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| 4/25/2019 5:17:00 AM

La batalla de los textileros y confeccionistas contra los importadores

Textileros y confeccionistas lideran una batalla contra los importadores de ropa de Asia para que paguen más aranceles y así proteger a la industria nacional. En medio de ese debate hay un negocio que mueve $18 billones al año.

La puja para ponerles freno a las importaciones de confecciones está tan dura, que ni siquiera el guiño del expresidente Álvaro Uribe logró inclinar la balanza y resolver el nudo ciego en el que se encuentran los pequeños empresarios agrupados en la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCC), contra importadores y grandes superficies que cuentan con el respaldo de Fenalco y la Andi.

Aunque parezca la típica rencilla entre pequeños empresarios locales contra poderosos importadores, la realidad es que cualquier decisión que se tome podría afectar la inflación y el bolsillo de los colombianos, ya que los precios de las prendas de vestir podrían subir 25%. El dilema consiste en cómo proteger a la industria local sin elevar los precios de la ropa y que nada de ello afecte el libre mercado y el derecho a importar en condiciones favorables.

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Los afectados lograron incluir un artículo en el Plan Nacional de Desarrollo (PND), en discusión en el Congreso, que suba el valor de los aranceles que deben pagar los importadores.

En la otra orilla están quienes creen que aumentarlos es inconstitucional y fomenta el contrabando, tal como lo exponen Bruce Mac Master, presidente de la Andi, o María Claudia Lacouture, exministra de Comercio y actual presidente de la Cámara Colombo Americana, quien argumentó en una entrevista a La República que “la potestad de generar aranceles y decretar acciones relacionadas con aranceles es del Presidente de la República”.

Foto: Para los gremios, aumentar los aranceles incrementaría el contrabando y además es una potestad del Gobierno.

En Colombia, este sector mueve al año $18 billones, según Euromonitor, firma de investigación de mercados. A su vez, de acuerdo con Inexmoda, el 35% de esa torta comercial es de importación; el otro 35% lo produce la industria nacional; pero 30% se la lleva el contrabando.

El presidente Iván Duque ha dado señales de querer combatirlo frontalmente y así lo ha demostrado con recientes golpes como la captura de tres funcionarios de la Dian que trabajaban en el puerto de Buenaventura, y la desarticulación de una estructura que era liderada por quien es considerado el presunto zar del contrabando textil en el país. Se trata de Salim Ricardo Yamhure Daccaret, cuyo arresto fue presentado por el propio Duque.

Las 70.000 empresas formales del sector en Colombia generan 1‘600.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos; aunque oficialmente en el Dane aparece solo medio millón, porque, según expertos, en esas mediciones no se tienen en cuenta las empresas que tienen menos de 11 empleados.

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La mala noticia es que, de un lado, el fuerte remezón del contrabando y, de otro, el aumento de las importaciones, produjeron la pérdida de un millón de puestos de trabajo en la última década.

El país tiene 3.663 importadores de ropa, pero apenas 30 de ellos mueven 80% de esa balanza. El año pasado introdujeron al país 700 millones de prendas.

Guillermo Criado, presidente de la CCC, aclaró que el propósito del nuevo arancel no es frenar las importaciones, sino resolver un error técnico en el umbral para determinar el porcentaje arancelario a pagar y que muchos importadores estarían aprovechando, “algunos de ellos se podrían dar el lujo de aumentar el valor de cada kilo de ropa que importan para hacerse acreedor al beneficio arancelario y así pagar menor impuestos”, explicó.

Desde hace años el Gobierno viene tratando de contener la crisis del sector y en 2017 expidió por Decreto una nueva tabla arancelaria que fijó como umbral US$10 por kilo de confección importada. Si el kilo de ropa cuesta US$10 o menos, el importador paga un arancel de 40 %. Pero si ese kilo cuesta más de US$10 (puede ser US$11), automáticamente el arancel se reduce a solo 15 %.

Lo que sugieren desde la CCC, es que los grandes importadores estarían aumentando el valor de sus mercancías para pagar el arancel del 15% y no del 40%. O sea, un kilo de ropa que en realidad cuesta US$8, prefieren facturarlo en US$11, para pagar el arancel más barato, ya que al final del ejercicio la prenda puesta en Colombia, sigue siendo mucho más barata que producirla en el país.

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De ahí que la propuesta que presentó el gremio ante el PND es que se fije un nuevo umbral de US$20 por kilo y de esa manera evitar lo que ellos mismos denominan como un “contrabando inverso”, porque en lugar de subfacturar, sobrefacturan.

Eduardo Visbal, presidente encargado de Fenalco, catalogó de falacia las quejas de que detrás de todo el debate en contra de subir los aranceles, hay un interés por proteger a los grandes importadores, “algo ilógico porque ellos también son los mayores confeccionistas del país”, aseguró.

Explicó que todo el sector es una cadena que se vería afectada si se le añaden más impuestos vía arancelaria. “Al bajar las importaciones, bajan las ventas de esos importadores y como tal, también se reducen las compras nacionales”, dijo el dirigente de Fenalco tras enfatizar que al final del ejercicio se beneficia el contrabandista, “porque aumentar los impuestos implica aumentar el contrabando”.

Visbal cree que la mejor manera de solucionar el problema no es proponiendo más aranceles, sino “desarrollando nuevas líneas de negocio, producción, comercio, modas”.

Como están las cosas, todo indica que no habrá humo blanco en los próximos días, y si a ese álgido debate le agregamos la campaña electoral que se avecina, eso explica la prudente respuesta que dio el expresidente Álvaro Uribe, luego de la reunión que tuvo esta semana con los textileros, “confiemos que se pueda hacer un ajuste arancelario que procure el mejor nivel de consenso”.

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