Opinión

  • | 2004/10/15 00:00

    La rotación de los narcoejércitos

    No se justifica el escepticismo sobre la desmovilización de las AUC, pero temo que las reemplazarán otros narcoejércitos.

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El anuncio del Comisionado de Paz de que el próximo noviembre se desmovilizarán 3.000 integrantes de los narcoejércitos de dos de los principales Señores de Ralito ha sido recibido con amplio escepticismo por el país, y se entiende. Muchos creen que las AUC se aprestan a entregar nuevamente gato por liebre, criminales comunes por miembros de los ejércitos irregulares, sin que se debilite su poderío militar y sin que medien consideraciones distintas a las puramente tácticas, como ocurrió con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara el año pasado.

Cuando se recuerda el largo período de discusiones que antecedió los acuerdos con los grupos subversivos que realmente abandonaron la lucha armada en los últimos tres lustros, y sobre todo cuando se tiene en cuenta la carencia de un marco legal que le permita al gobierno comprometer al país en materias tan delicadas como la negociación de las penas, la reparación y la extradición, es natural el asombro ante la aparente facilidad con que algunos comandantes de las AUC aceptaron desmovilizar gran parte de sus tropas.

En un plano superficial, yo me siento optimista. Acepto que hay riesgos de caer en la simple propaganda, e incluso que las AUC podrían aprovechar la ocasión para redimensionarse y reducir costos, trasladándole al gobierno la carga del mantenimiento de tropas superfluas y de inferior calidad. Pero me inclino a creer que el anuncio refleja la decisión de algunos jefes de las AUC, que ya disponen de un capital adecuado, y que sienten la presión de Estados Unidos, de pasar a negocios menos expuestos y no necesariamente ilegales, como la política. Quien decide salirse del negocio del narcotráfico quizás pueda mantener adecuada seguridad personal con una fracción de los ejércitos -y de los costos- que serían necesarios para defender un área extensa frente a otros narcos, sean paramilitares, farianos o elenos.

Además, desde el punto de vista de la negociación la cosa no tiene que ser demasiado compleja. Adivino que varios de los Señores de Ralito están sinceramente inclinados a acogerse a la impunidad. Y, en Colombia, de eso hay de sobra.

En un plano más profundo no soy optimista, sobre todo por razones económicas. Creo que las narcotropas que se desmovilicen serán rápidamente reemplazadas por otras, no necesariamente en la misma zona geográfica. La inquietud no es nueva pues es frecuente plantear si el Ejército regular tiene la capacidad para evitar que las Farc u otros grupos copen los espacios liberados. Pero me parece que el asunto está ingenuamente planteado cuando se presentan las cosas como si lo crucial fuera ocupar un espacio físico dejado por los desmovilizados, en lugar de un espacio económico.

Para que las Farc u otros narcoejércitos se tomen la tajada de negocio que dejen las AUC desmovilizadas no se requiere que se adueñen de un área particular. Si algo muestra la patética historia de la lucha contra la droga es la enorme movilidad de los recursos dedicados a esa actividad. Cualquier fracción del mercado que sea desatendida por los coqueros de, digamos, el Magdalena, será sustituida con mayor producción en otra región del país.

Mientras el negocio siga siendo tan rentable el mercado funcionará y nuevos -o viejos- productores pagarán las tropas requeridas para la defensa del mismo. Cada cierto tiempo, una vez hecho un capital, algunos se retirarán a la política, permitiendo alguna rotación. Desde un punto de vista fundamental es casi irrelevante que quienes hagan la rotación sean "guerrillas" o paramilitares.

La única arma eficaz para acabar con los narcoejércitos sería inundar el mercado de la droga, hasta inducir su ruina, pero ello no tiene ninguna posibilidad en las actuales circunstancias. Solo ocurrirá en un lejano futuro, una vez Estados Unidos legalice la droga, de manera que los productores de los países emergentes pasen a correr la misma suerte de los de otros productos básicos.
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