| 1/19/2007 12:00:00 AM

Venezuela. Socialismo siglo XXI

La intención del presidente Chávez de llevar a Venezuela hacia el socialismo conlleva un alto riesgo para Colombia y, en particular, para el sector exportador, que vende el 18% de su producción a este país.

Los anuncios hechos por Hugo Chávez, presidente de Venezuela, sobre los cambios que su gobierno pondrá en marcha en ese país, cayeron como un baldado de agua fría entre los empresarios colombianos. Chávez anunció, entre otras cosas, la nacionalización de algunas de las empresas más grandes de Venezuela, la imposición de un sistema centralizado para la administración política; la eliminación de la autonomía del Banco Central; la posibilidad de emitir leyes sin aprobación del Congreso y el deseo de llevar al país hacia un régimen de reelección presidencial indefinida. Venezuela es el segundo socio comercial de Colombia y el destino del 18% de nuestras exportaciones. Según cifras de Planeación Nacional, recibió cerca del 9% de las inversiones que hicieron los colombianos en el exterior entre 1995 y 2005. Es una pieza crítica en la estrategia de muchas empresas colombianas.

Las palabras de Chávez fueron de mayor calibre. Al hablar de la nacionalización de la principal empresa de telecomunicaciones, CANTV, así como de todo el sector energético del país y del aumento de la participación del Estado en los proyectos que procesan crudo pesado en el Orinoco, que hoy son adelantados por multinacionales (con una participación de PDVSA de 40%), Chávez envió un mensaje transparente: nadie es demasiado grande ni demasiado poderoso, como para estar al margen de su política.

Los mercados tuvieron una reacción inmediata, descontando los posibles efectos de estas medidas. En el mercado cambiario paralelo venezolano, el valor del dólar se duplicó. La agencia calificadora de riesgo Fitch redujo de BB- a B+ la calificación de CANTV y le dio perspectiva negativa. Incluso, si la medida no se concretara, el simple anuncio podría costarle varios millones de dólares a esta empresa en el largo plazo.

Tanto en Colombia como en la propia Venezuela, el anuncio ha sido recibido con expectativa y preocupación. No es la primera vez que Chávez hace un discurso estridente sobre la revolución bolivariana. No obstante, en los 8 años que lleva en el poder, se ha generado un acomodamiento entre su gobierno y el sector privado. Muchos empresarios habían concluido que Chávez maneja una retórica anticapitalista hacia afuera, pero que en realidad le interesa mantener produciendo al sector productivo. Los anuncios recientes, sin embargo, plantean otra posibilidad, pues en esta oportunidad Chávez afirmó que tiene la intención de pasar muy rápidamente de las palabras a los hechos.

Los vínculos económicos entre Colombia y Venezuela son extraordinariamente fuertes y han sobrevivido toda clase de altibajos. Cuando en los 90 se llevó a cabo la apertura económica y comercial de los países latinoamericanos y se revivió el Grupo Andino, un supuesto de este proyecto era la natural interrelación entre Colombia y Venezuela para la inversión y el comercio. Se trataba de una alianza entre los sectores privados de los dos países que, se presumía, sería imposible romper. Con base en esta perspectiva se hicieron inversiones cruzadas millonarias y se fortalecieron los lazos de comercio, lo que quintuplicó el comercio bilateral. Los flujos de comercio se mantuvieron siempre, con algunos altibajos, como fue el caso en 2003, cuando Chávez decidió imponer el control de cambios.

Las nuevas medidas, en caso de ser ejecutadas, llevarían a Venezuela a un modelo de Estado más fuerte en la economía, más centralizado y más autoritario. Representaría un rompimiento con los mercados que tendría serias repercusiones. Si se lleva a cabo la nacionalización de CANTV, en la cual Verizon Communications y Telefónica de España tienen participaciones de 28,5% y 6,9%, respectivamente, la inversión extranjera se vería afectada. Esto tendría consecuencias fuertemente negativas para Venezuela, que aún no cuenta con la tecnología necesaria para el desarrollo del sector petrolero. La inversión extranjera en todos los sectores se congelaría.

Para Colombia, en el corto plazo, es poco probable que las medidas anunciadas por Chávez tengan un impacto sobre las exportaciones colombianas, ya que la demanda de ese país está disparada. Los recursos del petróleo son enormes, US$150 millones diarios, la economía está creciendo muy bien (se espera que en 2007 crezca alrededor de 6%) y Colombia es un proveedor natural de muchos productos.

A más largo plazo, las perspectivas no son tan buenas. Si lo anunciado se ejecuta, es previsible que la elevada inflación se incremente aún más con la pérdida de autonomía del Banco Central y el aumento del uso del erario por parte de Chávez para ganar popularidad para su nuevo modelo. Por otra parte, es posible que la resignación de los venezolanos que no apoyan a Chávez llegue a un límite, y que el país entre en un nuevo estado de agitación política. Desde el punto de vista de Colombia, nuestras inversiones en ese país, que soportan buena parte del comercio, entrarían en riesgo y hoy existe una creciente incertidumbre entre los empresarios colombianos que tienen inversiones allí.

Además con el retiro de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones, no hay un marco legal que proteja estas inversiones. "De hecho, las normas de la CAN nunca nos dieron un régimen sólido para la protección de las inversiones y ahora, en medio de un período de transición, por su retiro, va a ser mucho más complicado el aspecto jurídico", explica un abogado especialista en comercio exterior. Así, empresarios colombianos de sectores como el financiero, automotor, alimentos y plásticos, entre otros, esperan las reformas económicas en el nuevo mandato del presidente Chávez y las estrategias para poder blindar sus inversiones.

Pero si estas noticias no son tan favorables, la posición extrema del presidente Chávez podría hacer que inversiones que se tenían previstas en Venezuela aterrizaran en Colombia. Para algunos sectores, como el petrolero, podrían significar nuevas oportunidades de exploración.

En la medida en que Venezuela se aleje cada vez más de la economía de mercado, la posibilidad de mantener los flujos de comercio se reduciría. La inestabilidad en Venezuela hace que sea urgente profundizar el proceso de diversificación de destinos para nuestras exportaciones, particularmente para las no tradicionales.
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