora en adelante, empezará una discusión entre los directivos de la empresa y los sindicatos. Discusión que luego se trasladará al Congreso de la República para debatir la Ley que transformaría la empresa.



Aunque de entrada se sabe que el proceso de negociación no va a ser fácil, las condiciones son muy favorables. La actitud tanto de la empresa como del sindicato es abierta. "Si alguien tiene una mejor propuesta para que Telecom sea viable, estoy dispuesto a escucharla", dijo Pizano.



Y el sindicato tiene una actitud de negociación similar: "no estamos cerrados a lo que ha dicho Pizano. En principio no estamos de acuerdo, pero queremos que ganen los argumentos", dijo Carlos Cely, presidente del sindicato de técnicos (ATT).



Para el sindicato, hay dos preocupaciones fundamentales. En primer lugar, que el Gobierno ha manifestado su intención de hacer una nueva reforma a la seguridad social que les quitaría beneficios en sus regímenes de pensiones. Telecom tiene uno de los regímenes con mayores privilegios; en algunos casos, los trabajadores pueden retirarse a los 50 años de edad cuando cumplen 20 años de servicio. También se quiere modificar el régimen de transición del sistema antiguo al de la Ley 100 de Seguridad Social. "Esto reduciría sustancialmente el pasivo pensional que hoy se estima en $3,4 billones. El Gobierno tiene que fijar una posición clara al respecto", dijo Cely.



El otro tema de fondo para el sindicato se refiere al servicio que presta Telecom en las zonas donde no es rentable. Si se privatiza, el criterio de rentabilidad se impone. ¿Cómo se financiaría la cobertura en zonas marginadas? Para Pizano, la solución es que el Gobierno Central se comprometa a dar un subsidio directo para cubrir esos costos. Pero los sindicatos son incrédulos, porque, según ellos, el Gobierno ha incumplido sus promesas en varias oportunidades.



El riesgo



Si los trabajadores deciden convertir sus recursos pensionales en acciones, se convertirían en socios importantes y asumirían el riesgo de ser empresarios. Además, sus pensiones de vejez dependerían en gran medida del buen desempeño de Telecom en el futuro.



¿Un fondo de pensiones tendría tan concentrado el riesgo? Los fondos de pensiones en cualquier parte del mundo tratan de distribuir el riesgo en un portafolio diversificado y el fondo de pensiones de Telecom debería adoptar la misma política. La posibilidad estaría abierta para que el nuevo fondo vendiera participación en Telecom para reinvertir esos recursos en otras empresas.



"Lo importante es generar un verdadero proceso de democratización de la propiedad en Colombia. Sería la oportunidad para que no sólo los ricos de este país disfrutaran la rentabilidad de un sector tan rentable como el de la tecnología y las telecomunicaciones", aseveró Pizano.



Si la propuesta prospera, el nuevo fondo de pensiones sería el más grande del mercado colombiano.



La viabilidad futura



Pero ¿cómo está hoy Telecom frente a la competencia y a las posibilidades futuras del mercado?



Telecom es una empresa que sigue disfrutando el dominio del mercado de telefonía de larga distancia local e internacional y ésa es hoy por hoy su gran fuente de ingresos, la vaca lechera de la organización. Sin embargo, este negocio perderá importancia estratégica para la empresa, no sólo por la competencia de los nuevos operadores como Orbitel y ETB, que le han quitado cerca del 8% del mercado en los últimos meses, sino porque la tendencia mundial es que el negocio ya no es transmitir voz por el sistema convencional. Ahora, el negocio con futuro es el de transmisión de datos.



Por ello y ante la eminente pérdida del mercado en los servicios de larga distancia, Telecom se ha propuesto diversificar el portafolio. La empresa tiene en la mira negocios en los que posee ventajas competitivas: telefonía local extendida, servicio portador, internet, servicios empresariales, satélites de órbita baja, trunking, telefonía pública y hasta televisión por cable.



Telecom tiene fortalezas indiscutibles como su gran capacidad financiera (en especial si resuelve el tema pensional), inversiones de alta tecnología ya hechas como las redes de fibra óptica que cubren las principales ciudades del país, participación en telefonía celular y en cerca de 14 telefónicas locales que cubren pequeños mercados.



Esto le da una gran capacidad para sacarles millaje a negocios alternos como la transmisión de datos, internet y para establecer empresas de televisión por cable, mediante la utilización de la fibra óptica. Además, la empresa les está apostando a negocios de alto crecimiento como la telefonía móvil con cubrimiento mundial (sistema LMDS, similar al iridium). Telecom realizó una alianza con Globalstar para entrar en ese segmento.



No obstante, además del tema pensional, la empresa tiene debilidades de fondo que debe resolver. Como entidad estatal aún padece los vicios del sector público que la hacen menos ágil que sus competidores privados. Además está la influencia de los políticos, de la cual tendría que deshacerse si quiere competir en el complejo mercado de las telecomunicaciones. Por otro lado, la pérdida de mercado de larga distancia va a seguir creciendo. Se estima que en dos años habrá perdido entre el 40% y el 60% de su participación.



Lo que se ve a futuro es un mar de oportunidades para Telecom. Hoy por hoy, (sin la carga pensional) su rentabilidad operativa sobre ventas podría ser del 50%, una cifra que muy pocas industrias ostentan en Colombia.



El gran reto de Pizano será no sólo convencer a los sindicatos de que su propuesta es la mejor opción, sino defenderla en el Congreso de la República, un escenario que ya conoce.

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