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| 10/25/2018 12:01:00 AM

Petróleo y dólar: golpe bajo a las aerolíneas

En los últimos meses el petróleo subió, pero el dólar no bajó. Ese es un duro golpe para las aerolíneas que operan en Colombia.

La tradición muestra que en Colombia, cuando el petróleo sube, el dólar baja. Y viceversa. Esa ha sido una correlación que prácticamente se ha incorporado al panorama económico nacional; nadie espera sorpresas en esos frentes.

Pero lo ocurrido en los últimos meses ha sido bastante particular y muchos en el mercado de valores se preguntan por qué tal ‘ecuación‘ se rompió. En el último año, el petróleo ha registrado incrementos importantes en su cotización. El Brent, por ejemplo, a finales de octubre de 2017 estaba merodeando US$60. En la última semana de octubre de 2018 se había ubicado cerca de US$80. Esto es un incremento de 33%. La noticia es muy positiva para la industria petrolera colombiana: Ecopetrol cerró el primer semestre de este año con una caja de $15,8 billones y utilidades por $6 billones.

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Pero, de otra parte, el dólar no ha reaccionado. En un primer momento el peso se revaluó y en los últimos meses de 2017 el dólar cayó a cerca de $2.800; desde enero de este año volvió la tendencia devaluacionista y el dólar se ha quedado cerca a los $3.000.

Si bien en otras economías la devaluación ha sido más abrupta, en Colombia que la divisa se haya estabilizado cerca de $3.000 tiene enormes implicaciones para muchos sectores, que podían compensar por la vía de una caída en el precio del dólar el golpe que recibían sus balances, gracias a los mayores costos del petróleo y sus derivados. Pero nada de eso está ocurriendo hoy. Esta es una anomalía que probablemente refleja los temores sobre el futuro de la economía colombiana y mundial. Varios sectores han empezado a sentir el golpe, especialmente, las aerolíneas, que siempre han logrado compensar el choque de un aumento en el precio del petróleo con una menor cotización del dólar.

"Si el precio del combustible continúa incrementándose o se mantiene el precio del dólar cercano a $3.000 se pondrán en aprietos las aerolíneas", comentó una fuente del sector que pidió reserva.

El asunto es simple: estamos ad portas de la temporada alta de fin de año. Ahora es cuando se planifican las vacaciones de diciembre y enero y muchos empiezan a adquirir sus paquetes turísticos. Por eso las empresas aéreas diseñan planes de descuento y ofertas para que los viajeros programen bien la temporada, incentivando con eso la compra anticipada. Sin embargo, es muy probable que las compañías aéreas no tengan margen de maniobra. La pregunta que queda en el aire es que si esta situación atípica continúa, tendrán que trasladar todo el golpe de sus costos a los tiquetes y eso desincentivará la compra por parte de los usuarios. El boomerang entonces se habrá devuelto, porque ello derivaría en menores ventas.

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¿Aterrizaje suave?

La tasa de cambio afecta a la mayoría de costos: el precio de los combustibles, los de mantenimiento y de seguros, que representan por lo menos 35% de la estructura de costos de las aerolíneas. Esa es la ecuación que deben resolver ahora mismo estas firmas. "Eso de tener un aumento en el crudo y un dólar devaluado, es un hecho que se había presentado pocas veces", dijo otra fuente del sector.

El fenómeno ya empezó a golpear los balances de las aerolíneas. Para la muestra varios botones. Por ejemplo, Avianca informó que a junio de este año el gasto en combustibles de aeronaves llegó a US$573 millones, 25% más que los US$458 millones que se presentaron en el primer semestre de 2017.

En el caso de las aerolíneas que operan en Colombia, el golpe es doble, porque no solo el precio del combustible aumenta, sino que a la hora de ir al mercado a comprar los dólares para pagar los gastos, se tiene que pagar más de lo que se pagó en el mismo período del año pasado.

El impacto se va a agudizar en el segundo semestre, pues especialmente entre septiembre y octubre se ha dado un mayor incremento en los combustibles, mientras que el dólar se ubica más arriba de lo que estaba en el mismo momento de 2017.

También en su informe trimestral, Copa informó que a junio no solo había aumentado su consumo de combustible, pues pasó de 74,1 millones de galones en el segundo trimestre de 2017 a 81,7 millones de galones en el mismo período de 2018, sino que el precio promedio por galón pasó de US$1,77 a US$2,35 en el mismo período. Solo por precio, el incremento en este trimestre fue de 33%; incorporando el aumento en el volumen, los costos se le subieron en US$60 millones a esta aerolínea.

La empresa informó que "los costos de combustible para aeronaves se incrementaron 47,1% o US$61,6 millones comparados con el segundo trimestre de 2017, como resultado de los más altos precios de jet fuel y un aumento en la capacidad".

Así, la tradicional presión sobre los balances empresariales por cuenta de un aumento en la operación se verá agravada por la nueva condición de los mercados del dólar y los combustibles para aviones. Es decir, si las compañías aspiran a crecer en volumen de pasajeros y operaciones de vuelo, van a sentir mucho más el golpe.

En el caso de Avianca, por ejemplo, esta sería una presión adicional ahora que quiere recuperar el terreno perdido por cuenta de la caída en su operación tras el paro de pilotos que se registró el año pasado.

La coyuntura es bien preocupante. Según las cifras de la Aeronáutica Civil, el tráfico aéreo colombiano viene creciendo a buenos ritmos de 5,67% acumulado a julio de este año, período en el que se transportaron 33,6 millones de viajeros tanto en tráfico nacional como internacional. En las estadísticas oficiales se destaca el flujo de viajeros internacionales que crece a 8,29%, alcanzando un récord de 26,5 millones de pasajeros.

El panorama no es el mismo para los pasajeros nacionales, pues la caída hasta julio pasado era de 3,18% hasta los 7 millones de pasajeros.

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Estas cifras son así, porque la industria local se quiere recuperar de la caída registrada el año pasado por cuenta del paro de Avianca. Ese es el mercado que está pendiente de volver a la normalidad, así que, apenas ocurra de manera definitiva la recuperación, se van a aumentar las necesidades operacionales de las aerolíneas.

Es en ese complejo panorama en el que la noticia de un dólar y unos combustibles caros no es para nada buena.

Las compañías aéreas se deben preparar para esta empinada cuesta de fin de año, porque por un lado tienen una estructura de costos más apretada y, por el otro, una necesidad de recuperar el terreno perdido, sobre todo en el mercado local. Una coyuntura bastante particular que hace que el ‘equipaje‘ para las aerolíneas sea más pesado.

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