| 6/1/1994 12:00:00 AM

Excesos del optimismo

NO OBSTANTE algunos nubarrones, el futuro económico se proyecta próspero. Paradójicamente, por esa ley inefable de la vida según la cual todo lo bueno tiende a producir efectos malos, si la prosperidad no se maneja con mesura la destorcida posterior puede ser verdaderamente traumática. Venezuela es un claro ejemplo.

Hay crecimiento económico, la inversión privada está aumentando, el capital externo en sus distintas modalidades está ingresando al país y los precios de los productos básicos de exportación se están recuperando (café, banano, algodón, azúcar y hasta el petróleo).

Los problemas de la prosperidad son el derroche y el despilfarro, generalmente propiciados por los gobiernos. El gasto público tiende a desbordarse porque los gobernantes sienten que pueden prometer y hacer lo divino y humano. Lo peor de esta situación es que se cae en la tentación de gastar y gastar antes que preocuparse en la eficiencia o eficacia de ese gasto. Tal es el caso con las promesas populistas con respecto a los megaproyectos de infraestructura y con el llamado gasto "social" que es un sifón sin fondo en el cual los recursos se pierden en la mitad del camino sin beneficiar a los más necesitados.

Si las políticas económicas no gradúan y moderan el ritmo de la actividad privada, la inflación se desborda, la revaluación se acentúa y el ambiente de prosperidad lleva a los empresarios a embarcarse en inversiones puramente especulativas.

Por eso la responsabilidad fundamental de] próximo gobierno es la de calmar las expectativas optimistas y ordenar el proceso de crecimiento. La mayor disponibilidad de recursos no convierte a Colombia en un país que pueda darse el lujo del derroche. Ahora más que nunca el gobierno debe hablar de eficiencia y de selectividad en sus prioridades de gasto. Con el mayor campo de maniobra se podrá apenas enfrentar algunos de los múltiples problemas sociales graves que vienen de tiempo atrás.

EDICIÓN 543

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Este proyecto no solo puede convertirse en la peor tragedia del país. En materia económica están en riesgo más de los $9 billones invertidos hasta ahora. Estas son las cuentas.

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