| 10/31/2012 11:46:00 AM

¿Zona G peatonal?

Luego de la polémica peatonalización de la 7ª, la Administración de Bogotá le apunta ahora a hacer lo mismo en la zona G. ¿Es viable la medida?

Las baterías del Distrito en materia de peatonalización están apuntando ahora sobre la Zona G, uno de los sectores más exclusivos de la capital en materia gastronómica. La iniciativa, según la Alcaldía local de Chapinero, pretende ofrecer espacios para el disfrute y convivencia de los ciudadanos de la zona y consolidar la cohesión social entre comerciantes y empresarios.

De tener eco el proyecto, las calles de uso exclusivo para los peatones estarían comprendidas entre la calle 69a y las carreras 7a y 5a, incluyendo la carrera 6a entre Calles 69a y 70.

A primera vista la idea suena bien. Difícilmente, alguien estaría en contra de una medida que, sin duda, contribuye a mejorar el medio ambiente, atrae el turismo y genera condiciones propicias para incrementar el comercio. Sin embargo, a juicio de los expertos, la experiencia de la peatonalización de la 7ª ha mostrado resultados poco satisfactorios: aumento en los atracos, descenso en las ventas y más basura sobre el espacio público. Además, de una congestión vehicular de grandes proporciones. Un fenómeno que muchos quisieran que no se replicara en la Zona G.

Eduardo Behrentz, director del Departamento Civil y Ambiental de la Universidad de las Andes, es uno de los que ve el tema con preocupación. “Cuando se hace una intervención para peatonalizar cualquier parte del mundo se destina un 5% de los recursos en las calles y el 95% restante en el entorno que acompaña esa calle. Así se diseñaron San Telmo, Buenos Aires, o las Ramblas, Barcelona. El problema es que acá están invirtiendo solo el 5% de las avenidas y el resto de los recursos lo pasan por alto”, dijo en una extensa conversación con Dinero.com Behrentz.

En otras palabras, eso significa que en términos urbanos, la Administración Distrital -tal y como advierten los conocedores del tema-está haciendo este tipo de peatonalizaciones sin mayores soportes técnicos. Algo preocupante si se tiene en cuenta que dentro de los presupuestos próximos de la Alcaldía también está el de peatonalizar 10 zonas adicionales.

Al menos así se lee en un estudio de la Secretaría de Desarrollo Económico que señala lo siguiente: “En el centro de Bogotá, desde el costado norte de la calle 6ª, hasta el costado sur de la calle 26, y desde el costado oriental de la carrera 10ª hasta la carrera 5ª, está una de las más importantes aglomeraciones comerciales de la ciudad, pues el 85% de los 18.706 predios que se ubica en esta zona son comerciales según su destino hacendario y catastral. Por eso, sería conveniente habilitar en 1.64% el espacio público de ese sector mediante la construcción de 518.715 metros cuadrados de RAPS (Redes Ambientales Peatonales Seguras)”.

Así las cosas, el llamado que desde ya empiezan a hacer los expertos es que de llevarse a cabo la peatonalización de la Zona G y de las otras zonas de la ciudad, el Distrito tenga en cuenta las experiencias internacionales exitosas y, al mismo tiempo, haga un ejercicio de autocrítica para no repetir los errores internos.
                                                               
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