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| 4/26/2018 12:01:00 AM

Estas son las empresas que dominan el negocio de la Pila

Estas empresas cada mes recaudan la mayor parte de los $4,4 billones que se pagan por seguridad social. Bancos y cajas de compensación, claves en este negocio.

En el proceso de formalización laboral que ha vivido el país en los últimos años y que ha permitido que hoy haya más trabajadores formales que informales ha sido protagonista la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila) y detrás de ella los operadores de información. Ellos son los que alimentan esa ventanilla virtual, que agrupa todos los pagos de seguridad social y que les facilitó la vida a las empresas y a los trabajadores independientes.

Antes de 2005, cuando arrancó la Pila, era necesario llenar una planilla para cada servicio de seguridad social y parafiscales; es decir, para salud, pensiones, riesgos profesionales, caja de compensación, Sena e ICBF, y también para cada uno de los trabajadores de una empresa. Luego había que ir a los bancos y consignar el valor correspondiente. Con la Pila se unificó todo en una sola operación electrónica que ha ayudado a reducir la elusión y la evasión en seguridad social.

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Para volver la Pila una realidad se requería de un operador tecnológico que desarrollara un software para unificar los pagos, pero que, además, pudiera tener una cuenta en el Banco de la República a la cual dirigir el dinero que le iba entrando durante el día para luego cruzarlo y realizar los respectivos pagos a los administradores de seguridad social: Administradoras de Pensiones y Cesantías (AFP), EPS, Administradoras de Riesgos Laborales (ARL), cajas de compensación, Sena e ICBF.

Esto hizo que los primeros operadores de información de la Pila estuvieran emparentados con bancos. El pionero fue Soi, que pertenece a ACH Colombia, que es la cámara de compensación de los bancos del país.

Gustavo Vega, presidente de ACH Colombia, entidad que a través de Soi tiene 13% del mercado, explica que con la Pila se inició de forma gradual, primero obligando a las grandes empresas a utilizar este sistema electrónico y luego lo fueron bajando hasta llegar a las compañías que tienen más de 10 empleados. Lo mismo aplica para independientes que coticen sobre una base de cuatro o más salarios mínimos

El plan del Gobierno es ir ampliando dicha obligatoriedad para todas las empresas sin importar su tamaño, así como a todos los independientes.

Hoy las Pymes de menos de 10 empleados y los independientes que cotizan menos de 4 salarios mínimos pueden pagar su Pila de forma electrónica o de forma asistida; es decir, que van a uno de los 24 operadores de información que hay en el país y allí les ayudan a llenar la planilla por teléfono o de forma presencial para que luego la paguen en un banco o incluso en recaudadores autorizados como Baloto o las cajas registradoras de los almacenes Éxito.

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La fuerza de las cajas

Otro de los operadores que arrancó con la Pila es Asopagos, que pertenece a Asocajas, el gremio de las cajas de compensación. No obstante, como cada una de las grandes cajas del país, tenía su propio operador dentro del gremio, en 2009 se dividieron y se creó Simple, que pertenece a Cafam, Colsubsidio y Comfandi; Mi planilla, que es de Compensar y Asopagos, que atienden a 29 cajas de 750 municipios.

Jorge Gutiérrez, gerente de Asopagos, comenta que mientras los demás operadores de información de Pila están muy concentrados en Bogotá, Medellín y Cali, su firma tiene una operación más diversificada, con la que alcanza 11,6% del mercado nacional. Adicionalmente, tiene un acuerdo con el Banco Agrario para recaudar la seguridad de varios municipios en donde no hay bancos comerciales, en los que atiende a 95.000 aportantes.

En el caso de Simple, que junto con las cajas tiene como socio a la multinacional estadounidense de seguridad Brinks, la participación de mercado llega a 10% y su gerente, Juan José Lalinde, señala que su trabajo consiste en recaudar los pagos y la información de cada persona (empleada o independiente) y luego venderlos a los administradores de seguridad social. Todos los operadores hacen lo mismo y su plataforma tecnológica es similar, pues está bastante reglamentada, lo que los diferencia es el servicio que prestan.

En eso coincide José Jesús Ramírez, gerente de Mi Planilla, operador que aparte de Compensar también atiende a Comfenalco Valle, tanto las cajas como las EPS de cada una. Lleva los registros de 2,2 millones de cotizantes y tiene una participación de 13,7% del mercado.

Ramírez agrega que su labor no solo consiste en tener sistemas tecnológicos confiables que les permitan procesar varias transacciones simultáneamente, sino también estar actualizados con la cambiante normatividad de seguridad social. No en vano, hoy están vigentes 18 tipos de planillas, 36 variedades de cotizantes y 15 clases de novedades.

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Con los conglomerados

Paradójicamente, el operador que llegó más tarde al mercado de la Pila, hoy es el más grande. Se trata de Aportes en Línea, que es de Porvenir, una de las empresas del Grupo Aval. Su gerente, Gabriel Gómez, atribuye los buenos resultados a su esfuerzo por innovar y por buscar facilidades para el sistema, de manera que sus usuarios puedan entender cómo liquidar correctamente sus cotizaciones. “Entre los tipos de cotizantes, de novedades y de planillas puede haber millones de combinaciones y ahí es donde debemos asesorar bien”, precisa y agrega que ellos procesan la información de 6,6 millones de trabajadores, de 176.000 empresas y 530.000 independientes, que en conjunto mueven $2,1 billones en pagos de seguridad social.

Así mismo, entre los operadores más importantes de la Pila está Arus, que pertenece al Grupo Sura y tiene como clientes principales a las empresas del conglomerado, entre las que hay administradoras de seguridad social. Su gerente, María Claudia Rey, señala que antes de ser Arus eran conocidos como Enlace Operativo y comenzaron con la idea de atender las necesidades de información del grupo, pero hoy están abiertos a clientes externos.

Comparte la tesis de que para crecer y obtener fidelidad de los usuarios la clave está en ofrecer servicios diferenciales; por ejemplo, en Arus tienen una aplicación móvil que les facilita los pagos a los independientes y en total ya manejan 16% del mercado.

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El modelo de negocios de los operadores de información es peculiar, pues quienes les pagan por su servicio (con una tarifa promedio de $100 por registro electrónico y $1.000 por uno asistido) no son las empresas ni los trabajadores, sino los administradores de seguridad social. Esto hace que deban convencer y atraer los cotizantes, quienes no pagan nada, para poder recaudar el dinero y la información que luego les venden a las administradoras.

Un negocio que suena enredado, pero que ha sido clave para que los 12 millones de cotizantes activos en la Pila tengan acceso a la seguridad social, bien sea de forma contributiva o subsidiada. Definitivamente, un gran avance para el país.

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