| 11/10/2016 12:00:00 AM

Las posiciones en la crisis de Electricaribe

La crisis de Electricaribe se ha agudizado por el incumplimiento y atrasos en los pagos para la compra de energía. La situación amenaza con cortes en la Costa. ¿Qué opinan las partes implicadas?

La visita de Fainé, el CEO de Gas Natural Fenosa, a Colombia puede definir en gran parte la estrategia hacia el futuro. En la reunión se van a sincerar las cuentas y las posiciones de cada parte. Para el Gobierno es clave que Gas Natural  Fenosa entre a capitalizar su filial en Colombia y le dé un nuevo aire a la compañía.

Como lo mencionó el ministro de Minas, Germán Arce, en una reciente entrevista con Dinero, el problema es la falta de inversión desde hace 10 años, que vale $1,1 billones. “Esa cifra para una compañía que tiene más de $5 billones en el activo no es una cosa descomunal ni imposible de hacer”, señaló en su momento.

Al cierre de esta edición, fuentes cercanas al Gobierno manifestaron que hay que asegurar el servicio de energía y que la empresa pueda continuar operando en el país, “pero se necesita que pongan la plata y entiendan que el problema no es todo del gobierno colombiano ni de la gente de la Costa”, afirma.

Por su parte, la empresa además de su queja por el impago de entidades oficiales del orden departamental y municipal –incluso Electricaribe ha solicitado que el gobierno nacional responda por ellas– ha pedido una regulación especial para la Costa, con una tarifa diferencial. “Nuestra operación allí es un proyecto que merece atención y esfuerzo, pero hace falta un marco regulatorio para poder abordar la mora y el fraude y así crecer. El Caribe es una zona de crecimiento, pero debe ser consistente la normativa. Queremos hablar con el Gobierno para lograr una razonable seguridad jurídica. Con esto sería posible abordar el futuro. Estamos seguros de que podremos encontrar un camino para arreglarlo”, dijo Rafael Vilaseca, consejero de Gas Natural Fenosa, en referencia que han hecho medios españoles.

De hecho, la mirada desde España es distinta. “El Parlamento de Colombia ha amenazado con expropiar la compañía por no ejecutar las inversiones previstas a pesar de que el sector público del país es el principal moroso, al no abonar sus facturas. La legislación no permite a Electricaribe cortar el suministro a las administraciones públicas, a pesar de que no se están abonando las facturas de los servicios públicos, como las del alumbrado de las calles, los colegios, los hospitales, las residencias de ancianos, las comisarías de policía y las infraestructuras. Si el Ejecutivo abonara el importe que tiene pendiente, la empresa podría eliminar la deuda que le atenaza e, incluso, lograr músculo financiero para realizar nuevas inversiones”, dice una nota de OKDiario.

Romper el círculo vicioso ha sido casi imposible por varias razones: por el lado de la empresa, muchos aseguran que su gestión no es la mejor en un sector que es casi una caja registradora. “Si manejan recursos de más de $2 billones al año tienen que administrar el recaudo y hacer que los clientes paguen”, dice un analista. Además, en diferentes medios se ha hecho referencia a que lo que hoy sucede con Electricaribe es una conducta repetida de Gas Natural Fenosa en otros mercados.

Acerca del desempeño del gobierno nacional también hay peros: es claro que los cambios y la poca continuidad en la cartera de Minas y Energía no han permitido que avancen las conversaciones y eso dilata los procesos de decisión. En los seis años de la administración Santos ha habido siete ministros de Minas y Energía. También afecta que durante varios meses las inversiones del Gobierno en el plan de expansión estuvieron retrasadas, pero hoy ya hay 32 proyectos en ejecución por valor de $3,3 billones.

Además, en el Presupuesto General de la Nación para 2017 solo se tenían incluidos $800.000 millones de un total de $2 billones para pagar los subsidios del servicio de energía eléctrica que reciben los estratos 1, 2 y 3. El faltante hoy es de $1,2 billones, cuando en el pasado era de $200.000 millones.

A los gobiernos locales y departamentales también les toca una parte de responsabilidad por el no pago oportuno de sus deudas y de algunas de sus entidades –como hospitales y escuelas–. Este se ha convertido en un caballo de batalla de Electricaribe en el proceso.

En medio de la discusión de los proyectos, como el Plan5Caribe, y la ejecución de programas de choque, este año un nuevo hecho entró a complicar aún más el proceso que seguramente también será tratado en la cumbre entre el Gobierno y Gas Natural Fenosa: el pasado 17 de junio, la empresa española activó el acuerdo de protección a las inversiones que existe entre Colombia y España y empezaron a correr los seis meses de etapa de conciliación o acuerdo directo entre las partes que se vencería el próximo 17 de enero y que se adelanta bajo confidencialidad. Si no hay arreglo, se llegaría a un tribunal internacional en la Ciadi, entidad del Banco Mundial para dirimir este tipo de diferencias. Ya se ha mencionado en diferentes medios internacionales que la reclamación de Gas Natural Fenosa contra el Estado colombiano ascendería a los mil millones de euros. Por ahora, las conversaciones siguen bajo acuerdos de confidencialidad.

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La Empresa Electrificadora del Chocó llegó a tener limitación de suministro de cuatro horas durante más de dos años. La Superintendencia de Servicios Públicos intervino, la liquidó y creó una nueva que ha venido funcionando. No ha tenido restricción de suministro y la cultura de pago se fortaleció, asegura un funcionario de la Superservicios de la época.En el caso de Emcali, la senadora Susana Correa –que participó en esa intervención– recuerda que en la empresa había contratos a industria en volúmenes altísimos, pero sin respaldo (no estaba contratada la energía a un precio determinado). “Para dar una idea vendíamos a $98 el kilovatio y lo comprábamos a $300. Lo que hicimos fue mirar cómo comprar energía barata, renegociar contratos porque era imposible continuarlos, y comenzamos a invertir: compramos un lote, hicimos una nueva central para no quedarnos sin energía, hicimos el centro de control, empezamos a ver dónde estaban las pérdidas mayores y controlamos el fraude en toda la ciudad”.

Agrega que en agosto de 2010 Emcali empezó a dar utilidad después de 15 años. Emcali estuvo con problemas de sindicatos, era una multiservicios, con energía, acueducto y telefonía, mientras Electricaribe está enfocada en energía. Correa considera que, aunque Emcali superó los líos, la firma hubiera necesitado una mejor gestión.

Lea también: Recaudo de Electricaribe no es excusa para su situación financiera: SuperServicios

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