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| 3/11/2020 12:01:00 AM

¿Estamos preparados para tiempos de crisis económica?

Los efectos del covid-19, la baja en el precio del petróleo y el alza del dólar, han golpeado de manera implacable en la economía nacional. La pregunta que nos debemos hacer: ¿Puede afectar nuestras empresas y patrimonio familiar?

Sin duda, la respuesta es sí. Todo lo que suceda en el entorno afecta nuestras empresas. Si, por ejemplo, tenemos una compañía importadora, posiblemente el incremento del valor del dólar afectará las utilidades proyectadas, porque muchas veces no es posible transferir el alza al consumidor final. Si esa empresa representa una gran porción del patrimonio de una familia, se va a afectar la valoración del mismo y por ende se tendrán menos rendimientos. Situación que puede agravarse, si además tienen pocos recursos invertidos en dólares. 

Contar con una estrategia patrimonial es una manera de mitigar estos riesgos latentes. En el caso de esta empresa importadora el impacto económico sería menor para esta familia, si tuvieran un 50% del patrimonio, representado en el negocio central, un 20% en finca raíz, un 10% en nuevos negocios y un 20% en liquidez en dólares. 

Las empresas operativas dependen de factores como el precio del dólar, del petróleo, de las regulaciones tributarias y legales, por lo que es importante mantener un margen de rentabilidad alta en este tipo de negocios por tener mayor riesgo, por ejemplo, una tasa entre el 20% y el 25%, además de diversificar en todas las alternativas anteriormente mencionadas. 

La rentabilidad de bienes inmobiliarios, si bien es mucho menor, puede estar entre un 10% y 12%, es más estable por ser de menor riesgo, salvo que haya una situación de sobreoferta del mercado, que baje excesivamente el precio del metro cuadrado. 

En cuanto a los emprendimientos en nuevos negocios, es importarle apostarle a estos proyectos, así sean cifras que no sobrepasen el 5% del patrimonio, serán importantes porque si funcionan, con el tiempo pueden sustituir el negocio central y si no se logran las expectativas, liquidarlos rápidamente. Es una manera de ir olfateando el entorno. Inicialmente podrán tener rentabilidades incluso negativas, porque son una apuesta.

Finalmente, es necesaria una posición del patrimonio familiar de manera líquida, que puede tener muy baja rentabilidad pero da mucha tranquilidad, también se puede obtener con una reserva en dólares, oro o plata, incluso ese porcentaje del patrimonio, podría estar entre un 10 y 15%, para no correr con los riesgos e las empresas operativas y del país. 

Si nosotros estamos atentos a lo que está sucediendo en el entorno, las personas que tienen conocimientos de estrategia patrimonial, inmediatamente toman decisiones. Venden acciones, compran dólares, hacen inversiones más seguras, que no necesariamente son tan rentables, pero de lo que se trata es de cubrir los riesgos, en el momento en que la empresa baja sus ingresos. 

El popular adagio de no tener los huevos en la misma canasta es muy cierto. Al diversificar el riesgo, lo más probable es que la rentabilidad promedio baje, pero tendrá tranquilidad familiar, debido a que no se depende de un solo rubro en lo económico. 

En la planeación patrimonial, también cuenta quiénes dependen de ese patrimonio, a quienes se están protegiendo. Si la mayor cantidad de personas son mayores e inactivas económicamente, la estrategia debe ser de bajo riesgo, entonces las alternativas pueden ser la compra de fondos del tesoro de Estados Unidos o fondos de inversión inmobiliaria, o negocios inmobiliarios de alquileres en lugares muy apetecidos, evitar a toda costa invertir en empresas.

Si el patrimonio pertenece a una familia empresaria en la que todos sus integrantes están en el sector productivo, la estrategia puede ser de mayor riesgo. 

Las épocas de crisis son para reinventarnos, no para ponernos a llorar. Es el momento de hacer una estrategia patrimonial que contemple a todas las personas que hacen parte de la propiedad, entendiendo sus aversiones al riesgo y/o propensión al mismo, llegando a consensos sobre el nivel de rendimiento y riesgo, medio.

Hay muchas familias que tienen empresas de alto riesgo y baja rentabilidad, lo cual es absurdo. Llegó el momento de hacer un diagnóstico de la rentabilidad y el riesgo, haciendo una estrategia patrimonial que trate de mitigar de la mejor manera la dependencia de una sola variable de la economía, como es el dólar, el petróleo, se trata de buscar negocios menos rentables, pero más seguros.

De nada nos sirve ser millonarios, si no tenemos liquidez. Tenemos que salir del círculo vicioso de ser ricos-pobres, es decir llenos de propiedades o empresas improductivas y sin un peso en el bolsillo. Llegó el momento del cambio. 

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