| 11/10/2014 7:30:00 AM

“Un edificio de pobres en medio de los ricos es un gueto”

Los cuatro proyectos de Gustavo Petro para hacer vivienda social en zonas de estrato 6 son una buena intención, según los expertos. Sin embargo, dicen que es una propuesta difícil de sostener y de aplicar y que, en vez de integrar, generaría una capsula aislada en la ciudad.

Muchas dudas y preocupaciones quedaron en el aire tras la propuesta anunciada la semana pasada por parte de Metrovivienda de la construcción de cuatro proyectos de vivienda de interés prioritario ubicados en zonas exclusivas y de estrato socioeconómico 6 de Bogotá

De acuerdo con Nicolás Corso, gerente de Metrovivienda, este proyecto hace parte de una política pública distrital que está contenida en el Plan de Desarrollo y en el acuerdo 489 y refleja la esencia de Bogotá Humana, cuyo objetivo es una ciudad más democrática donde no exista segregación y donde todos, sin importar el nivel socioeconómico, se puedan encontrar en el espacio público.

“Esto no está sujeto a la aprobación del POT, porque la norma hoy permite que ahí se construya vivienda, lo que vamos a hacer es optimizar el uso del suelo como cualquier construcción de la ciudad que se localice en esa zona, simplemente que es vivienda de interés prioritario, Los proyectos no tienen ningún impedimento ni legal, ni urbanístico, ni normativo”, aclara el funcionario en diálogo con Dinero.

Son siete predios, propiedad del distrito y donde actualmente funcionan parqueaderos, en los cuales se realizarán cuatro proyectos para los que se tiene contemplada una inversión de $30.000 millones ($15.000 para las viviendas y $15.000 para los parqueaderos y comercio). En total serán 24.450 metros cuadrados de construcción de los cuales 2.250 metros cuadrados serán para comercio y servicios.

Los edificios se erigirán sobre parqueaderos subterráneos y tendrán 372 Viviendas de Interés Prioritario (VIP) y 356 parqueaderos, donde habitarán unas 1.200 personas, si se tiene en cuenta que son hogares conformados por 4 o 5 personas en promedio, víctimas del conflicto armado y madres cabeza de familia.

Los predios están ubicados en puntos estratégicos de la ciudad (Ver detalle al final del artículo) que son estrato socioeconómico 6 lo que generó polémica de diferentes sectores, ya que el proyecto está dirigido a la población de estrato 1.

A esto responde el gerente de Metrovivienda que el Distrito expidió a finales de septiembre el decreto 399 de 2014 en el que se establece que todos los proyectos que sean financiados con fuente subsidio distrital de vivienda quedarán con estrato 1 por 10 años. ¿Y después de los 10 años?

“La pregunta más bien es porqué los 10 años. Estas familias quedan con su folio matrícula bloqueado y no lo pueden vender, tienen esa restricción, si al décimo año y un día la familia decide irse hay un derecho de preferencia al Distrito que tendrá la primera opción para la venta”, explica Corso.

Sin embargo, lo anterior no resuelve del todo lo que pasará en 10 años y qué les deparará a estas familias si llega un nuevo Alcalde a decretar que no pueden seguir siendo estrato 1. Así mismo, el hecho de que se paguen servicios públicos de estrato 1 durante 10 años no soluciona los altos precios del entorno donde habitarán los beneficiados y este es precisamente uno de los puntos que cuestionan diferentes sectores ¿dónde van a estudiar los niños si en la zona no hay colegios públicos? ¿dónde van a consumir bienes y servicios si en el sector los precios son inalcanzables para los presupuestos de estas familias?.

Según el análisis de Darío Indalecio Restrepo, profesor de la Universidad Nacional y Coordinador del Doctorado en Ciencias Económicas, integrar la ciudad no es solo cuestión de ubicar sencillamente a los pobres en un barrio de ricos y pare de contar.

“Ellos no pueden sostener los costos de vivir allí. Si la gente sale a la calle ¿dónde va a consumir? ¿En el Centro Andino, en Carulla, en Pomona? Allí los precios son altísimos y se arruinarían. Entonces el Distrito dice que va a poner en el mismo edificio unas tiendas populares a los mismos precios que ellos consiguen en el sur y si sigo esta lógica no estoy haciendo ninguna integración social de los pobres en el barrio de los ricos, sino estoy haciendo un enclave, una cápsula, un gueto”, afirma Restrepo.

Por su parte, Jorge Enrique Gómez, presidente de la Lonja Propiedad Raíz de Bogotá, opina que con este proyecto hay una serie de limitaciones de tipo socioeconómico que complican la decisión desde el punto de vista de convivencia.

“Es natural que todo ser humano tenga la mejor opción de estar en un buen hábitat, que no se segreguen las clases sociales y ojalá viviéramos sin problemas en una comunidad heterogénea, pero las ciudades se parcelan y se agrupan por comunidades socioeconómicas. Las familias desplazadas vienen del campo a una gran ciudad donde los van a acomodar en un espacio donde todo lo que los va a rodear es costoso. El hábitat donde los van a llevar es descompensado frente a las expectativas de vida que tienen y desde el punto de vista socioeconómico les va a afectar sus presupuestos familiares”, manifiesta Gómez.

Dinero le preguntó a Nicolás Corso si la Administración Distrital había realizado alguna medición o análisis del impacto que traería el proyecto para el comercio, la valorización de los otros inmuebles, o la inversión de nuevas construcciones en el sector y el funcionario respondió que no.

“Lo que buscamos es que el proyecto se integre arquitectónicamente con la zona, pero hay que decir que estamos hablando de las víctimas del conflicto y madres cabeza de familia que fueron desplazadas por la violencia, por lo que yo invitaría a los residentes y al sector privado, a que antes de tener esos temores, construyamos conjuntamente el mejor proyecto para las víctimas, para devolverles la dignidad y que nos acompañen en el diseño de este proyecto, para mejorarlo y que todos resultemos beneficiados”, resalta el funcionario.

Al respecto, Restrepo añade que indudablemente estos proyectos van a afectar el valor de la tierra, los predios se van a desvalorizar y se inversión se verá afectada, opinión que comparte el presidente de la Lonja de Bogotá.

“Es conocido que cuando una propiedad está frente a un lote baldío o a propiedades de menor valor agregado por su tipo de construcción o porque no tienen los elementos o recursos que la hacen más costosa, ese menor valor impacta el valor nominal de la primera propiedad que estaba allí con un mejor valor”, explica el académico.

Desde el  punto de vista de Martha Moreno, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, es importante que el país, la ciudad, los gremios, los ciudadanos, trabajen unidamente para superar flagelos como la segregación social, pero afirma la directivo "debemos hacerlo con un alto grado sensatez y responsabilidad. En consecuencia, cada uno de esos proyectos que en este caso competen a Bogotá deben ser estudiados y consensuados".

Moreno resalta que el impacto de esta propuesta dependerá directamente de la manera como se plantee y se exponga, y eventualmente, se lleve a cabo. "No solo es importante tener una buena intención, la tenemos todos. Es importante que los buenos propósitos se ejecuten, se desarrollen y se lleven a cabo de la mejor manera posible", indicó.

Frente a este tema, Diego Marulanda Gómez, economista experto en proyecto sociales, asegura que el tejido social es un proceso que se logra y se consolida con trabajo y tiempo y que irrumpir por "decreto" en una estructura urbana y social fuertemente tejida no deja de ser más que una forma de generar nuevas frustraciones a los individuos o familias que se traigan a este proceso.

"Pretender incorporar grupos extraños en comunidades fuertemente cohesionadas y consolidadas dará como respuesta reacciones y rechazo a los grupos que llegan, máxime cuando entre el grupo receptor y el que se pretende incorporar existen marcadas diferencias, económicas, estilo de vida, entre otras muchas que llevan a costos sociales y de vida que no hacen sostenibles a estos experimentos", dice Marulanda. Y añade, "ya para ellos, los desplazados y víctimas del conflicto, es un reto lograr algún nivel de cohesión que les permita tejerse como grupo en cualquier parte que los junten, ¿qué será entonces poderse insertar en un entorno radicalmente diferente y, sin duda, hostil?".

Para Jorge Enrique Gómez, mejor beneficios le podrían sacar a estos predios del IDU, sin salirse de la campaña de la ubicación, dándoles un carácter comercial, construyendo más parqueaderos, ya que no hay suficientes en la zona. “Se podrían construir edificaciones de 15 o 20 pisos de parqueaderos que sean una renta del Distrito y destinar estos recursos a la vivienda VIP. Y que a las familias se ubiquen en sitios más adecuados desde el punto de vista socieconómico y que sus presupuestos se acoplen a una determinada zona de la ciudad que no sea tan costosa”, considera el directivo.

Desde el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la universidad Nacional la propuesta consiste en que hay que llevar todos los servicios del norte a todos los barrios del sur: hospitales, colegios, infraestructura de buena calidad, y el acceso a toda la ciudad. “No es coger, necesariamente, a un grupo de personas y meterlos en un medio totalmente diferente a su cultura, a su educación, a su capacidad de pago, a su clase social y decir ya logré la integración. Integración social es la distribución universal de oportunidades, y no un edificio de pobres en medio de los ricos”, expresa Darío Indalecio Restrepo.

Igualmente, destaca que una de las posibilidades más adecuadas para esta población sería darles tierra para que siembren y mantengan su vocación agropecuaria, garantizando que se les compre sus cosechas. “Hay que mirar las características de la población y según estas, apoyarlos con restitución de derechos más afines a su propia condición de vida. A las personas es mejor apoyarlas en su propia vocación productiva, esto sí es sostenible”, concluye el experto.

Los proyectos


Estos contemplan la construcción de jardines infantiles y espacios comerciales para que los residentes puedan tener un proyecto productivo. Una vez se tenga el avance de la obra se seleccionarán las personas conforme al reglamento operativo del subsidio distrital de vivienda donde se priorizan víctimas del conflicto armado y madres cabezas de familia.

Según el cronograma presentado por Metrovivienda en dos meses se adelantará la primera etapa de licenciamiento, estudios y diseños y ya con la licencia, en unos seis meses (agosto – septiembre 2015) se iniciará las obras que durarán unos 18 meses.

Zona 1
Calle 109 # 17 – 46 / 56
Área 910.6 m2 (dos predios 457.20/453.40)
Vip/Comercio y servicio/Parqueaderos
VIP 60 – 4 pisos
Parqueaderos 60 - 1 sótano.



Zona 2
Carrera 11A # 88-29 / 49
Área 1295.7m2 (dos predios 620.50/675.20)
VIP/Comercio y servicio/Parqueaderos
VIP 120– 4 pisos
Parqueaderos 80 - 1 sótano.




Zona 3

Calle 82 # 10 - 69
Área 1081.0m2 (dos predios 620.50/675.20)
VIP/comercio y servicio/Parqueaderos
VIP 96 – 7 pisos
Parqueaderos 110 - 1 sótano.