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| 9/13/2018 12:01:00 AM

Acopi dice que no es hora de subir el salario mínimo

La presidente de Acopi, Rosmery Quintero, habla sobre los retos que debe enfrentar el gobierno Duque para facilitarles la vida a las Pymes.

Directa y sin muchas vueltas. Así responde la presidente de la Asociación Colombiana de Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), Rosmery Quintero, al comentar que le preocupa la radicación del proyecto de ley que busca que el Gobierno tenga herramientas para aumentar el salario mínimo de los colombianos y que hiciera el expresidente Álvaro Uribe, hoy senador del partido Centro Democrático.

Las Pymes, que hoy representan cerca de 80% de la fuerza productiva del país y 96% del tejido empresarial, le dieron un rotundo no a esta iniciativa. Sobre este y otros asuntos que afectan a los pequeños industriales, habló la dirigente gremial.

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A vuelo de pájaro ¿qué se consideraría micro, mediana y gran empresa en términos de facturación?

En micro podemos estar hablando de ventas anuales que pueden promediar entre $200 millones y $300 millones. Una pequeña, hasta $500 millones (depende la actividad) y una mediana son ventas que pueden llegar a $20.000 millones. Todo depende de diversos factores.

¿Qué tan difícil es dar el salto de ser una microempresa a convertirse en pequeña y luego a en mediana o grande?

Tenemos empresas que lo han demostrado y lo han hecho, como Maquinaria Super Brix de Barranquilla: una empresa que diseña y fabrica maquinaria agrícola y que exportan casi a 100 países, o Fundelima, que fabrica los accesorios para el sistema de acueducto. Ellos son ejemplos de empresas que empezaron como una pequeña empresa y fueron apoyados por grandes empresas que tenían necesidades específicas que podían suplir las Pymes.

¿Cómo ve el proyecto que propone el senador Álvaro Uribe de elevar el salario mínimo de manera extraordinaria?

La verdad es que cada cual puede hacer una propuesta. Sin embargo hay que hacer una claridad importante: es la comisión de política salarial, que es tripartita, Gobierno, sector empleador y trabajadores, quienes tenemos designada esa labor. Este año las negociaciones que se contemplen corresponden al salario mínimo de 2019.

No pensamos en un incremento salarial extraordinario por varias razones: los indicadores macroeconómicos están estabilizándose y no creemos que sea el momento, de hecho tenemos que adoptar un plan de desarrollo donde creemos que se le va a dar oportunidad, reconocimiento y espacio a la micro, pequeña y mediana empresa en Colombia. No se trata solamente de pensar en una reforma tributaria o fiscal en el país que impacte al sector empresarial, sino contar con una verdadera política de desarrollo empresarial.

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¿Qué aspectos resalta del Gobierno a favor de las Pyme?

Vemos con muy buenos ojos el hecho de que se esté pensando en no incentivar más tratados de libre comercio sino en profundizar los ya existentes. Ahí nos corresponde como gremio motivar y acompañar a las Pymes. Por eso, no es el momento de incrementar el salario mínimo, necesitamos mayor espacio para crecer y estabilizarnos, para, de esta manera, generar mayor empleo de calidad y mejor remuneración. El gran riesgo al incrementar el salario mínimo es no vincular personas o desvincular personal que hoy forma parte de las plantas de las Pymes.

¿Cuál es su propuesta en torno al monotributo?

Debería haber un régimen fiscal especial para la pequeña y la mediana empresa en Colombia. La sugerencia es replicar el modelo brasilero, del que proponemos se involucre a la micro y a la pequeña empresa, con iniciativas como créditos a cero interés o pago de créditos a través de mayor generación de empleo. En realidad, hay que reformar el monotributo que hoy tenemos y que no es eficiente.

¿Cuáles son esos grandes obstáculos que impiden la mayor formalización de las Pymes?

Solamente el tema fiscal pesa 60% sobre la utilidad de las empresas y eso es bastante frente a otros países miembros de la Ocde. Hicimos estudios de costos no salariales: el ser formal tiene unos costos salariales sobre la nómina de aproximadamente 53% a 56%: entre más pequeño el empresario, más lo golpea este rubro. Si le sumas que nos exigen implementar sistemas de seguridad y salud en el trabajo, incluso en microempresas con dos trabajadores y ves que en Europa esta exigencia es para empresas con más de 50 trabajadores. Además, tenemos una diversidad de normas que no son estables.

En materia de financiación ¿a qué alternativas están acudiendo hoy las Pymes?

Debemos reconocer que hay nuevos instrumentos como el de garantías mobiliarias y en la encuesta de Anif nos sorprende que hay una cantidad de empresas registradas a través de este mecanismo impulsado por las cámaras de comercio. Otra opción es el Fondo Nacional de Garantías.

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Usted propone que se adopte una ley del ‘pronto pago‘ como en Chile. ¿Cuál es la idea?

Si tú eres una gran empresa y me compras a mí, tienes 30 días para pagarme. Pero si no lo haces, tienes unos intereses adicionales porque seguramente el empresario pequeño tuvo que acudir a un préstamo para solventar el faltante. Aquí la gran empresa dejó de hacerle anticipos a las Pymes, que era una gran ventaja.

Hoy mientras le aceptan la mercancía que vendiste, mientras la factura, tiene unos procesos te pueden pagar hasta en más de 100 días. Nos estamos volviendo financiadores de los más fuertes y eso es común en establecimientos como las grandes superficies.

¿Qué sectores están entre los grandes afectados por estas demoras en los pagos?

Quienes prestan servicios transversales a grandes empresas. Por ejemplo, los ingenieros electrónicos ponen el insumo en un servicio, se ven afectados en la compra y venta del mismo.

¿Ya las pymes se ‘están montando al bus‘ de contar con estándares de gobierno corporativo y protocolos de familia?

Cuando entré a Acopi a los 17 años, mis amigos eran empresarios que tenían hasta 60 años y sus hijos eran pequeños. Pasados los años venían los problemas: muchas veces como padres y dueños de empresas no les damos a nuestros hijos el espacio que merecen en la compañía. No tenemos el cargo de ‘hijo del dueño‘ y los mantenemos aislados del negocio. Hay que involucrarlos en el momento apropiado, si quieren. Si no es así, debes prepararte para garantizar la perdurabilidad de la empresa a través de un protocolo de familia bien estructurado.

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¿Qué tipo de errores son comunes en las Pymes que terminen poniendo en riesgo su continuidad por esa ausencia de buenas prácticas?

Nuestras juntas directivas no funcionan como debe ser: queremos hacer juntas directivas en el comedor de la casa y reuniones familiares en la empresa. Cuando hay una junta directiva y queremos ser coadministradores perdemos el horizonte y responsabilidad real de una junta directiva. Hay mucho que trabajar en ese frente.

EDICIÓN 562

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