Venezuela: qué esperar

| 3/7/2003 12:00:00 AM

Venezuela: qué esperar

Dependiendo del desenlace de la situación política, Venezuela podría decrecer 12,3% o 22,3% en el 2003. En cualquier caso, el efecto sobre Colombia es nefasto.

En una entrevista reciente con Reuters, el ministro de Hacienda, Roberto Junguito, le advirtió al país sobre el posible incumplimiento de las metas con el FMI en caso de que los mercados de Venezuela y Estados Unidos no se recuperen. Y no es para menos. Como van las cosas en el vecino país, lo más probable es que su crecimiento se situé entre ?12,3 y -22,3%, lo cual en términos prácticos representa una catástrofe para las exportaciones colombianas.

El paro nacional que comenzó en diciembre y se extendió por 63 días les costó a los venezolanos US$6.200 millones, de los cuales US$2.670 millones fueron por cuenta de la menor producción de petróleo y US$3.530 millones por el desplome del resto de la actividad productiva. Estas cifras, sin duda significativas, son solo una primera aproximación a los posibles efectos de la crisis política sobre la economía de ese país. El futuro inmediato no es nada claro y depende de qué suceda con el petróleo y la política, ambos temas inciertos y difíciles de predecir. De hecho, no es posible prever el uno sin el otro, pues su desarrollo está totalmente interrelacionado.

La producción de petróleo en Venezuela llegó en el 2001 a 3,1 millones de barriles diarios, la más alta de su historia. En el 2002, sin embargo, debido a la situación política, los problemas laborales en PDVSA y la reducción de la cuota acordada con la OPEP, la producción se redujo hasta llegar a 1,58 millones de barriles diarios actualmente, según los trabajadores disidentes de PDVSA. El impacto de esta caída sobre el crecimiento económico y los recursos fiscales (el 60% proviene del petróleo) ha sido devastador, con consecuencias serias sobre el bienestar de la población.

Y, aunque el paro ya terminó, el reto para Venezuela está en recuperar la capacidad de producción de petróleo de comienzos del 2002, pues el crecimiento económico depende en gran medida de este sector.

Qué tanto se avance en este frente depende del desenlace de la situación política, para lo cual hay dos posibles escenarios. En el primero, las negociaciones políticas tanto internas como externas fracasan y Chávez se mantiene en el poder, al menos hasta fin de año. En el segundo escenario, se halla una solución al problema político y Chávez empaca maletas y se va. Pero esto último es bastante improbable.

En cualquier caso, la situación fiscal es difícil pues el daño ya causado a la producción petrolera tomará un tiempo en corregirse. La diferencia está en la velocidad de esta recuperación en uno y otro escenario, así como en el acceso a recursos de financiamiento externo. El efecto final se sentirá en el crecimiento económico y en la magnitud del déficit fiscal.

Mientras en el primer escenario la producción diaria podría ubicarse en un nivel promedio menor a 2 millones de barriles; en el segundo, gracias a un mejor ánimo en el país, podría llegar a los 2,5 millones diarios en promedio en el año. Según las estimaciones hechas por el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, estas diferencias en la producción petrolera le significarían a Venezuela un decrecimiento de 22,3% en el primer escenario, o de 12,3% en el segundo.

En ambos escenarios habrá un importante ajuste cambiario y, por tanto, un aumento de la inflación. El 80% de todo lo que se consume en Venezuela es importado. La magnitud de los ajustes, sin embargo, varía considerablemente en los dos escenarios. Mientras en el primero la devaluación podría llegar al 188% a final de año, en el segundo se acercaría al 116%.



Impacto sobre Colombia

En el 2002, como resultado de la crisis política y económica, la economía venezolana decreció 7% y el bolívar se devaluó 70%. Esto llevó a una reducción de 35,4% en las exportaciones colombianas hacia ese país en el año, con una fuerte caída de las exportaciones del sector automotor.

Ahora bien, con un decrecimiento económico de entre 12,3 y 22,3% en el 2003, una devaluación cercana al 100% y un control de cambios en Venezuela, es difícil imaginar que en el 2003 no vaya a haber de nuevo un fuerte impacto sobre las exportaciones colombianas. Más aún, cuando este país está importando bienes de primera necesidad, sin aranceles, y procedentes de cualquier lugar del mundo. De hecho es muy posible, que las ventas de productos colombianos a ese mercado apenas lleguen a US$700 millones en el año.

Desde la perspectiva cambiaria, los productos colombianos perdieron gran parte de su competitividad por la devaluación del bolívar en el 2002. De hecho, el nivel récord de US$1.737 millones en ventas a Venezuela que se alcanzó en el 2001 fue precisamente porque el bolívar estaba sobredevaluado frente al peso. Para el 2003, sea cual sea el escenario que se produzca realmente, también habrá un importante ajuste cambiario, por lo cual -y con una devaluación mucho menor en Colombia- nuestros productos seguirán perdiendo competitividad en Venezuela.

El control de cambios tampoco ayuda. Si bien se espera que empiece a operar a partir de la segunda semana de marzo, el proceso para que los importadores venezolanos puedan acceder a las divisas no será sencillo y mucho menos transparente. Basta recordar las palabras del presidente Chávez: "no habrá dólares para los promotores del paro".

Además, el monto de divisas que recibirá cada mes la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) del Banco Central no será muy grande, lo cual es una fuerte restricción para el comercio. De hecho, se habla de entre US$500 y US$600 millones al mes, la mitad de lo que le inyectaba el banco antes del control de cambios.

Los empresarios colombianos que exportan a Venezuela o que tienen inversión directa en ese país se han acostumbrado a convivir con los frecuentes vaivenes políticos y económicos, como parte de la idiosincrasia de los venezolanos. No obstante, la situación que se está viviendo ahora es muy diferente y puede demorarse en cambiar. Es clave entender esto para no contar con unos ingresos que de ninguna forma se van a dar por muchos esfuerzos que hagamos. Más aún, es fundamental para entender el porqué de los movimientos del dólar en nuestro país y para estar en línea con las preocupaciones del ministro Junguito.
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