| 3/26/2010 12:00:00 AM

La economía internacional que le espera al nuevo presidente de Colombia

Una mirada a lo que está pasando en el exterior hace pensar que los buenos tiempos tardarán en regresar. Colombia debe prepararse para crecer a partir del mercado interno.

Cuando el nuevo Presidente de los colombianos se posesione el próximo 7 de agosto, habrán pasado casi dos años desde el inicio de la crisis financiera internacional y de la recesión económica mundial más larga y profunda desde la Gran Depresión de los años 30. A juzgar por los recientes acontecimientos en Estados Unidos y Europa, la situación estará lejos de haberse resuelto para agosto de este año.

Las cifras más recientes de Estados Unidos muestran un crecimiento de 5,9% en el cuarto trimestre de 2009, lo que a primera vista parecería motivo suficiente para el optimismo. Sin embargo, cuando se analiza más a fondo el origen de este crecimiento, se llega rápidamente a la conclusión de que no es sostenible. De los US$14 billones que constituyen el PIB de Estados Unidos, 70,8% equivalen a consumo de los hogares; 20,5% a gasto del gobierno; 11,9% a gasto privado o empresarial y -3,1% a exportaciones. Es evidente que para que esta economía crezca a tasas sostenidas, el consumo tiene que ser el gran motor.

Sin embargo, al mirar qué es lo que está jalonando el crecimiento, resulta ser el gasto empresarial, concentrado esencialmente en la recomposición de los inventarios. Es una inversión meramente temporal, que se acabará muy probablemente una vez termine el ciclo.

Entre tanto, en Estados Unidos las tendencias del empleo no son buenas. La tasa de desempleo está en 9,7% y, si se agregan las personas que han dejado de buscar empleo, sube a 16,8%. En estas condiciones, es difícil que el consumo se reactive rápidamente. De otro lado, la tasa de ahorro, que antes de la crisis era nula, ha aumentado ante la incertidumbre. Esto será bueno en el largo plazo, pero es malo para el crecimiento de la economía en el corto plazo. Cada centavo que se ahorra es un centavo que no va al gasto y no contribuye al crecimiento en el año.

A esto hay que agregar el aumento en la productividad, de 5,8%, que ha experimentado la economía estadounidense en el último año, mientras el costo por unidad de trabajo cayó 4,7%. Estos datos no llevan a prever una reactivación del empleo.

El gobierno de Estados Unidos ha respondido con un paquete de estímulos fiscales cercano a los US$786.000 millones, que debería tener un efecto multiplicador sobre la economía al estimular el consumo. Sin embargo, apenas una tercera parte de esta plata se ha gastado. Así, solo se ha usado una porción del combustible para mover el motor de la economía, al tiempo que hay un gran déficit fiscal que debe ser financiado.

Hay más. Para hacerle frente a la crisis, la Reserva Federal redujo a cero la tasa de interés (la funds rate, tasa a la cual se prestan los bancos entre sí) y además emitió US$1.300 millones para comprarle los activos tóxicos a los bancos. Esto inmediatamente llevó al dólar a perder valor. Así, aunque actualmente la inflación no sea una preocupación, quedó sembrado el terreno para que lo sea en el mediano plazo. También estará presente la necesidad de conseguir recursos para atender el servicio de la deuda.

En Europa, por su parte, la situación no es nada buena. Los problemas financieros de Grecia tienen enfrentadas a Alemania y Francia, pilares económicos de la Unión Europea. Mientras Alemania considera necesaria la intervención del Fondo Monetario Internacional, Francia aboga por una solución europea. En la discusión, el euro ha perdido valor y ha quedado en evidencia la fragilidad de este sistema monetario, que no cuenta con mecanismos adecuados para hacerle frente a situaciones como la de Grecia.

En nuestro vecindario inmediato, las noticias tampoco son alentadoras. Venezuela atraviesa una gran recesión y se espera que su economía caiga 4% este año. En Ecuador, por su parte, tampoco se espera un crecimiento importante.

Con este contexto internacional, el nuevo gobierno colombiano difícilmente podrá aspirar a lograr un crecimiento económico a partir de las exportaciones. Todo indica que, simultáneamente con una menor demanda en los mercados externos, la tendencia del peso apuntará hacia la revaluación.

La política económica, entonces, tendrá que orientarse a lograr un crecimiento a partir del mercado interno. El futuro presidente de Colombia debería entender esto desde ahora, pues la situación le obligará a realizar profundas reformas estructurales para ajustar la economía a un entorno donde no hay a la vista fuentes de crecimiento sostenible. Es la tarea que deberá comenzar desde el primer día de su gobierno. Si se pierde tiempo, se dilapidarían las escasas oportunidades que quedan para generar un modelo de crecimiento exitoso en medio de una economía internacional que no será favorable.

EDICIÓN 547

PORTADA

Los primeros cartuchos que quemaría Duque: tributaria y pensional

El nuevo presidente de los colombianos va a quemar de entrada dos cartuchos en su afán de reformas: la tributaria y la pensional. Las propuestas son altamente impopulares. Esto tendrá que hacer para sacar adelante esos ajustes.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en DINERO Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción, por favor ingrese la siguiente información:

O
Ed. 547

¿No tiene suscripción? ¡Adquiérala ya!

Su código de suscripción no se encuentra activo.