| 2/15/2018 12:01:00 AM

Así funcionan las granjas de ‘likes’, el fraude que se propaga en redes

El afán por figurar en las redes sociales le puso precio a la popularidad. Conseguir seguidores se convirtió en un negocio millonario que plantea muchas dudas.

A diferencia de una granja tradicional dedicada a la producción en serie de alimentos, las like farms o granjas de ‘me gusta’ están de moda, porque mediante una cantidad indeterminada de teléfonos móviles logran producir millones de interacciones en las redes sociales.

Aunque su negocio está en el mundo virtual, estas granjas operan en infraestructuras físicas como oficinas, bodegas o incluso apartamentos dotados de teléfonos inteligentes y computadores que, por medio de bots, programas informáticos que realizan tareas automatizadas simulando el comportamiento humano, generan falsos likes en distintas plataformas las 24 horas del día.

Se estima que en una de estas like farms puede haber conectados más de 10.000 celulares trabajando sin descanso.

Políticos, empresarios, influenciadores o simplemente personas que quieren reconocimiento en internet pagan por obtener más likes (me gusta) en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram.

Aunque no es considerado un delito, detrás de esta actividad hay un sinnúmero de intereses poco éticos. Entre ellos, manipular el resultado de unas votaciones, limpiar la imagen de un empresario corrupto, darle popularidad a un producto con opiniones falsas o incluso propagar códigos informáticos maliciosos.

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Recientemente, un estudio de las firmas Loor y Adalid identificó como “sospechosos” numerosos seguidores y comentarios en redes sociales de varios de los principales candidatos a la presidencia de Colombia.

Seguidores de Marta Lucía Ramírez en Pakistán; de Iván Duque en Bélgica; de Gustavo Petro en Irak o de Sergio Fajardo en India prendieron las alarmas y pusieron sobre la mesa la discusión con respecto a los falsos perfiles generados por las like farms.

Expertos han explicado que una de las razones por las cuales estos perfiles muchas veces están “verificados” y logran pasar de agache ante las políticas de las redes sociales es porque son creados a partir de una tarjeta SIM asociada a un número telefónico real.

Analistas de Eset, firma eslovaca especializada en seguridad informática, comprobaron que dichas SIM se obtienen sin necesidad de presentar un documento o verificar la identidad. Gracias a la facilidad con la que se adquieren las tarjetas SIM, las granjas se apropian de cientos de miles de chips que posteriormente ponen a su servicio.

Los likes falsos hoy se producen masivamente en granjas de países como India, China, Rusia o Filipinas. Sin embargo, también se ha reportado la existencia de otras granjas de menor capacidad en territorios de América Latina como México, Argentina y también Colombia.

Este fenómeno es crítico a nivel mundial, tal y como lo demostró el analista de seguridad sénior para América Latina de Kaspersky, Roberto Martínez, quien estima, con base en cálculos internacionales, que 15% de los perfiles de redes sociales existentes en la actualidad son falsos.

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“El mismo Facebook calcula que alrededor de 3% de sus usuarios en realidad son cuentas falsas, lo que equivale a 60 millones de perfiles, aproximadamente”, complementa el experto en tecnología de Digiware, Andrés Galindo.

El mismo experto cita un estudio de la Universidad del Sur de California para afirmar que de los 319 millones de usuarios activos en Twitter, casi 48 millones son bots. Es decir, 15% de sus cuentas son administradas con algún tipo de software para hacer retweets o dar like de forma automática.

“A nivel legislativo no se tiene ninguna ley que prohíba este tipo de acciones; sin embargo, redes sociales como Facebook y Twitter tienen como política la prohibición de crear cuentas falsas, las cuales detectan y deshabilitan a partir de algoritmos y personal dedicado”, afirma el analista de Digiware

Sergio González, experto de la misma compañía, afirma que esta actividad no es ética si se tiene en cuenta que se está engañando tanto al algoritmo de la red social como a los usuarios. El analista cree que la generación de likes es una actividad reprochable que a futuro afectará la reputación de la empresa que lo hace.

La mayoría de expertos concuerdan en que no hay que creer en todo lo que se ve en internet, puesto que es muy fácil manipular la opinión y el tráfico web por medio de perfiles falsos que son utilizados no solo para generar likes sino también comentarios o contenidos de diversa índole.

En un mundo cada vez más digitalizado, la reputación, el éxito y la fama dependen del número de likes que una persona consiga en redes sociales. Tristemente a veces el método para conseguirlos pasa a un segundo plano y lo importante es obtener la aprobación social a toda costa, alimentado así un negocio millonario que hoy es difícil de cuantificar.

“No son personas realmente las que están opinando, pero es tanta la cantidad de comentarios que puede viralizar una noticia falsa, darle más popularidad a una persona o generarle tráfico web a una campaña publicitaria (…) Además también refleja un problema ético, pues se manipula la opinión de las personas“, afirma Cecilia Pastorina, analista de Eset.

Así lo hacen

Una simple búsqueda en Google arroja un sinnúmero de resultados con respecto a los servicios ofrecidos por las like farms. Entre ellas se destacan, en el ámbito latinoamericano, Socialseguidores.com; Boostmysocial.net; ISocialMega.com; Likefake y Like For Free. Estos servicios se contratan a través de la web y se pueden encontrar fácilmente en buscadores, redes sociales y hasta en pautas digitales.

Una vez se adquiere el paquete de servicios especificado, se procede a añadir el nombre de la cuenta o la URL de la publicación que se pretende promover, se ejecuta la campaña y se promete tener resultados en menos de tres días.

Desde el perfil de uno de los periodistas a cargo de esta investigación, se contactó una de las compañías dedicadas a ofrecer este servicio en Instagram.

Se trata de Aumentaseguidoresco, con cerca de 30.000 seguidores en su perfil en Instagram. Ofrece diversidad de planes, con la promesa de que los seguidores que consigue son permanentes en el tiempo.

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Para acceder a su servicio únicamente hay que pagar el valor sugerido (que va de $49.000 a $699.000, dependiendo del plan) y poner el perfil de Instagram ‘público’ para iniciar la operación.

Si bien es cierto que este es un negocio que mueve millones de dólares a nivel global, es difícil calcular el valor total del mercado, dado que los costos varían según la empresa que ofrezca el servicio y según la red social.

Pastorino, la experta de Eset, por ejemplo, comprobó que 500 seguidores en una página de Facebook se pueden conseguir por US$10. Lo mismo ocurre con Twitter o Instagram, ya que unos 1.000 seguidores rondan los US$20.

Para el caso de YouTube se consiguen 5.000 visitas por cada video en US$25. Eso no es todo, pues también se ofrecen 10.000 visitas a portales web por US$80. Y en lo que respecta a las apps (aplicaciones móviles) subidas a Google Play, se venden 1.000 instalaciones con valoración positiva y comentarios por menos de 200 euros.

Otra investigación de Digiware arrojó resultados diferentes. Ellos identificaron plataformas en donde los costos oscilan entre los US$6 por 200 seguidores en Instagram y los US$55 por 10.000 ‘likes’ en Facebook.

Así mismo, los costos para que una app o juego ingrese al top 10 de las tiendas de aplicaciones es de aproximadamente US$11.200 y lograr que se mantenga en su posición cuesta US$65.000 a la semana.

No todo lo que brilla

Ahora, la próxima vez que vea un perfil colmado de likes pregúntese cuál es el origen de los mismos. En redes sociales, como en el mundo real, no todo lo que brilla es oro.

Tal y como lo expresa el analista Roberto Martínez, en la mayoría de los casos la generación de ‘me gusta’ se utiliza como una herramienta de medición o monetización y se asume que son generados por personas de manera única e individual.

“Basándonos entonces en este principio, cualquier acción automatizada se podría considerar como fraudulenta, porque genera una percepción incorrecta de la realidad”, afirma.

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El especialista de Digiware Andrés Galindo también considera que comprar likes es un tipo de fraude en redes sociales. Sin embargo, es una actividad que no es castigada por la ley en Colombia ni en el mundo, pero que claramente debería regularse y la razón es muy sencilla: un like comprado es una falsa valoración realizada con la intención de engañar a las personas.

Galindo explica que por medio de esta táctica se inflan los números en las redes sociales para ganar dinero, prestigio, influencia profesional o simplemente para alardear con una práctica que se podría denominar como “tráfico de influencias sociales”.

Por ende, se recomienda no comprar estos paquetes de likes, porque quita credibilidad y afecta la reputación. Es preferible mantener la calidad por encima de la cantidad en términos de indicadores en las redes sociales.

Un dolor de cabeza

Para nadie es un secreto que el valor de una red social se calcula en virtud del número de usuarios que esta posea, lo que significa que si en algún momento se dieran a conocer cifras sobre un gran volumen de cuentas falsas, eliminarlas podría significar una pérdida de su valor económico, reputación y credibilidad.

Para las redes sociales este fenómeno tiende a ser más negativo que positivo debido a la pérdida de credibilidad que puede llegar a tener. Ahora imagine este impacto reflejado en las tarifas de servicios publicitarios, en el tamaño real de la red, en el alcance que verdaderamente tienen, etc.

Y, aunque las redes sociales poseen políticas para castigar este tipo de comportamientos, e incluso herramientas para detectar los bots, el fenómeno sigue creciendo y la demanda aumentando.

“Sí hay políticas respecto al tema en Twitter, Instagram o Facebook, todos intentan aplicar medidas para detectar estos bots, pero como todo, hecha la ley hecha la trampa. Si notan que la cuenta solo reenvía pero no genera información, detectan que puede ser un bot. Usualmente la gente que crea estos perfiles falsos empieza a generar contenidos así sean copiados”, afirma la experta de Eset.

Para dimensionar el impacto de esta problemática, Dinero trató de contactar a Twitter e incluso envío un cuestionario, pero no obtuvo ninguna respuesta por parte de su oficina de comunicaciones.

En Facebook, por su parte, aseguran que trabajan por hacer que las conexiones entre personas y negocios en su red sean auténticas. Así mismo, se esfuerzan por adelantarse a aquellos que tratan de utilizar su servicio de forma incorrecta.

De hecho, la compañía dice que construye y actualiza, todos los días, sistemas técnicos para hacer más fácil la respuesta a los reportes de abuso, detectar y remover el spam, identificar y eliminar cuentas falsas y evitar la infiltración en cuentas legítimas.

Voceros de Facebook aceptan que las cuentas e interacciones falsas no son buenas para las personas, las marcas, ni mucho menos para ellos.

Mantener la autenticidad en las interacciones que se realizan por internet no solo es responsabilidad de las redes sociales o de las autoridades, los usuarios cada día deben ser más perspicaces para no ser víctimas de las like farms.

Investigadora de falsos seguidores en campañas presidenciales revela su visión

Radiografía de seguidores Paola Méndez, directora de Loor. Fuente: Estudio de Loor y Adalid

Políticos y gobernantes cada vez se comunican más por redes sociales que con discursos oficiales. Los ‘likes’ son la nueva moneda digital.

Paola Méndez y Andrés Guzmán, encargados de las firmas que realizaron la investigación sobre los falsos seguidores en las campañas presidenciales (LOOR y Adalid), compartieron su visión sobre este fenómeno.

¿Por qué decidieron enfocar el estudio en campañas presidenciales?

Porque las redes sociales se han convertido en un importante conductor de opinión, no solo en el país sino en el mundo. Un claro ejemplo de ello es cómo Donald Trump manejó su campaña electoral y, para no ir más lejos, ver cómo en Colombia los grandes líderes políticos recurren especialmente a Twitter para difundir sus programas e ideologías. Es un hecho que, por ejemplo, las alocuciones presidenciales y las declaraciones de alcaldes y gobernadores son cada vez menos, mientras que sus pronunciamientos oficiales e incluso sus opiniones personales se hacen públicas por sus cuentas de Twitter en tan solo segundos.

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¿Qué conclusiones pueden sacarse del estudio?

Que en internet se pueden simular contenidos, crear tendencias y hasta comprar millones de seguidores. Con un poco de dinero y los links correctos, se pueden incluso opacar los comentarios del oponente político.

¿Se pudo concluir que los candidatos compraron likes? ¿Existe mala intención?

No podríamos decir a ciencia cierta que fueron los candidatos, podrían ser sus agencias, o simples fanáticos que les ‘donaron’ unos cuantos miles de seguidores. Lo cierto es que en la política hay que revisar cada detalle, porque algo que podría ser muy bueno, como que tienes más de un millón de seguidores, podría convertirse en algo funesto, como que 65% es falso.

¿Han determinado si algún producto o servicio comercial en Colombia se ha impulsado por medio de likes falsos?

Sí, varios, incluso productos de televisión como novelas o concursos, que en sus lanzamientos son tendencia en redes sociales, pero al siguiente día la medición de sintonía no llega a 1%, lo que claramente evidencia que se trata de una falsa tendencia en la red. De otro lado, existen marcas que colocan un hashtag y lo difunden en cierto país o región, claro con granjas de cuentas.

¿Dónde están y quiénes administran las like farms?

Es difícil comprobarlo, pero nosotros encontramos que muchos likes principalmente se gestionan en Estados Unidos. En Colombia también existe esta práctica y es desarrollada por personas que operan como community managers camuflados.

¿Qué tan fuerte es el fenómeno de los ‘likes’ falsos en la política colombiana?

Está en crecimiento. Esto no se veía tan fuerte en pasadas elecciones, por la obvia preponderancia que han ganado las redes sociales en los últimos años. Los perfiles dudosos cada vez son más evidentes. Es un hecho que estos seguidores dudosos se han convertido en una especie de monedas falsas en la fluctuante economía digital. No valen lo que se cree que pesan, pero ahí están.

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EDICIÓN 544

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5.000 empresas: Dos décadas de evolución empresarial

Hace 25 años nació Dinero y para esta edición hemos querido traer no solo 25 historias empresariales que ejemplifiquen las transformaciones que han tenido las compañías en Colombia –a través de 5 grupos–, sino también la evolución del ranking en estos últimos años.

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