| 4/12/2018 12:01:00 AM

Así construyó su imperio el empresario chino li Shufu

Es el propietario de Volvo y Lotus, mayor accionista de Daimler, fundador de Geely y dueño de una fortuna que supera US$18.000 millones. Este es el palmarés empresarial de Li Shufu, conocido como el ‘Henry Ford’ chino.

Hay un grupo de empresarios chinos que apegados a su amor por la patria están jalando el lazo que busca llevar a China a ser la primera potencia económica del mundo. Uno de ellos es Li Shufu, una persona poco conocida hasta hace unos años en el concierto mundial y solo recordado por ser el fundador de Geely, el mayor constructor privado de China de motos y carros.

Su protagonismo ha crecido sustancialmente en los últimos años, especialmente después de 2010, cuando con un capital de US$1.500 millones le compró a Ford Volvo, la legendaria marca europea.

Ese fue un punto de inflexión empresarial para Li Shufu. Pues no solo se hizo con esta emblemática marca sino que en pocos años le imprimió un nuevo aire que le ha permitido a Volvo mejorar significativamente sus números.

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Es así como, en 2015 Volvo ya vendía 400.000 autos y para 2020 tiene la meta de 800.000 unidades, algo impensable hace unos años. Una de las claves del éxito es que desde 2010 Li Shufu invirtió unos US$11.000 millones en una nueva gama de automóviles que se fabrican sobre plataformas modulares. Esta tecnología permite ajustar las medidas de los modelos en fase de diseño sin que se necesiten grandes cambios en las líneas de producción.

Pero ahí no para la historia del que algunos medios internacionales bautizaron como el ‘Henry Ford’ chino. Hace unas semanas y luego de prolongadas y difíciles negociaciones, Li Shufu se convirtió en el mayor accionista individual de Daimler, la matriz de Mercedes Benz, al pagar US$9.000 millones por 9,69% de las acciones.

Esta transacción significó una nueva conquista del empresario chino en Europa, pero al mismo tiempo prendió las alarmas en el gobierno alemán, el cual advirtió que con la movida empresarial se ponía en peligro la competitividad teutona. También se alegó que los asiáticos quieren apropiarse de la tecnología europea para llevarla a China. Una teoría que podría tener algo de cierto, pues luego de la compra de Volvo el empresario ha enfocado su producción en China con la construcción de varias plantas. Sin embargo, queda claro que el modelo empresarial de Li Shufu es exitoso y otras empresas como Daimler quieren entrar en ese círculo virtuoso donde lo que prima es la productividad.

Símbolo chino

Li Shufu nació en 1963, cuando China era apenas un proyecto de lo que es hoy. En sus inicios coincidió en algunos aspectos con Henry Ford; ambos crecieron en el campo y poco a poco fueron descubriendo innatas habilidades para la ingeniería y el gusto por la innovación.

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De hecho, Li logró terminar una rústica cámara fotográfica para hacer dinero con los turistas de la zona, luego –con más estudios de ingeniería encima–, empezó a fabricar partes para refrigeradores, pero fue hasta 1994 cuando se metió de lleno en la industria que lo iba a volver referente: locomoción. Ese año empezó la transformación de una empresa local de motos que estaba en la bancarrota y la convirtió en un éxito nacional.

Con más capital y experiencia, el empresario comenzó a fabricar auto,s porque “vio como China se encaminaba a un periodo histórico”. La empresa con la que construyó este imperio fue Geely, cuyos primeros modelos tuvieron que ser desechados por mala calidad. Poco a poco perfeccionó detalles del proceso de producción sin elevar los costos.

Hoy Geely es el mayor fabricante privado de carros y motos en China. La fortuna de Li también ha crecido a la par con su éxito. De arar campos en una granja, pasó a tener unos US$18.100 millones, según Forbes, convirtiéndose además en el décimo chino más rico. También es el dueño de la fábrica de donde salen los taxis londinenses: LEVC. Así mismo, es el mayor accionista de la marca de lujo Proton y de la marca de automóviles deportivos Lotus.

A diferencia de otros empresarios chinos que han preferido marginarse de las discusiones políticas internas de su país y de esta manera no afectar la relación comercial con Occidente, Li Shufu es miembro del Partido Comunista y delegado de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. Algunos creen que esa cercanía política con el centro de poder chino le ha servido para crecer como lo ha hecho hasta ahora. Sin embargo, no hay pruebas de ayudas públicas a las empresas de Li.

Ahora su apuesta es incrementar sustancialmente la producción en masa de vehículos eléctricos, una tecnología que ha desarrollado por décadas en Geely y que está trasladando a Volvo en las plantas de producción de Europa y la misma China.

La otra gran apuesta del empresario es mejorar la calidad y productividad de Geely. En ese sentido, Li invirtió miles de millones de dólares en equipos de robótica. El objetivo es vender 2 millones de estos autos en 2020, un tarea muy alcanzable teniendo en cuenta que el año pasado vendió 1,2 millones, casi el doble de lo logrado en 2016.

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Geely y Volvo también tienen planes para crear nuevas marcas. Según un informe del diario El País de España, la compañía tiene listo el lanzamiento de Lynk, una marca que busca seducir al público milenial de China y de Polestar, que el año entrante tiene previsto vender vehículos híbridos deportivos diseñados en Suecia y fabricados en Chengdu.

Li es la prueba reina de que China no solo es la fábrica del mundo, sino que va camino a convertirse en la dueña. No en vano la preocupación de Estados Unidos y algunos países de Europa, que ven cómo varias empresas y hombres de negocios chinos están comprando a diestra y siniestra todo tipo de compañías que desde sus orígenes tenían ese sello europeo tan inconfundible.

Eso no parece importarle a Li, quien en uno de sus poemas dice: “El invierno se va, la primavera llega. Tranquilamente nos recogemos al trabajo. No discutan, no hagan ruido. Apoyen las marcas chinas. Vientos de Europa y América, olas de Japón y Corea. ¿Por qué tenemos que venerar las cosas extranjeras? Los autos chinos vuelan incluso más alto. Luchen valientemente por una década para hacer grandes cambios”.

De granjero a multimillonario, Li tiene la estirpe de un emperador.

Las otras marcas

Entre las empresas del Grupo Geely se destaca Terrafugia, dedicada al desarrollo y construcción de autos voladores. Hace unos pocos días inauguró un moderno centro de investigación y desarrollo a las afueras de San Francisco y ya cuenta con varios prototipos y modelos de autos voladores, que incluso pueden moverse de manera autónoma.

También se destaca la marca de motos Qjiang, una de las más grandes de Asia y con una amplia oferta de modelos en decenas de países.

En su holding también está la firma Yuan Cheng, especializada en la fabricación de camiones y autobuses, un segmento nuevo para Li, teniendo en cuenta que su operación apenas inició en 2016. Por último, hay que hablar de Cao Cao, la aplicación tipo Uber, que tiene Geely y que ya cuenta con operaciones en 12 ciudades de China. Cao Cao sólo utiliza carros eléctricos. Toda una integración vertical.

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