| 3/7/2019 12:01:00 AM

Economía de Colombia va al alza, pero no es suficiente

El sector público ha sido crucial para el repunte de la economía. Pero es hora de que el privado tome las riendas del crecimiento.

Cuando el Dane publicó los datos de crecimiento de la economía en 2018, asombró a los colombianos al cambiar la cifra de crecimiento de 2017, que bajó de un ya tímido 1,8% a un preocupante 1,4%. La revisión provino de los sectores de la minería y financiero que implicaron, en el PIB por demanda, una baja significativa de la inversión fija.

Si bien hacer este tipo de ajustes en los cálculos es normal, pero no habitual, el salto fue muy relevante y cambió la base de crecimiento para 2018. Eso enrareció aún más el ambiente después de que el presidente Iván Duque, en  hace unas semanas, reveló que en el periodo octubre-diciembre de 2018 la economía habría crecido 3,4%, lo que cambió los niveles de expectativa del mercado. De hecho, muchos se preguntan si hay fallas en el Dane. Otros, como el economista Salomón Kalmanovitz, pidieron que la entidad tuviera la misma autonomía que el Banco de la República.

Finalmente, para 2018 la economía creció 2,7%. Algunas señales fueron muy favorables en los resultados, como la administración pública –con 4,1%– y el comercio (3,1%), así como actividades científicas y profesionales (5%), comunicaciones (3,1%), financiero (3,1%) y servicios públicos (2,7%), que crecieron por encima del promedio. También terminaron en terreno positivo, pero por debajo del promedio, la industria manufacturera –con 2% y muestra un cambio de tendencia–, el sector agropecuario (2%), las actividades inmobiliarias (2%) y artísticas (1,4%). La construcción creció levemente (0,3%), pero con un interesante último trimestre cuando avanzó 4,4%. Solo el sector minero decreció (-0,8%).

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Por el lado de la demanda, el consumo tanto de los hogares como del Gobierno, que creció a un ritmo de 3,9% en 2018, lideró el mayor incremento de la economía. A su vez, la inversión creció 3,5%, pero con una clara tendencia al alza, pues empezó el primer trimestre contrayéndose (-0,9%) y terminó el año a un ritmo de 6,7%. Según el BBVA, la inversión fue el componente del PIB que más aceleró entre 2017 y 2018, en parte por el efecto base estadístico más favorable luego de la revisión del crecimiento de 2017. Pero también porque el sector de la construcción se recuperó en forma marcada al final del año.

La administración pública y el comercio impulsaron la recuperación durante el año que terminó. Y esto produce dos mensajes: el primero, que la confianza de los consumidores empieza a fortalecerse y a dinamizar el consumo de los hogares.

Y el segundo, que el sector público se ha convertido en un jugador crucial en el comportamiento del PIB. La pregunta es si resulta sostenible crecer a punta de gasto público en medio de un apretón fiscal. Sería esperable que ahora, con un escenario de bajas tasas de interés y con una reforma tributaria favorable para las empresas, el sector privado tomara las riendas del crecimiento.

Ya hay algunas señales en ese sentido. Según cálculos de la Superintendencia Financiera, el país llevaba cerca de 20 meses con un crecimiento negativo real de la cartera comercial y, ahora, por primera vez, se está acercando a un crecimiento de 0%, que muestra una tendencia ascendente. Esto representa un mejor apetito de los empresarios por tomar créditos, mientras ha venido aumentando la demanda.

Para este año, en promedio, los analistas consideran que el crecimiento estará alrededor de 3,26%, mientras el Gobierno –más optimista– estima un repunte de la economía de 3,6%.

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Sin embargo, aunque hay un cambio en la tendencia, todavía no es suficiente para que el país logre dar saltos en su competitividad y productividad; en avanzar y consolidar la diversificación de su aparato productivo y de sus exportaciones; así como en progresar en la lucha contra la pobreza y en reducir la informalidad empresarial y laboral. De la misma manera, el Gobierno debe recortar el gasto y focalizar mejor los subsidios, al tiempo que adelanta reformas estructurales como la pensional y la laboral.

De hecho, el aumento del desempleo a niveles de dos dígitos (12,8% registrado en enero), da una señal de alerta. Sin embargo, algunos lo consideran un mes atípico, alimentado además por la migración venezolana.

Hoy existen riesgos como el desenlace en Venezuela, las tensiones comerciales en el mundo y la preocupación por el déficit de cuenta corriente. Por eso el país no se puede conformar con crecimientos tan bajos. Hay muchos pendientes.

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