Opinión

  • | 2000/09/15 00:00

    El debate de emisión

    Con garantías de buen uso de los recursos y nada de politiquería, la emisión no sería tan mala.

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La preocupante situación de desempleo y pobreza explica el debate acerca de la eventual intervención del Banco de la República para aliviar la deuda pública o inyectar recursos a la vivienda social y a la infraestructura.

Políticas neokeynesianas, esto es, intervenciones del Estado que devuelvan capacidad adquisitiva o contrarresten la fase recesiva de la economía, se han aplicado recientemente en Chile, Malasia e incluso Japón. La diferencia es que estos países han contado con posibilidades fiscales para financiar, por ejemplo, sus obras públicas. El connotado economista Paul Krugman, por ejemplo, sugirió al Banco Central Japonés condonar deuda al Gobierno para que este invirtiera sus recursos en infraestructura que, a su vez, reactivara la demanda.



La dificultad colombiana radica en el alto déficit fiscal y en el deteriorado espacio para acudir a más endeudamiento interno o externo. Aquí no hay recursos, pero sí existe capacidad instalada de sobra para construir vivienda social e infraestructura, con el peligro de que, por falta de uso, se está disminuyendo con la quiebra de compañías y la devolución al extranjero de maquinaria leasing. Si se pudiera activar, se salvaría esa gran ventaja que se ha construido en ingeniería, se emplearía a los sectores más pobres y con menor calificación laboral, se devolvería capacidad de compra y se dinamizaría la reactivación.



Cuatro riesgos preocupan para una posible intervención del Banco de la República: inflación, desviación de recursos hacia la compra de divisas, el mal precedente y la negativa señal a los mercados internacionales. La inflación es el menor, por cuanto la capacidad instalada ociosa y el potencial de respuesta de oferta de materiales de construcción, alimentos básicos y vestuario dan un margen amplio antes de que la demanda toque el piso del recalentamiento y desate altas presiones inflacionarias. Preocupa el precedente de que el país quiera financiarlo todo con emisión, que no se haga la reducción severa del gasto público burocrático, que se descuide la productividad y el avance tecnológico y que solamente se dependa de la construcción. La noticia causaría más preocupación en los mercados internacionales.



Habría que buscar alternativas: que la eliminación de gasto innecesario sea de fondo (Congreso unicameral para dar ejemplo), que los organismos multilaterales lo acepten y se comprometan, lo que pudiera ser por medio de un crédito al Banco de la República para respaldar dicha operación, y que el destino de los recursos lo asegure una fiducia que pague cuentas de inversión en vivienda e infraestructura y evite desviaciones.



En síntesis, para una intervención social del Banco de la República es requisito que se derrote al Estado politiquero.
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