| 6/8/2011 6:00:00 PM

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Creer que en uno o dos meses el proceso está listo

De su experiencia, Scott Shrum resalta problemas de planeación. No hay nada peor que estar estudiando para el GMAT y, al mismo tiempo, escribir los ensayos. Desde el arranque del proceso hasta el final, hay que tener en cuenta al menos un año. Recuerde que debe preparar el GMAT y el TOEFL y, mínimo, necesita seis meses. Los ensayos y las recomendaciones pueden tomar entre 30 y 50 horas.

No lograr

diferenciarse

Para Scott Shrum este es el talón de Aquiles de la mayoría de aspirantes: no percatarse de que su historia puede sonar repetida muchas veces. A nivel general usted tiene que ser capaz de expresar qué lo hace distinto de los 200 colombianos más en el proceso. Es verdad que las escuelas de negocios buscan cuatro cosas: liderazgo, innovación, madurez y trabajo en equipo. Pero principalmente buscan gente genuina a quienes los apasione algo en la vida.



Escoger su MBA

por los rankings

Este suele ser un error costoso. Los aspirantes se dejan deslumbrar por el prestigio pasajero que dan algunos rankings como BusinessWeek o Financial Times. Sin embargo, las escuelas de negocios son expertas en descubrir si usted realmente se apasiona por su programa y cultura. Scott Shrum aconseja estudiar muy bien variables como el currículum, la forma de enseñanza o la orientación del programa. Wharton o Columbia se enfocan en finanzas, INSEAD en lo internacional, Harvard en liderazgo, y Kellogg en trabajo en equipo. Estas son cosas que se deben saber.



Pensar que con 700 puntos

en el GMAT ya pasó

Con picardía, Scott Shrum se burla del típico pensamiento de muchos aspirantes que piensan que un GMAT superior a 700 va a dejar con la boca abierta a los evaluadores. Es importante tener esto claro: con la creciente competencia de países como India o China, registros del GMAT superiores a 700 llegan en buen número. Este es un punto crucial en el planteamiento de Shrum, quien asegura que "por enfocarse tanto en el GMAT a mucha gente se le olvida saber contar su historia".



Rendirse frente

al GMAT

Existe un dicho según el cual "si bien el solo GMAT no le va a permitir ingresar a un MBA, con seguridad lo puede dejar afuera". Scott Shrum explica que lo importante es lograr un GMAT en el rango del 80% de la escuela de negocios a que uno aspira. Para el caso de las escuelas top, el mínimo puede estar entre 640 y 660. Prepararse para el GMAT puede ser un proceso tortuoso. Sin embargo, los expertos aseguran que con práctica la gente puede mejorar hasta 200 puntos. La clave aquí es tiempo. Escuelas como Kaplan o Veritas son un gran apoyo en el proceso.



Mandar a hacer los ensayos

Para su libro Scott Shrum tuvo la oportunidad de entrevistar varios directores de reclutamiento de los más prestigiosos MBA. Y si en algo están de acuerdo es en que los ensayos son de lejos el componente más importante del proceso. Algunos de ellos, incluso, se lamentan de que muchos estudiantes los mandan a hacer. Este es el peor error que se puede cometer. Ellos buscan tratar de percibir al ser humano detrás del escrito. Ya sea por humor, corazón o experiencias el mejor ensayo es el que no pasa desapercibido.

Escoger a los recomendados por prestigio

Este típico error se repite una y otra vez. Para "impresionar" a los evaluadores, los aspirantes suelen conseguir cartas de recomendación del decano, el gerente y hasta de Ministros. "Casi todo el mundo puede conseguir que lo recomienden, pero una excelente carta viene de alguien que lo conozca muy bien", asegura Shrum. Básicamente, los evaluadores quieren corroborar que usted es quien dice ser, ellos buscan consistencia. Entonces es fundamental que quien lo recomiende pueda dar ejemplos muy concretos de su trayectoria.

No saber

vender su futuro

Cuando una escuela de negocios acepta su aplicación de alguna forma se la está jugando por su futuro. Este es un compromiso de ambas partes. A pesar de esto, Scott Shrum afirma que muchos aspirantes no logran contestar bien la pregunta ¿para qué un MBA? Este es un error que las escuelas castigan fuertemente. Además del simple hecho de avanzar en su carrera, es importante que dé ejemplos concretos de lo que espera aprender y lograr.

Subestimar

el trabajo social

y otras actividades

Scott Shrum encontró que las universidades se quejan porque tristemente muchos aspirantes no saben qué decir distinto al trabajo. "Si en el pasado el trabajo social y los hobbies eran algo positivo, hoy son un requerimiento", dice Shrum. Estas maestrías buscan gente integral, a las que les interese tener un impacto social distinto a engordar sus billeteras. Lo importante -asegura Shrum- no es el tipo de actividad; puede ser fútbol o ayudar una comunidad. Debe ser claro que a usted no solo le interesa trabajar y trabajar.



Pensar que un MBA es una inversión de corto tiempo

Se estima que un MBA puede costar cerca de US$100.000 al año. Más de 70% de los estudiantes tienen que recurrir a préstamos para pagar sus estudios. Para cualquier mortal, tan solo mencionar una deuda de estas da escalofrío. Sin embargo, Scott Shrum asegura que "por ahorrarse unos pesos en el presente no vale la pena comprometer oportunidades en el futuro". Según datos del Financial Times, luego de tres años usted puede estar ganando más de US$170.000 al año. Sin duda, pensar a largo plazo vale la pena.
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