| 10/10/2012 12:00:00 AM

Ocho claves para enfrentar tensiones

Ocho claves para enfrentar tensiones
1| El diagnóstico

La primera recomendación de los expertos es analizar la situación actual para saber por qué se producen las tensiones. Muchas veces el problema es de simple percepción, o por aplazar una conversación pendiente con su jefe.

2| EScenarios

¿Qué pasa si las cosas continúan como hasta ahora? ¿Qué efecto generará un cambio? Las respuestas le permitirán conocer la verdadera dimensión del problema; además, le marcan el camino para resolverlo. Si un escenario de cambio le resulta más beneficioso, no lo piense dos veces.

3| El Plan B


Si por anticipado sabe que su jefe puede tomar mal las inquietudes que va a plantearle, mejor comience a buscar oportunidades laborales en otros lados. Así podrá llegar más relajado a la reunión con su superior y enfrentar las consecuencias sin temor a perder su puesto.

4| Al pan, pan

Si ya decidió tener la charla pendiente con su jefe y quiere plantearle los temores –o inconformidades– que lo asaltan, no deje nada al azar. Defina cuánto tiempo va a tomar, en dónde, cuándo y, sobre todo, fije una prioridad en los temas. Roberto Rabouin, de Aden Business School, sostiene que lo mejor es hacer esta reunión fuera de la oficina, para tener un ambiente más relajado.

5| La meta

Tener claridad en cuanto a qué persigue para su vida laboral y cuáles son las alternativas de desarrollo en la organización le ayudarán a tomar buenas decisiones. Antes de hablar con el jefe aclare si lo que busca es un aumento de sueldo, un trato distinto o una oportunidad en otra área.

6| No se compare

Para un jefe no hay nada más decepcionante que recibir reclamos de un subalterno que le exige un trato similar al de otros colaboradores. Compararse con los demás no le ayudará, antes bien, le generará una imagen de envidioso y provocará resquemores en el jefe, quien pensará que lo está calificando de injusto.

7| Crítica en baja


Si empieza la charla con su jefe criticando decisiones o conductas, no conseguirá nada. Una buena estrategia es plantear la inconformidad no como una crítica sino como una necesidad de mejorar su desempeño –“no eres tú, soy yo”–, que además de hacerlo ver interesado en la compañía, le permitirá disminuir las posibilidades de confrontación.

8| Coequiperos

Si bien los equipos de trabajo deben funcionar por encima de las relaciones personales, la vida en la oficina es más entretenida cuando el colaborador conoce claramente las expectativas de su jefe. Compartir las metas y, en especial, saber el valor que le genera a la empresa el trabajo del colaborador, reduce tensiones y mejora los resultados, asegura Piquero.
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