| 1/18/2012 6:00:00 PM

¿Y dónde está el piloto?

Aerolíneas, controladores y hasta el mismo Gobierno tienen contra las cuerdas al Director de la Aerocivil. Qué hay detrás de esta andanada.

Tres hechos tienen contra las cuerdas al director de la Aeronáutica Civil, Santiago Castro. Por un lado, los controladores aéreos amenazan con ordenar una operación reglamento si no suben los salarios en 20% y se reducen las jornadas laborales, incluyendo dos días de descanso.

También los representantes de las aerolíneas han expresado su malestar por la decisión gubernamental de desmontar, a partir del 31 de marzo de este año, el sobrecargo por combustible, establecido por el gobierno anterior que buscaba compensar a las aerolíneas cuando el precio del petróleo subía desproporcionadamente.

Dicho ‘aporte’, que sale del bolsillo de los viajeros, les representó a las compañías aéreas ingresos por cerca de $1 billón en 2011. “Es un error. Hubiéramos querido un debate más profundo de ese tema al interior de la industria, pero eso no se dio”, asegura Fabio Villegas, presidente de Avianca.

Pero las nubes negras se extienden incluso al interior del mismo Ejecutivo. La eventual prórroga de la concesión del aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla suscitó un choque de alto vuelo en el Gobierno, pues mientras el ministro de Transporte, Germán Cardona, anunciaba hace unos días la ampliación –por dos años– de ese contrato, que se vence el 28 de febrero, el Director de la Aerocivil se manifestaba en contra de la decisión, “aunque la respetaba”.

Todo ello sin contar con los traumatismos que vivieron miles de viajeros en las principales terminales aéreas, en las semanas anteriores.

Castro se defiende
Pero el Director de la Aerocivil tiene su propia versión de los hechos y señala que trabaja en las soluciones. En diálogo con Dinero, Castro anticipó que se avanza satisfactoriamente en un acuerdo con los operadores aéreos y que, producto de las negociaciones, se analiza la contratación de 200 nuevos funcionarios, entre controladores, bomberos e inspectores aeronáuticos.

Esto, sin embargo, no es tan fácil como parece. Dicho preacuerdo necesita el visto bueno del Ministerio de Hacienda y de Planeación Nacional, pues se requieren $60.000 millones al año para cubrir esas nuevas necesidades. Otra lucha que tendrá que dar.

Con respecto al manejo del aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla, el funcionario aclaró que cuando él llegó a la Aerocivil fue notificado de un concepto técnico según el cual el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, y el ex viceministro de la misma entidad, Bruce Mac Master, recomendaban no prorrogar dicho contrato. “Ese fue el mandato que recibí”, explicó.

Por eso, el mismo Castro quedó sorprendido cuando el Ministro de Transporte anunció un preacuerdo con el concesionario Acsa para operar durante dos años más la terminal, condicionado todo a un aval de la Contraloría y la Procuraduría.

Lo que no parece tener reversa es la eliminación del sobrecargo por combustible, pues es una decisión que anunció el propio presidente Juan Manuel Santos en 2011. Falta ver si tendrá algún efecto positivo, pues las aerolíneas piensan compensar dicho ‘tijeretazo’ en los tiquetes y los usuarios no tendrán más opción que seguir pagando.

Sin duda, no son buenos tiempos para el director de la Aeronáutica. De cómo resuelva estos entuertos dependerá el futuro de su gestión, que muchos creían ya estaba marchando a velocidad de crucero.
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