| 5/9/2008 12:00:00 AM

vale la pena

? Perú entró al grupo de países con deuda calificada en grado de inversión. ¿Qué le falta a Colombia para lograrlo?

Al comienzo del mes, Perú ingresó al exclusivo club de países latinoamericanos con deudas calificadas en la categoría de grado de inversión, que hasta ese momento lo componían Chile y México. La calificadora Fitch le dio un triple B menos (BBB-) a la deuda peruana y con eso la sacó del grupo que tenía con Brasil y Colombia, los otros dos opcionados para quitarles la calificación de 'bonos basura' a sus bonos.

En Lima, la noticia se recibió con entusiasmo. "Perú empieza el largo camino hacia un país en desarrollo, un país de fuerte crecimiento, un país en el cual la pobreza se va a reducir a pasos agigantados," dijo el ministro de Economía, Luis Carranza.

"Es una noticia importantísima porque facilitará o disminuirá el costo del crédito del exterior que recibimos. En general, las líneas de crédito del exterior deberían volverse un poco más accesibles," afirmó Walter Bayly, gerente general del Banco de Crédito, el mayor de Perú.

Este año, con un crecimiento cercano al 7%, ese país podrá conjurar el problema que la calificadora Standard & Poor's establece como su mayor riesgo:"que se generen problemas sociales que le impongan demandas fiscales al gobierno", le dijo a Dinero Lisa Schineller, directora de calificaciones soberanas de esa firma en Nueva York.

¿Tiene sentido para Colombia emular al Perú? En términos prácticos, conseguir el grado de inversión de dos calificadoras le permitiría acceder a los dineros de los mayores fondos del mundo, que solo están autorizados a invertir en papeles en esa categoría. Esto facilita la emisión de bonos del gobierno y privados porque se colocan en un mercado mucho más amplio y líquido.

Para las empresas sería ventajoso porque a largo plazo se reduciría el costo de capital. Incluso una estimación conservadora de Rafael González, presidente de la calificadora BRC, hoy asociada con Moody's, establece que la mejora de la calificación produciría una baja de 150 punto básicos en el costo de capital. Es una ganancia en términos de competitividad, sobre todo porque facilita las inversiones de largo plazo.

Qué nos falta

A los ojos de las calificadoras, Colombia tiene problemas fiscales y comerciales. En el lado fiscal, Colombia es más débil que otros países con grado de inversión. La relación de deuda neta del gobierno a PIB estará, según las proyecciones de la calificadora Standard & Poor's, en 32,6% al final del año, mientras que la mediana de las economías calificadas con triple B es de 20%, explica Lisa Schineller. En indicadores de liquidez, como el de pago de intereses a ingresos, es de 16% en Colombia, mientras que la mediana está en 5%.

En el frente externo, la debilidad también es bien conocida. En la región no hay países que tengan un desbalance fiscal y externo como Colombia. El déficit en cuenta corriente colombiana, como porcentaje del PIB, pasó de 2,2%, en 2006 a 3,4%, a final del año pasado. El problema mayor a corto plazo, dice Alexandra Alecci, analista Senior de Moody's en Nueva York, está en el desbalance comercial.

La analista identifica varios problemas. Uno es la falta de competitividad de algunas exportaciones no tradicionales y el poco crecimiento de las ventas de petróleo. Otro, es que Colombia es muy vulnerable a la caída en el ciclo internacional. "El 50% de la inversión extranjera directa está en el sector energético, que es muy sensible al ciclo de commodities". Otra porción de la inversión está en fusiones y adquisiciones que dependen de liquidez global. Si algo le pasa al ciclo, Colombia podría tener problemas para financiar su déficit comercial.

Pero la vulnerabilidad más importante es Venezuela. Si pasa algo en Venezuela -esto quiere decir con el petróleo- la cuenta corriente se afecta por las exportaciones no tradicionales que se venden a ese mercado, por las exportaciones de petróleo colombianas y por la inversión extranjera que se concentra en energía. "El lado externo es lo que más preocupa en el corto plazo", dice Alecci.

La tasa de crecimiento del PIB mejora un poco el escenario. "Las perspectivas de crecimiento son buenas. Han tenido una mejoría muy notable en los últimos años", sostiene Lisa Schineller. Destaca que, hacia el futuro, la inversión mantendrá esa senda. La tasa de inversión pasó de 15% del PIB a 28% en pocos años.

Sin embargo, las condiciones no son suficientemente buenas. Si no se cambian los resultados fiscales y comerciales sostenidamente, la nota no se modificará. En contraste, si cambiara la perspectiva, las probabilidades juegan a favor de Colombia. Históricamente, el 73% de los calificados con perspectiva positiva terminan con un aumento de calificación. Desde el cambio de perspectiva, S&P se toma en promedio 14 meses para cambiar su calificación.

Nuevas recetas

La receta para mejorar en el frente fiscal se conoce desde hace años. Incluye eliminar exenciones, reducir la tarifa del impuesto de renta pero vincular más contribuyentes y simplificar el régimen de IVA para reducir la evasión. Esa es la manera de arreglar definitivamente la situación. Sin embargo, el gobierno no quiere emprender las reformas estructurales que pueden conseguirlo.

El ex director de Crédito Público, Julio Torres, hoy socio de la boutique de banca de inversión Diligo, propone otra forma para bajar la deuda pública externa en cinco puntos del PIB y conseguir el grado de inversión en pocos meses.

La fórmula es vender la participación del gobierno en ISA e Isagen. Con esto, el gobierno recibiría cerca de US$3.500 millones, con lo que recortaría la deuda en algo más de dos puntos del PIB. "El gobierno no es un generador de energía. No es de su esencia. No es seguridad nacional, salud ni educación", señala.

Pero hay otra operación para reducir la deuda pública externa. Julio Torres sugiere endeudar a Ecopetrol en US$5.000 millones. El valor de la empresa hoy está cerca de los US$35.000 millones y con eso, la relación de endeudamiento no superaría el 14%, una cifra muy pequeña para su tamaño. El dinero del préstamo se los devolvería a los accionistas como un dividendo extraordinario, en particular a la Nación, que tomaría esos fondos para pagar deuda pública. Habrá que esperar para ver qué tanto calan estas propuestas.

Por ahora, que la deuda mejore hasta grado de inversión parece difícil, incluso en 2009. Este año, Colombia aumentará su calificación de Moody's de Ba2 con perspectiva positiva a Ba1, el último escalón bajo grado de inversión.

Subir más depende de cambios estructurales que no se han hecho y que no se quieren emprender. "El pasaje depende de que la economía tenga la habilidad de absorber shocks económicos, financieros y políticos con pocas consecuencias en las finanzas públicas. Hoy, con una alta proporción de los gastos inflexibles, no parece fácil que pase en Colombia", concluye Alessandra Alecci.

Las reformas deben convencer no a una calificadora sino a dos, para que tengan un buen impacto sobre la apertura de mercados. Pero independiente de eso, deben comenzarse ya para que no lleguen, como pasa tantas veces por efecto del proverbial gradualismo colombiano, demasiado tarde.
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