| 11/24/2016 12:00:00 AM

¿Cuál sería el impacto económico del gobierno de Trump?

La elección de Donald Trump inquieta al mundo entero por sus propuestas populistas. ¿Cuáles serían las implicaciones económicas de su gobierno?

La elección de Donald Trump genera inquietud en el mundo por sus promesas extravagantes durante la campaña. La incógnita es si tratará de llevarlas a cabo o gobernará de una manera pragmática.

Sus planteamientos proteccionistas de deshacer algunos acuerdos comerciales, renegociar otros y elevar los aranceles a los bienes de países determinados podrían desatar guerras comerciales. La consecuencia sería una desaceleración del comercio mundial, que impactaría de manera adversa la actividad económica global. Acaso por eso se deseche implementar el proteccionismo extremo.

Entre sus propuestas económicas la que genera una menor resistencia es un estímulo fiscal, compuesto por un recorte de los impuestos y un incremento del gasto público en infraestructura y defensa. La rebaja se implementaría por medio de una disminución de las tasas marginales más altas para el impuesto de renta a las personas, la eliminación de los gravámenes a las donaciones y las herencias, una disminución de las tarifas del impuesto sobre la renta corporativa y menores tasas para el impuesto a las ganancias de capital.

En el corto plazo, el estímulo aceleraría el crecimiento, la generación de empleo y la inflación de los Estados Unidos. Por tanto, implicaría una aceleración de la normalización de la postura monetaria de la Reserva Federal. También incrementaría el déficit fiscal, por lo cual ocasionaría un deterioro de la solvencia del Estado.Por estos motivos, los bonos de la deuda pública sufrieron un incremento en las tasas de interés desde que fue electo Trump.

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Una de sus promesas difíciles de cumplir será incrementar las exportaciones como proporción del producto de los Estados Unidos. Tampoco podrá crear con facilidad los puestos de trabajo no calificado, bien remunerados, perdidos con el declive de la producción manufacturera en el mediano plazo, porque el empleo en este sector disminuye en términos relativos, a semejanza de lo que ocurre en otros países avanzados y emergentes, debido al progreso tecnológico y a la integración de las cadenas globales de valor. Es improbable porque, aparte del gasto en infraestructura y la desregulación para mejorar el ambiente de los negocios, no ha propuesto nada para aumentar la competitividad del país.

En todo caso, los republicanos cuentan con un amplio poder para intentar echar para atrás el legado del presidente Obama. Mantuvieron la mayoría parlamentaria, tienen 34 gobernadores en los 50 Estados y pueden constituir una mayoría conservadora en la Corte Suprema.

Entre los logros más sobresalientes de la Administración Obama que están en riesgo, la ley del cuidado asequible de la salud –“Obamacare”– puede ser uno de los primeros objetivos. Su desmantelamiento podría acometerse desde la Secretaría de Salud, por medio de la relajación de muchas de sus normas y mandatos.

Sin embargo, es probable que la minoría demócrata en el Parlamento logre bloquear este tipo de iniciativas radicales contra la seguridad social y la salud pública. Además, la presión de la opinión pública puede ayudar a conservar los logros en este campo, porque desmontarlos perjudicaría incluso a gran parte de los electores del nuevo gobierno.

Otro objetivo de desmantelamiento puede ser la ley Dodd-Frank, introducida para implementar una regulación financiera más exigente y segura, que evite la repetición de los desmanes que originaron la crisis financiera de 2007-2009. Además, es probable que se trate de relajar la regulación antimonopolio en otros sectores, junto con la ambiental y otras que en su criterio obstaculicen los negocios.

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No hay certeza sobre si decidirá llevar a cabo otras propuestas más extravagantes, como la de construir un muro a lo largo de la frontera con México. No se sabe tampoco si querrá deportar tantos inmigrantes indocumentados como prometió –entre 6 y 11 millones– o si prohibirá la inmigración de los musulmanes. Tal vez sea posible que trate de poner fin al programa de acción diferida para el arribo en la niñez, del presidente Obama, de acuerdo con el cual se otorgan permisos de trabajo temporal a jóvenes con estatus migratorio indefinido, que crecieron en los Estados Unidos.

Con una alta probabilidad no desechará la Otan, ni desconocerá la Convención de Ginebra, por las graves implicaciones que tendría hacerlo sobre el ordenamiento geopolítico global.

Es posible también que los líderes republicanos más doctrinarios lo conminen a adoptar decisiones más próximas al centro. En el mismo sentido actúan la independencia de los poderes y el mecanismo de pesos y contrapesos del sistema político de los Estados Unidos e, incluso, el veto de los mercados, la prensa y la opinión pública.

La aceleración del crecimiento en los Estados Unidos en el corto plazo puede ser una buena noticia para los países que tienen relaciones comerciales estrechas con ellos, como Colombia, porque implica una mayor demanda por sus exportaciones, siempre que no se implemente el proteccionismo extremo prometido durante la campaña.

Una mayor celeridad en los incrementos de las tasas de interés en los Estados Unidos, sin embargo, no sería una novedad alentadora para las economías emergentes que tienen amplios déficits en la cuenta corriente, como Colombia, porque encarece su financiación externa y puede desvalorizar sus activos. También puede requerir mayores tasas de interés domésticas para restablecer la paridad con las externas, con el fin de prevenir fugas de capital, evitar depreciaciones excesivas de las tasas de cambio, contrarrestar presiones inflacionarias por la devaluación de sus monedas y ajustar la demanda interna a la menor financiación externa disponible. Un ajuste de este tipo perjudicaría la expansión de su actividad económica.

Mientras se define con mayor claridad la orientación del nuevo gobierno, los mercados financieros exhibirán una alta volatilidad, al vaivén de las declaraciones y las nominaciones de sus más cercanos colaboradores que haga el presidente electo.

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