| 9/1/1997 12:00:00 AM

Tres tristes tigres

Lecciones para Colombia de las crisis cambiarias de los Tigres Asiáticos.

Durante las últimas semanas se ha desatado una severa crisis cambiaria en los Tigres Asiáticos que ha sorprendido a los mercados internacionales.



Tailandia, Filipinas, Malasia, Indonesia y Singapur han sucumbido sucesivamente frente a los ataques de los especuladores contra sus respectivas monedas y han tenido que liberar la tasa de cambio. En consecuencia, se han producido devaluaciones que fluctúan, en casi todos los casos, entre 25% y 30%. Los Tigres han caído uno tras otro como fichas de dominó.



Ahora los especuladores están atacando al dólar de Hong Kong. El ataque tiene características muy significativas, porque se ha dirigido contra una de las monedas más sólidas del final del siglo, y porque se realiza cuando todavía no se han cumplido dos meses del traspaso al dominio de China Continental. A pesar de ello, los especuladores no han dudado en jugarle a la caída del dólar de Hong Kong y uno de ellos (aparentemente el Sr. Soros) ya ha comprometido más de US$1.000 millones en esa cruenta confrontación.



Esta crisis no es sino un capítulo más de la historia que se comenzó a escribir con la caída de la libra esterlina, la peseta y la lira en 1992, y se continuó en 1994 con el derrumbe del peso mexicano y el "efecto tequila".



Las crisis cambiarias en las economías grandes las inician los grandes jugadores internacionales. Se endeudan en moneda local y compran divisas fuertes para forzar devaluaciones súbitas que les generan grandes utilidades. La sola caída de la libra esterlina en 1992 le produjo ganancias por US$1.000 millones al Sr. Soros. En las economías pequeñas, las corridas cambiarias se precipitan por la pérdida de confianza de los empresarios locales, que pagan sus pasivos en el exterior o participan en la fuga de capitales.



Frente a estos vaivenes especulativos, cabe preguntarse: ¿Estará el peso colombiano cerca del punto en que los mercados lo consideren insostenible y lo ataquen sin cuartel? ¿O será posible que Colombia logre corregir gradualmente la aguda revaluación que tiene en jaque a sus productores de bienes comercializables y está ocasionando altos niveles de desempleo?



La evolución de la tasa de cambio durante las últimas semanas parecería indicar que es posible hacer un ajuste gradual con curitas y aspirinas y evitar una cirugía profunda con los severos traumatismos que implicaría una devaluación masiva.



Esa evolución cambiaria tiene su origen en la reducción del diferencial de tasas de interés domésticas e internacionales y en las restricciones al endeudamiento externo impuestas por el Banco de la República.



Otro factor que hace pensar que Colombia está lejos de una crisis cambiaria es la expectativa de los ingresos petroleros de Cusiana y Cupiagua. Sin embargo, esta bonanza no es ni tan grande ni tan larga como se había pensado. Recuérdese que las proyecciones actuales prevén la continuación de déficits comerciales significativos durante el próximo decenio. Además, ha generado desconfianza el éxito del ELN al obligar a la Occidental a suspender dos veces la extracción de petróleo, mediante la voladura del oleoducto.



Por último, debe tenerse en cuenta que los ingresos petroleros pueden contribuir a agudizar el desequilibrio fiscal, ya que pueden convertirse en un estímulo para que los gobiernos central y los regionales incrementen aún más el ritmo de crecimiento del gasto. A este respecto, parecería que, si llegara a funcionar adecuadamente el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera y se incrementara su nivel de ahorro, éste contribuiría a neutralizar las fuerzas revaluacionistas que pueden llevar a la economía a un punto de quiebre.



Pero hay dos señales preocupantes: por una parte, el aumento del gasto público que es revaluacionista, podría ser también el gran disparador de una crisis cambiaria cuando el mercado lo considere insostenible. Pero el gobierno colombiano se ha negado a corregir las fallas estructurales que han convertido el crecimiento del fisco en severo factor de desequilibrio. Por otra parte, los altos niveles de desempleo, a los que tanto contribuye la revaluación, están creando unas tensiones sociales que podrían requerir una brusca intervención oficial.



La resultante de estas fuerzas es difícil de pronosticar. Las monedas de los tigres asiáticos parecían rocas inconmovibles, pero se derrumbaron como fichas de dominó. Por consiguiente, siempre es bueno recordar que las devaluaciones bruscas son como la muerte: llegan cuando menos se espera.

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