| 5/20/2016 12:01:00 AM

Ventas ambulantes: ¿Demasiado buenas para dejarlas?

Para recuperar el espacio público, Bogotá debe ofrecer alternativas a los vendedores pero hay pocos negocios o trabajos tan atractivos como ese para ellos. Así son las cuentas.

El espacio público ha sido desde siempre una de las obsesiones del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. En su primer mandato en la capital, Peñalosa ordenó intervenciones masivas para desalojar a los vendedores y recuperar andenes para los peatones.

El problema es que ahora debe cumplir una sentencia de la Corte Constitucional según la cual no puede echarlos sin ofrecerles una alternativa de ingresos y pocas son tan rentables como un puesto de dulces en la esquina. Ahora multiplique esta incógnita por los 49.200 vendedores ambulantes que el distrito tiene identificados.

¿Cuál es el atractivo de las ‘chazas’?

Una ‘chaza’ o puesto ambulante de dulces de tamaño estándar puede generar ventas diarias de entre $100.000 y $200.000 diarios, dependiendo de la ubicación, de si el sector ‘abre’ o no los fines de semana y por supuesto del clima. Esto suma por lo menos $2 millones mensuales. Las ventas son muy atractivas y la rentabilidad no se queda atrás.

Dinero cotizó en los San Andresitos los precios a los que un vendedor puede comprar la mercancía y los comparó con el precio al público. El resultado es que en promedio la rentabilidad de los productos puede ser del 69%, es decir, que de cada $100 invertidos cerca de $69 quedan en ganancias después de vender el producto. Por su puesto hay que descontar el ‘arriendo’ de los sitios de parqueo, para guardar el puesto en la noche, que puede superar los $200.000 por mes.

“Para mí volver al restaurante donde trabajaba antes sería retroceder”, dijo a Dinero una vendedora a la que llamaremos Camila Ruiz*. Camila asegura que trabaja más de 12 horas por día pero gana lo suficiente para sus gastos y los de su hijo. En el restaurante le pagaban unos $20.000 por un turno de la misma duración y tampoco tenía prestaciones ni vacaciones. Asegura que accedería a convertir su puesto en un local comercial si encontrara crédito o el apoyo necesario, incluso si eso implica pagar al Gobierno, pero desconfía de las autoridades. De hecho, cree que si busca ayuda en la Alcaldía van a darle su puesto a otra persona y ella se quedará sin nada.

En un país donde cerca de la mitad de los trabajadores está en la informalidad ¿cuál es la diferencia real entre ‘ser tu propio jefe’ en un puesto ambulante y trabajar por un mínimo en el local de otro?

Sin embargo, así como hay ganancias atractivas, los riesgos son elevados y existen barreras para el ingreso a la actividad. Entre los riesgos que enfrenta un vendedor ambulante está la probabilidad de ser echado de la zona por la policía o de que otros vendedores ocupen el espacio, además de enfrentarse a problemas de inseguridad, riesgos climáticos y condiciones de trabajo difíciles incluyendo la falta de baños. Un decomiso podría dejar sin nada al vendedor, mientras que la lluvia no solo golpea las ventas sino que puede dañar la mercancía. Muchos de los que viven de ese oficio compraron su “punto” a otro vendedor.  

¿Qué se ha hecho hasta ahora?

 “Se está cumpliendo la sentencia de la Corte Constitucional que dice que hay que ofrecerles alternativas de capacitación u ofrecerles un nuevo espacio”, dijo a Dinero, Fredy Castro secretario de Desarrollo Económico de la ciudad.

Probablemente la estrategia del Alcalde será intervenir “puntos estratégicos” en lugar de hacer redadas generalizadas. Entre otras cosas porque es logísticamente difícil encontrar al mismo tiempo 49.200 soluciones atractivas.

Hasta la fecha se han intervenido tres puntos de la ciudad: la calle 72 con séptima, el centro histórico y la avenida 19. Unos 5.000 vendedores armaron una marcha contra la alcaldía en febrero pasado. A finales de abril el Ipes hizo una rueda de empleo con 500 vacantes para todos ellos pero no se han publicado los resultados.

Un sondeo del distrito indicó que de los 285 vendedores de la 72: 86 solicitaron quiosco (para vender en la calle), 69 pidieron módulo en punto comercial, 3 quieren un puesto en una plaza de mercado, 29 mostraron interés por el emprendimiento, 36 por una oferta laboral y 41 por capacitaciones. Pero ¿cuántos de ellos dejarán definitivamente la calle?

*Nombre cambiado a petición de la fuente

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