| 12/12/2016 12:01:00 AM

Vía Bogotá-Villavicencio: Rompiendo esquemas en el país

La vía Bogotá-Villavicencio está cambiando la forma de operar una vía en Colombia. Una combinación de alta tecnología y buenas prácticas están marcando el camino para futuras concesiones.

No solo se trata de imponentes y estilizados viaductos, túneles impecables o un asfalto que incorpore aditivos que alarguen la vida útil de la vía. En la concesión Bogotá-Villavicencio vienen implementando una serie de cambios en la manera como se construyen y operan las vías en el país. “Esta carretera la vemos como un ser vivo que está en permanente cambio y crecimiento. Es por ello que se hace necesario combinar seguridad y tecnología para hacer más eficiente la operación”, explicó a este medio Enrique Segura Echániz, subgerente de operación de túneles e integración vial del concesionario Coviandes, firma responsable de la vía.

Por años, las concesiones viales del país se han visto como la oportunidad perfecta para ampliar el número de carriles y recaudar los peajes de las vías. Sin embargo, Coviandes quiere ir un paso adelante. Aun cuando el contrato suscrito entre el Gobierno y el concesionario no lo preveía, este concesionario contrató a una firma internacional, encargada de realizar un seguimiento minucioso a los indicadores de la vía y que realiza recomendaciones sobre buenas prácticas para mejorar la seguridad y tecnología, especialmente en túneles. Se trata de un modelo ‘importado’ de Europa, en donde se le da una importancia grande a la fase de operación y servicio. 

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¿Qué ventajas trae este modelo? Lo primero es que con base en información estadística y del diseño propio del trayecto, se puede anticipar qué tipo de inconvenientes puede presentar la vía, a la vez que establece mecanismos para solventarlos. El ingeniero Segura muestra algunas gráficas que reposan sobre su escritorio en Bogotá, las cuales detallan algunas simulaciones y proyecciones de accidentes, derrumbes y otro tipo de sucesos. Esa información es analizada por especialistas que determinan un perfil de riesgo. 

A esta auditoría extranjera experta en temas de tecnología y seguridad, se suma otra que trabaja los asuntos de calidad de las obras. No importa que esté presente la firma interventora que rinde cuentas a la Agencia Nacional de Infraestructura, Coviandes contrató esta otra compañía para que le ayude a determinar la calidad de las obras que ejecutan los subcontratistas. 

1| El concesionario tiene previsto entregar todas las obras del segundo sector (El Tablón-Chirajara) en diciembre de 2017. Este tramo necesita 18 túneles y 46 puentes.

2| La concesión implementó la tecnología del bypass que permite cambiar el sentido de uno o dos carriles, según el imprevisto presentado. Todo se coordina desde el Centro de Gestión Integral que monitorea los 86 kilómetros de vía (existente y doble calzada)

3| Se han excavado 15,3 kilómetros en túneles, casi del doble del túnel de La Línea.

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Aunque a primera vista pueden parecer gastos adicionales que disminuyen el margen de rentabilidad, se trata de dos acciones que reducen el riesgo y garantizan que las obras se ejecuten bien. Este tipo de contratos y firmas de auditoría terminan por evitar –en el mediano y largo plazo– líos judiciales, sobrecostos por mala calidad de las obras y por consiguiente, mejoran las prestaciones de la vía. Y no estamos hablando de cualquier vía. La cordillera Oriental  –en donde está ubicado este trayecto– está en constante movimiento y reacomodo, es por ello que si usted recorre la carretera se encontrará con algunos tramos adoquinados en la vía, pues no hay ningún asfalto que aguante ese constante movimiento del suelo. De allí la importancia de asesorarse bien. Si las obras quedan mal hechas o hay que hacerlas de nuevo, no será un buen negocio para el operador.

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En Colombia los contratos son altamente exigentes en la fase de cierre financiero y construcción, pero no tanto en la de operación y mantenimiento. Se obliga a contar con ambulancia, centro de control y otras asistencias logísticas, pero se hace poco énfasis en la necesidad de utilizar alta tecnología o prácticas internacionales para optimizar el servicio y la seguridad.

De hecho, los temas inherentes a la fase de operación no son incluidos en la etapa de diseños, un error irreversible que sale caro años más tarde.

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