| 1/8/2013 9:00:00 AM

Seguros contra viento y marea

Apuntando a un aumento de las catástrofes naturales, las aseguradoras instan a los Gobiernos a prepararse mejor para sus embates. Su lema: prevenir sale más barato que costear los siniestros una vez que se han consumado.

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DW
Hasta la década de los ochenta, los años en los que se registraban más de 500 catástrofes naturales en todo el mundo eran considerados períodos extraordinarios. Desde 2008, el número de desastres ocasionados por fenómenos meteorológicos no ha bajado de 900. Y el año que acaba de culminar no fue la excepción. Esta comparación fue hecha por los especialistas de Munich Re, la más grande empresa reaseguradora a escala internacional, al presentar su informe sobre los siniestros registrados en 2012.

Aunados, los daños causados por las fuerzas de la naturaleza alrededor del globo han sido valorados en 122.000 millones de euros. Las compañías aseguradoras costearán buena parte de esa suma, pero no todas las pérdidas atribuibles a un tornado, por ejemplo, están cubiertos por sus pólizas. En 2012, el huracán Sandy azotó a los países del Caribe y Norteamérica. Nada más en Estados Unidos ocasionó daños estimados en 60.000 millones dólares, pero las aseguradoras sólo responderán por un monto de hasta 25.000 millones.

Prevenir sale más barato

Aunque instituciones estatales como la Agencia Estadounidense para el Manejo de Emergencias (FEMA) ofrecen auxilios económicos, asesoría en materia de seguros y hasta apoyo moral a quienes pierden sus viviendas, sus recursos no alcanzan para satisfacer la demanda porque dependen de la capacidad financiadora de las arcas nacionales: hasta el pasado viernes (4.1.2013), la FEMA vio en peligro la liberación de un crédito de 9.700 millones de dólares por parte del Congreso, que se hallaba enfrascado en el debate sobre la crisis fiscal.

De ahí que Robert P. Hartwig, presidente del Instituto para la Información sobre Seguros, una organización de la industria aseguradora con sede en Nueva York, inste a los Gobiernos a medir los perjuicios que un fenómeno natural puede causar; según sus cálculos, invertir en la prevención de daños cuantificables sale más barato que costear los siniestros una vez que se han consumado. “No es correcto empezar a ocuparse de una situación crítica después de que ésta se presenta”, explicaba Hartwig en un seminario online.

“Nuestra industria se encarga de tener el dinero en el banco antes de que un desastre natural tenga lugar. Esa es una responsabilidad que las empresas aseguradoras y reaseguradoras del mundo entero tomamos muy en serio”, acotaba el experto. Carl Hedde, director del departamento de acumulación de riesgos de Munich Re, propone ayudar a los propietarios de viviendas a prepararse mejor para una posible catástrofe natural. “Nosotros hemos puesto a prueba los materiales y reglamentos de construcción”, pone Hedde como ejemplo.
                                                               

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