| 5/14/2008 12:00:00 AM

Ventas informales en las universidades

Aunque las universidades les prohiben a sus estudiantes vender cosas dentro del campus, las ventas estudiantiles son una práctica muy extendida ¿Qué se debe hacer? Opine.

 

A pesar de que muchos planteles las prohíben, son una forma con la que muchos estudiantes financian sus gastos, su vivienda y a veces, hasta la matrícula.

Tatiana Ahumada de 21 años, estudiante de comunicación social vende productos para la playa, vestidos de baño y bronceadores, que van desde los $50.000 hasta los $120.000. Esto le ha representado un ahorro para sus planes futuros de viajar a Londres a estudiar inglés. La manera en que ella se cuida de ser pillada por los celadores en su labor de venta dentro de la universidad, es entregar tarjetas en las que pone números de contacto.

Tatiana ha establecido una sociedad con una familiar que diseña los productos y ella se encarga de la publicidad, el manejo de la marca y la distribución.

Al igual que Tatiana, Ana Fressen de 20 años, tiene junto a otra compañera lo que ella llama “Ananas Company”, que vende brownies, sandwiches y accesorios de vestir. A diferencia de Tatiana ella ha tenido inconvenientes con celadores que han detectado sus ventas. Sin embargo, ella con gran diplomacia llega a un acuerdo con el celador para que la deje vender solo dentro de los salones para no perjudicar a las tiendas universitarias que ofrecen el mismo producto a un precio mayor que el de ella.

 

El dinero que “Ananas Company” les deja a sus jóvenes inversionistas, lo ahorran para viajar y para cubrir sus gastos de matrícula, transportes y alimentación durante la temporada de estudio.

“Ananas Company” tiene la política de vender a menores precios que los que ofrecen las tiendas en la universidad, afirma Ana. Ellas reducen hasta en $500 o $1.000 los precios de su competencia institucional.

“Yo le vendo chocolatinas, splash, perfumes y hasta jabón antiséptico a la gente” afirma Catherine Vaca, vendedora por oficio desde que tenía 12 años. Empezó vendiendo chocolatinas en el colegio, donde también se lo prohibían. Ella ha viajado a Estados Unidos y considera que tendría éxito empresarial en ese país, aunque es conciente que le falta formación de administradora.

 

 Semanalmente Catherine se gana entre $100.000 y $150.000, de los cuales reinvierte $50.000 porque “la gente todo el tiempo demanda productos”, dice.

Como ellos, hay decenas de pequeños comerciantes que encuentran la forma de venderles cualquier cosa a sus compañeros de universidad. Teléfonos celulares, música o ropa. Con eso financian sus estudios. Pero ¿y qué hay de la prohibición de hacerlo?

El asunto parece gris. César Betancourt, docente de la facultad de economía y administración de la Universidad de la Sabana, afirma que a pesar de que esta prohibido la venta de productos por fuera de las tiendas destinadas para esto, esta es una muy buena manera para que los estudiantes asuman el valor del trabajo así como es un buen trampolín para quienes ven un futuro como empresarios.

Está de acuerdo con la prohibición porque mantiene un filtro sobre las condiciones sanitarias. “Además que el vender de esta manera implica tener ciertas capacidades para llegarle a ala gente, realmente creo que quienes lo hacen tienen grandes aptitudes”, concluye.

 

 

CUÁL ES SU OPINIÓN

 Decenas de estudiantes universitarios les venden a sus compañeros comestibles, cigarrillos y toda clase de productos desde vestidos de baño, perfumes, hasta jabones antibacteriales y accesorios de moda, para financiar sus gastos, su vivienda y a veces, hasta la matrícula.Los planteles prohiben estas prácticas, pero de todas formas florecen en una especie de inframundo del comercio estudiantil. ¿Es una práctica empresarial buena? ¿Deberían permitirse las ventas en las universidades?

 
OPINE AQUÍ:
Ingrese donde dice Nuevo Tema y escriba su opinión, luego haga clic donde dice Escribir Nuevo Tema y de inmediato quedará planteado su comentario.


 

.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?