| 7/23/2004 12:00:00 AM

Una mirada al vecindario

2004 ha sido un buen año para Latinoamérica. En todos los países, el crecimiento es positivo y superior al de la población. ¿Pero, qué pasará en 2005?

Al comenzar la segunda mitad del año, hay cierta certeza sobre los positivos resultados económicos de los países latinoamericanos en 2004. Después de decrecer 0,5% en 2002 y crecer apenas 1,4% en 2003, para este año se estima que la región como un todo crecerá entre 4,3% y 4,6%.

Las economías de Brasil y México, las más grandes de la región, por fin están mostrando señales de que hay una recuperación en camino. En el caso de Brasil, aunque buena parte de este nuevo auge se debe al excelente desempeño de las exportaciones, US$89.400 millones en 2004, el mercado interno está creciendo y cobra cada vez mayor dinamismo. Esta es una excelente noticia, pues en este país, que aún es bastante cerrado, el mercado interno es mucho más importante que el externo.

Se estima que el crecimiento en Brasil estará entre 3% y 4% en 2004, jalonado principalmente por la producción industrial que está creciendo muy por encima del promedio de la economía. De hecho, ya hay gran preocupación debido a que el alto nivel de utilización de la capacidad instalada (82,5%), podría presionar los precios y, por tanto, la inflación.

De otra parte, el Congreso de este país está avanzando en las reformas estructurales que se requieren para que la recuperación sea sostenible. En particular, el Congreso pasó dos leyes de gran trascendencia, la de bancarrota y la reforma judicial.

México, cuya suerte está totalmente ligada a la de Estados Unidos, ha logrado revertir la negativa tendencia de los años anteriores, en la medida en que la economía del país vecino se ha ido recuperando. Después de tres años de total estancamiento, la inversión en capital fijo (construcción, maquinaria y equipo) aumenta. Para 2004 se prevé un crecimiento un poco superior al 3,8%.

Tanto en Brasil como en México, los recientes datos de inflación comienzan a preocupar a los respectivos bancos centrales. En México, lo más probable es que la política monetaria se endurezca, en tanto que en Brasil, que ya tiene unas tasas de interés muy altas, probablemente se reducirán, pero no tan rápido como se había previsto. En este último país, la autoridad monetaria se ha rehusado a cambiar la meta de inflación, para permitir un relajamiento de las tasas de interés e insiste en una tasa de ±4,5% para los dos años, 2005 y 2006, respectivamente. En la reunión del banco central del 9 de julio se decidió no tocar las tasas de interés.

Argentina, Uruguay y Venezuela figurarán en este año entre las estrellas de la región. Después de dos años de contracción, las economías de estos tres países crecerán por encima del 6%.

En Venezuela, buena parte de lo que suceda dependerá de los precios del petróleo. El alto precio del crudo ha sido clave pues ha permitido la recuperación de la economía, a pesar del importante aumento en el gasto público. No obstante, solamente cuando se estabilice la situación política y las políticas sean más amigables para los inversionistas, el boom petrolero se reflejará en mayor actividad productiva. El crecimiento estimado para este año es de 7,4%.

De otra parte, al mirar las cifras de Ecuador, sorprende el crecimiento económico alcanzado en el primer trimestre, equivalente a 5,9% anual. La razón, sin embargo, es el crecimiento del sector petrolero, que creció 31% en estos meses, en la medida en que las empresas privadas petroleras aumentaron la producción para utilizar el oleoducto que se terminó de construir a finales de 2003. La producción privada aumentó a 314.000 barriles diarios, en tanto que la pública se redujo 10%, a 187.000 barriles diarios. Entretanto, la producción diferente a la petrolera creció 1,2%, en el primer trimestre, con una caída de 3,3% en agricultura, de 3,9% en construcción y de 1,2% en comercio.

La reducción de la producción estatal de petróleo se debe a la escasez de recursos públicos, tanto para operar los campos como para avanzar en la exploración de nuevos pozos. Se está trabajando en una ley que permita la explotación por parte de inversionistas privados de los campos que están siendo operados por Petroecuador, así como la posibilidad de explorar nuevos campos. También se ha anunciado la idea de convertir a Petroecuador en una empresa mixta al estilo de lo que hizo Brasil con Petrobras que ha vendido acciones en la bolsa.



El año que viene

Después de un año de expansión global, ligero aumento de la inflación en Estados Unidos y ajuste de la política monetaria mundial, los analistas coinciden en que en 2005, el crecimiento mundial se va a reducir en un punto porcentual, que es finalmente el promedio de los últimos diez años. Por supuesto, esta desaceleración de la economía mundial incidirá en el desempeño de la economía latinoamericana.

La caída del crecimiento mundial será producto de una caída en la demanda en Estados Unidos, por cuenta del fin de los estímulos fiscales y el aumento de las tasas de interés, así como también en China y Japón.

Para 2005, los analistas anticipan también la continuación del desplome del dólar, el resurgimiento de la inflación en Estados Unidos y el aumento continuado de los intereses. El UBS, por ejemplo, espera que la tasa de interés de la Reserva Federal aumente a 2% a finales de 2004 y 4% a finales de 2005, en tanto que la tasa de 10 años de los bonos del Tesoro estadounidense será de 5% y 5,5%, respectivamente.

En un entorno de menor crecimiento mundial, el crecimiento previsto para los países latinoamericanos en 2005 es de 3,9%, inferior al 4,4% previsto para 2004. Aquí nuevamente, el mayor impacto dependerá de lo que pase en Brasil y México.

En el caso de Brasil, hay optimismo por parte de los analistas, pues aunque las exportaciones han jalonado la recuperación y se verán afectadas con el menor crecimiento mundial, se cree que la demanda interna seguirá respondiendo. En la medida en que continúe creciendo el empleo y se recuperen los salarios reales, la reactivación será menos vulnerable.

La gran vulnerabilidad de Brasil está en los mercados de capital internacionales que podrían espantarse por eventos dentro o fuera de Brasil.

México es otra historia. Contrario a Brasil, donde el origen de la recuperación está en la demanda interna, México depende mucho más de lo que pase en el exterior. Aunque México se desacelerará en la medida en que lo haga Estados Unidos, la caída prevista no es tan fuerte como la que se dio cuando se desaceleró la economía estadounidense en 2002.
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