| 12/21/2014 7:00:00 AM

A leer en vacaciones

Investigadores de las Universidades de Harvard y Northwestern, respondieron una pregunta que se hacen los padres constantemente: ¿Vale la pena que los niños lean durante las vacaciones? Estos fueron los hallazgos.

A pesar de que varios estudios señalan que existe una fuerte relación entre las habilidades de compresión lectora y la cantidad de la lectura que los estudiantes hacen por fuera del colegio; todavía persisten dudas sobre cuáles son los efectos puntuales de leer en el receso escolar.

Para solucionar estas cuestiones, un estudio publicado por el National Bureau of Economic Research, liderado por investigadores de las escuelas de educación y de políticas públicas de las prestigiosas universidades de Harvard y Northwestern, donde se realizó un experimento a partir de un proyecto llamado READS (Reading Enhances Achievement During Summer, “la lectura mejora logros durante el verano”), el cual incluyó estudiantes de segundo y tercero, de 463 salones de clase, de 59 colegios públicos del Estado de Carolina del Norte en los Estados Unidos.

READS estimuló a un grupo de niños seleccionados al azar, a leer durante el verano de 2013; para ello les envió un libro semanal durante diez semanas. Para medir los efectos se hicieron pruebas de lectura antes y después de las vacaciones, comparando con otro grupo de estudiantes que no recibieron textos en el receso.

El estudio encontró que leer más libros aumenta habilidades de comprensión, especialmente cuando se lee con el cuidado suficiente para responder preguntas básicas sobre el texto. En todos los casos, la lectura de un libro adicional en vacaciones trae mejores resultados en pruebas de lectura entre 0.010 y 0.014 desviaciones estándar. Es decir, a medida que incrementaron sus lecturas, sus notas mejoraron cuando regresaron a clases.

Merece especial atención el hecho de que estos ejercicios de lectura benefician en mayor medida a las niñas que a los niños, pues ellas mejoran sus calificaciones en mayor proporción que ellos. El estudio, sin embargo, no explicó el motivo de dicha diferencia.

Es un hecho que los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, por eso, a veces ceden a peticiones que claman pasatiempos diferentes a estudiar durante las vacaciones, omitiendo por completo cualquier actividad que pueda parecer “académica”. Los reclamos de los niños son comprensibles, puesto que en la naturaleza de los seres humanos está el cambio de actividad como elemento de motivación.

A todos nos pasa. Es lógico que después de un año escolar lleno de ejercicios de matemática, maquetas de ciencias, libros de historia, reseñas de textos extensos y muchas tareas; se desee descansar y no saber nada de las actividades que puedan recordar al colegio. No obstante, como se advierte siempre en infinidad de casos, todos los excesos son malos. Dejar de leer es apartar de la vida un hábito saludable.

Vale la pena señalar que Colombia está lejos en indicadores internacionales como el número de libros leídos en el año, el cual es cercano a dos, estadística inferior al de países como España (10), Chile (5) y Perú (3). Esta situación puede ser la causa de los resultados mediocres que obtiene el país en pruebas estandarizadas internacionales como PISA, en la que hasta ahora hemos ocupado las últimas posiciones en las áreas evaluadas. El punto de partida para tener mejores resultados en los próximos años es mejorar los estándares de lectura.

Recuerde que la mejor enseñanza es el ejemplo. Si quiere que sus hijos lean, es bueno que usted también lo haga. Una alternativa deseable para hacer esta tarea consiste en sentarse a leer en voz alta en familia, sin definir horarios rígidos, sin perseguir a los niños, sin castigos, solo seduciéndolos con el placer de leer. Después de todo, como decía Emily Dickinson: “para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?