Los riesgos de inestabilidad de las exportaciones tras el repunte

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Los riesgos de inestabilidad de las exportaciones tras el repunte Foto: fotografía: ARCHIVO PARTICULAR
El repunte de las exportaciones después de cuatro años es alentador. Sin embargo, su composición aún entraña riesgos para la estabilidad macroeconómica.
Por: Dinero.com01/03/2018 00:01:00

Juzgado por el descenso en el déficit externo del país, el ajuste de la demanda interna al incremento menos dinámico del ingreso nacional, causado por la caída de los precios de las materias primas exportadas, ha sido eficaz. Al medirlo por las exportaciones netas, obtenidas como la diferencia entre los ingresos por las ventas y los egresos por las compras al exterior de bienes y servicios, reportados en las cuentas nacionales del Dane, disminuyó de 12% al 10% del PIB entre 2014 y 2017. De un modo similar, al calcularlo como el desbalance en la cuenta corriente de la balanza de pagos, se redujo de 6,4% a 3,5% del PIB entre 2015 y 2017, según la previsión del Banco de la República para el último año. Además, el emisor pronostica que caiga a 3,3% y el gobierno a 3,2% del PIB en 2018.

Así como la ampliación del déficit en la cuenta corriente se originó, sobre todo, por una desmejora en la balanza comercial –que pasó de un superávit de 0,9% del PIB en 2013 a un déficit de 5,4% del PIB en 2015–, su estrechamiento fue, en lo fundamental, el efecto de una disminución del déficit comercial –a 1,9% del PIB en 2017–. La reducción del déficit en la balanza de servicios –que cayó de 1,9% a 1,3% del PIB entre en 2015 y 2017– también contribuyó, pero en una menor proporción.

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La primera etapa del estrechamiento del déficit comercial, entre 2015 y 2016, que fue la de mayor magnitud, se debió al descenso de los egresos por las importaciones (de 20,5% a 15,2% del PIB). En la segunda parte, que ocurrió el año pasado, el incremento de los ingresos por las exportaciones (de 11,7% a 12,6% del PIB) comenzó a tener un papel protagónico, al lado de un descenso menor de los egresos por las importaciones (de 15,2% a 14,5% del PIB).

Repunte exportador

El valor de las ventas de bienes al exterior en 2017 (US$37.800 millones) se incrementó 19%, gracias a un repunte de los precios de las materias primas y a una expansión de la demanda externa, por el mayor crecimiento mundial y regional. Aunque la mayor parte del aumento (85%) se originó en las ventas de combustibles y productos de las industrias extractivas, cuyo valor (US$20.911 millones) subió (32%) sobre todo por sus mayores precios internacionales, el repunte de las exportaciones el año pasado fue generalizado.

Foto: María Lorena Gutiérrez, ministra de Comercio, Industria y Turismo /  Felipe Jaramillo, presidente de Procolombia.

De tal modo, los ingresos por exportaciones agropecuarias (US$7.356 millones) también se incrementaron (7,2%), tanto por sus precios más altos como por sus mayores cantidades, con base sobre todo en los aumentos de las ventas de productos alimenticios y aceites y grasas. Además, el valor de las de bienes manufacturados (US$7.710 millones) aumentó (2,4%) por las de químicos, maquinaria y equipo y otras manufacturas, cuyas cantidades se incrementaron tanto en los mercados más próximos (Ecuador y Perú), como en otros más distantes (Holanda, Estados Unidos y China).

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En el caso de los hidrocarburos el valor de las exportaciones (US$13.047 millones) aumentó (21%), debido a la elevación de sus precios (30,5%), mientras su cantidad disminuyó (-9,5%). Algo similar ocurrió con los ingresos por exportaciones de café (US$2.514 millones) y ferroníquel (US$360 millones), que se incrementaron (4% y 10%) por sus mayores precios. En contraste, los ingresos por ventas de carbón (US$7.390 millones) aumentaron (59,3%) tanto por la elevación de sus precios (35,4%) como por la ampliación de su volumen (23,6%).

Los mercados donde las ventas externas del país aumentaron de manera más significativa en 2017 fueron los de China, Panamá, Turquía, México, Bahamas, Brasil, Chile, Países Bajos, Estados Unidos, Singapur, Ecuador, Portugal, Canadá y Japón. Por tanto, el repunte exportador está ocurriendo de una manera simultánea en un conjunto amplio de destinos.

Las exportaciones de servicios también crecieron el año pasado (8,5% anual con datos hasta septiembre del año pasado), sobre todo por las de turismo; pero sin incrementar su participación en el PIB (2,7%). Por tal motivo, el déficit en la balanza de servicios (-1,2% del PIB) no varió.

Cómoda financiación

Gracias a su disminución, el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (-3,6% del PIB) se ha podido financiar con comodidad, con un superávit en la cuenta financiera (3,5% del PIB hasta septiembre). Este se ha conseguido con base en la continuidad de los flujos de capital, tanto por inversión directa neta (3,2% del PIB hasta septiembre), que se incrementó (14,8%) por el repunte de la que llegó al sector minero y de hidrocarburos; como de portafolio (1% del PIB). Para ello ha sido vital la preservación de la confianza de los inversionistas internacionales, que se logró por medio del ajuste de la demanda interna, la reducción de la inflación y el cumplimento de las metas de reducción del déficit gubernamental establecidas por la regla fiscal.

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A pesar de la eficacia del ajuste llevado a cabo por la economía colombiana desde 2014, las agencias calificadoras han desmejorado su evaluación sobre los riesgos para la economía colombiana.

Como el choque externo que recibió la economía con la reducción de los precios de sus exportaciones causó una ampliación de sus desbalances macroeconómicos, que condujo a un incremento de sus deudas pública y externa, las agencias siguen preocupadas por la magnitud de estas y por la que conceptúan como estrecha capacidad de maniobra de las autoridades.

En su opinión, el margen para su acción no es muy amplio, en primer lugar por la lentitud del crecimiento, que está lejos del potencial y que entorpece el incremento requerido de los ingresos tributarios. En segundo lugar, por la dependencia de las exportaciones de productos básicos, cuyo incremento está en función de sus precios internacionales. En tercer lugar, por la inflexibilidad del gasto público, que dificulta llevar a cabo los recortes necesarios. Por último, por la polarización política, que puede derivar en una débil gobernabilidad para la próxima administración, la cual le impediría completar la consolidación fiscal.

Por estos motivos es vital acelerar el crecimiento. Sin embargo, la postura fiscal no puede ser estimulante, por la necesidad de cumplir la regla. En consecuencia, el repunte de la demanda interna debe basarse en un incremento del gasto privado. Para lograrlo, el estímulo debe provenir de la política monetaria, cuya postura comienza a ser acomodante. No obstante, para capitalizarla se requiere que mejore la confianza de los empresarios y los consumidores y que haya una mayor transmisión del descenso de las tasa de interés pasivas a las delos créditos de consumo.

En estas circunstancias, el repunte de las exportaciones es una buena noticia para el país, porque constituye una fuente primordial de actividad económica. Una noticia que todos estaban esperando.

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