| 12/13/2018 12:01:00 AM

¿Cuál sería la diferencia entre un Brexit con o sin acuerdo?

Los costos de la salida del Reino Unido de la Unión Europea serán distintos con y sin un acuerdo. ¿De qué magnitud son las diferencias?

Casi dos años después de que los partidarios de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) triunfaran, con 51,9% en el referendo decisorio, los jefes de Estado de ambas partes aprobaron al final de noviembre pasado un tratado de desmembramiento.

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El acuerdo incluye la protección de los derechos de los ciudadanos de ambos grupos de países, la cantidad que deberá pagar el Reino Unido –entre 40 y 45 mil millones de euros– y su permanencia temporal en la unión aduanera, para evitar una frontera inexpugnable entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Sin embargo, no establece el tipo de relación comercial que regirá después de la salida en marzo de 2019. En lugar de ello prevé una transición hasta 2020 o incluso más larga, durante la cual habrá pocos cambios. Solo al final de tal período se podrá establecer un tratado comercial entre ambos grupos de países, siempre que se encuentre una solución definitiva al problema del régimen para la frontera entre las dos Irlandas.

Al cierre de esta edición, la primera ministra del Reino Unido aplazó la votación sobre el tratado que debería realizarse en el Parlamento el 11 de diciembre, ante el temor de que fuera rechazado, por la falta de respaldo a la solución del problema de la frontera irlandesa, que implica la permanencia del RU en una unión aduanera con la UE, mientras no haya una alternativa mejor. De no ser aprobado cuando sea puesto a consideración del parlamento, por la proximidad de la fecha de salida, se eleva la probabilidad de ocurra sin acuerdo. El parlamento también podría modificar el tratado, pedir al gobierno renegociarlo, optar por la permanencia del Reino Unido en el mercado único y en la unión aduanera e incluso en la Unión Europea o convocar un nuevo refrendo.

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Según Alasdair Smith, de la Universidad de Sussex, la alternativa de permanecer en el mercado único y la unión aduanera sería la que tendría el menor costo respecto de la de continuar en la UE. Se perdería la sede de las transacciones de valores denominados en euros en Londres, como quiere el Banco Central Europeo, junto con la injerencia en el diseño de las normas comerciales y financieras de la UE, pero se mantendría el acceso preferencial al mercado único de bienes y servicios, al tiempo que se preservaría la libre movilidad de los trabajadores.

En contraste, una retirada sin acuerdo sería traumática en el corto plazo. En opinión del profesor Smith, las aerolíneas no podrían llevar a cabo sus vuelos entre ambos territorios, los suministros de la industria farmacéutica y de combustible nuclear se interrumpirían y habría escasez de frutas y vegetales en el Reino Unido. Algunos costos, como las demoras de los bienes en las aduanas, los obstáculos regulatorios y las barreras arancelarias aumentarían y permanecerían altos en el mediano plazo, lo cual afectaría las cadenas de suministros justo a tiempo. Además, la pérdida de acceso preferencial al mercado único europeo perjudicaría de una manera grave el futuro de la industria automotriz, el sector agropecuario y el pesquero en el Reino Unido.

En estas circunstancias, según los cálculos de la Universidad de Sussex, en el largo plazo el PIB británico podría resultar 7,5% menor que el que se produciría si no tuviera lugar la salida.

Las consecuencias

De acuerdo con las estimaciones del Banco de Inglaterra, las consecuencias de la salida sin un acuerdo podrían ser incluso mayores: los precios de la vivienda de caerían 30% y los de los inmuebles comerciales 48%, la libra esterlina se depreciaría 25% respecto del dólar, la tasa de desempleo aumentaría a 7,5%, la inflación actual de 2,4% se incrementaría a 6,5% anual, la tasa de referencia de la política monetaria subiría de 0,75% a 5,5% y el PIB del Reino Unido se contraería 8% el primer año. Como consecuencia de todo ello, en 2023 el PIB británico sería 10,5% menor que el que se produciría si continuara como miembro de la Unión Europea.

El abandono mediante un tratado como el hasta ahora consensuado con la UE, reduciría esta desmejora del PIB a un poco menos de 4% en opinión del Banco de Inglaterra y a cerca de 2% en la de la Universidad de Sussex.

Con base en los últimos resultados de las pruebas de resistencia, el Banco de Inglaterra cree que el sistema bancario británico estaría en capacidad de mantener una oferta suficiente de crédito en cualquiera de esos escenarios.

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Hasta ahora los partidarios de la salida cuestionan la factibilidad de esas predicciones, con el argumento de que antes del refrendo se hicieron otras similares que no han ocurrido. No obstante, la diferencia entre ambas situaciones estriba en que las relaciones entre el Reino Unido y la UE no han sufrido modificación alguna desde el refrendo, por lo cual las consecuencias de la salida no se han materializado, porque no han alterado de una manera sustancial los flujos de bienes, servicios y factores entre ambas partes.

En contraste, después de marzo del año entrante, si no hay un período de transición, esas relaciones cambiarán de una manera notable, que podría ser drástica en ausencia de un tratado que establezca unas normas claras para regularlas. El cambio también podría ser menos radical, si se acuerda algún tipo de tratamiento preferencial para los bines y servicios del Reino Unido, dentro del mercado único europeo o la unión aduanera de la UE, mejor que el de nación más favorecida en el marco de lo establecido por la Organización Mundial del Comercio.

Por el momento, mientras se decide la suerte en el parlamento británico del acuerdo aprobado por los jefes de Estado de la UE, la confianza de los consumidores británicos cayó al mínimo de un año, como resultado de la incertidumbre sobre las condiciones de la salida.

Por el mismo motivo, los flujos de capital extranjero hacia el Reino Unido están comenzando a disminuir, lo cual ha contribuido al estancamiento de la inversión en lo corrido del año, lo que agravará el lento incremento de la productividad en el mediano plazo.

Además, un número creciente de compañías cuya base de operación es el Reino Unido están ejecutando sus planes de contingencia para la salida, que contemplan relocalizar sus inversiones y puestos de trabajo en la UE.

La aprobación del tratado de salida en el parlamento reduciría la incertidumbre y el pesimismo sobre el futuro de la economía solo en el corto plazo, porque dejaría sin solucionar de una manera permanente problemas fundamentales como el de la frontera entre las dos Irlandas, el tipo de relaciones comerciales con la UE y la regulación en los mercados de bienes, servicios y factores. Esa falta de certeza tendrá un efecto adverso sobre la inversión y, por lo tanto, sobre la productividad y el crecimiento de la economía británica en el mediano plazo.

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