| 8/18/1998 12:00:00 AM

Pelear, pero para ser competitivos

El país ha perdido mucho tiempo. En los años 80 el mundo generó un consenso posneoliberal por la democracia, la educación y el desarrollo del comercio y los mercados. Los países que tomaron esto en serio aceleraron su desarrollo.



Colombia, lamentablemente, no ha logrado el momentum para profundizar la democracia y la educación. Seguimos atascados en esquemas vetustos, en los cuales los intereses de unos pocos impiden el desarrollo de todos.



Desgraciadamente, sin democracia profunda y educación fecunda, el tejido social se debilita y nos hace vulnerables a la polarización y al conflicto. ¡Cómo hemos pagado de caro estas carencias!



Nos hemos quedado, además, a mitad de camino en las reformas para desarrollar el comercio y los mercados. La apertura se quedó a medias. Importamos, pero no exportamos.



Durante los 90 en ningún otro país de América Latina creció menos el comercio que en Colombia y hoy escasamente superamos en exportaciones a Haití y Bolivia. Los informes mundiales de competitividad ven en la falta de comercio un reflejo de la poca competitividad. Colombia, entre las economías latinoamericanas grandes, es la menos competitiva. Y entre las 50 economías más importantes del mundo, es menos competitiva que otras 45. La falta de competitividad es el resultado de fallas públicas y empresariales. Un ambiente estable y estimulante de aranceles y tasa de cambio es esencial para el desarrollo del comercio.



Pero la competitividad requiere mucho más: la concentración del esfuerzo público en el desarrollo de infraestructura, recursos humanos e instituciones para enfrentar los mercados con menores costos. Y de los empresarios necesita menos quejumbre y menos lobbies, y más rápido desarrollo tecnológico, financiero y de relaciones laborales para la productividad. También en esto estamos, comparativamente, muy atrás.



Cuando los analistas del crecimiento económico han estudiado el "catching-up" y la convergencia, han encontrado, paradójicamente, que el atraso puede ser una gran ventaja... pero si se lo supera rápido.



En el mundo posneoliberal, el Estado juega un papel esencial para el desarrollo del comercio, de los mercados, del capital humano y de la democracia. Ese es el fundamento de la competitividad y ésas son las peleas para las cuales debemos prepararnos. ¡Qué buen norte para una paz y un desarrollo duraderos!



Por favor, recuperemos en estos cuatro años el tiempo perdido.

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