| 12/12/2003 12:00:00 AM

Para una comida inolvidable.

Para una comida inolvidable.
La clave es lograr el equilibrio entre el vino y la comida elegidos. Podría iniciar la velada con una champaña o un jerez como aperitivo, luego un vino blanco de entrada y uno tinto para el plato fuerte. Es recomendable que cuanto más fuerte sea la comida, más lo sea el vino (que seque más la boca), pero siempre dentro del criterio universal de que ninguno de los dos puede eclipsar al otro. Tenga en cuenta el origen, valle de procedencia y tipo de uva del vino que tome, para sacarle así mayor provecho y combinarlo de la mejor manera durante la comida. Con el postre, los expertos recomiendan un vino dulce o una champaña dulce, y al final, un digestivo que puede ser un pousse-café, un coñac o un brandy.
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