| 12/7/2007 12:00:00 AM

Una mirada a 2008

Una mirada a 2008

Todo parece indicar que los años de alto crecimiento quedaron atrás. Hay nubarrones que podrían desacelerar la economía y llevarla el año entrante a un crecimiento por debajo de 5%.

Muy posiblemente 2007 cierre con un crecimiento cercano al 6,5%, algo inferior al 6,9% alcanzado en 2006. Pero, sin embargo, muy bueno teniendo en cuenta el aumento de las tasas de interés por parte del Banco de la República, así como los controles al crédito impuestos por esta entidad y la turbulencia en los mercados financieros del exterior.

En este año todo creció: el consumo, la inversión, las exportaciones, las importaciones, los sectores productivos, etc. De hecho, incluso algunas variables crecieron en exceso como, por ejemplo, el crédito de consumo y la inflación y fue necesario que la Junta del Banco de la República actuara subiendo los intereses e imponiendo controles al crédito para contenerlos.

De un nivel de 7,5% a comienzos de año, la tasa de intervención del Banco de la República pasó a 9,5% en noviembre pasado. Aún así, fue muy difícil controlar la inflación, particularmente la de alimentos, y esta terminará el año alrededor de 5,5%, muy por encima de la parte superior del rango meta fijado por el Banco entre 3,5% y 4,5%.

La tasa de cambio fue la otra variable a la que el Banco de la República le puso gran atención, igualmente, con muy poco éxito. Después de una intervención masiva en el mercado cambiario durante los primeros meses del año, en mayo el Banco decidió imponer controles de capitales para frenar la revaluación del peso. No obstante, esta siguió y, salvo que ocurra un hecho totalmente inesperado en el mercado internacional que lleve a una salida de capitales del país, el dólar cerrará el año en un valor cercano a los $2,050, lo que implica una revaluación de 8,4% en 2007, frente a la del año anterior.

2008 empieza, entonces, en medio de unas condiciones internas caracterizadas por altas tasas de interés, inflación un poco desalineada de la meta y revaluación de la moneda, y un ambiente externo caracterizado por turbulencia en los mercados de crédito, desaceleración en Estados Unidos y deterioro del comercio con Venezuela. A esto se suma la incertidumbre sobre la aprobación del TLC.

El manejo monetario será sin duda complicado en la medida que el menor crecimiento en Estados Unidos y las bajas tasas de interés en ese país estimulan el ingreso de capitales hacia Colombia, los cuales se ven atraídos por los altos intereses en el mercado local.

Estados Unidos
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia, con una participación en las exportaciones totales de 34%. En este sentido, cualquier desaceleración en el PIB de ese país tiene un impacto sobre las exportaciones colombianas y sobre la cuenta corriente.

En este momento, los analistas se debaten entre si la desaceleración de la economía de este país será tan solo eso, una desaceleración, y si podrá llegar a una recesión. Dependiendo entonces de la magnitud de la misma, el impacto sobre Colombia será menor o mayor, pero de todas maneras lo va a haber.

Qué pasa con Estados Unidos. Desde que en agosto pasado se presentó la crisis con la deuda hipotecaria subprime, la Reserva Federal ha hecho lo imposible para contenerla y en especial para evitar que esta se extienda al resto de la economía. Ha reducido los intereses en dos ocasiones, primero 50 puntos básicos en septiembre y posteriormente 25 puntos básicos en octubre, con lo cual la tasa de la Fed pasó de 5,25% a 4,5%. De igual forma, esta entidad ha reducido en varias ocasiones la tasa a la cual le presta directamente a los bancos, que es donde se ha concentrado el problema de la estrechez de crédito. La desconfianza que se ha generado en el mercado interbancario a raíz de la crisis del subprime es de tal magnitud que ninguno está dispuesto a prestarle al otro.

No obstante, a pesar de todas estas medidas, la Fed, bajo su presidente Ben Bernanke, no ha logrado devolverle la confianza al mercado, y es muy posible que para evitar que la crisis se extienda al resto de la economía se vea en la necesidad de seguir reduciendo los intereses. De hecho, el mercado espera una nueva reducción en la reunión que tendrá lugar el 11 de diciembre.

Todo, sin embargo, depende de cómo vayan evolucionando los diferentes indicadores. Hasta octubre, el crecimiento económico en Estados Unidos fue sólido, de 4,9% en el tercer trimestre del año. Hacia adelante, se espera que las condiciones más apretadas en el mercado de crédito, así como el ajuste en el mercado de la vivienda tengan un efecto negativo sobre el crecimiento. ¿Cuánto? Nadie lo sabe, porque nadie conoce la magnitud del hueco que tienen los bancos por cuenta de los papeles respaldados por hipotecas subprime.

De hecho, esto es lo que tiene a los inversionistas y a los bancos tan nerviosos y también, por supuesto, a la Fed. Desde la reunión de octubre, la turbulencia volvió a los mercados financieros en la medida que los inversionistas solo miran las pérdidas de las entidades financieras. La volatilidad en el mercado es enorme, con subidas y bajadas abruptas de los precios de las acciones y aumento de los spreads de un buen número de papeles de inversión, no solo los relacionados con las hipotecas, lo cual es una manifestación de la aversión al riesgo que están sintiendo los inversionistas. De igual forma, el precio de los bonos del tesoro de Estados Unidos está subiendo a la vez que se reduce su rendimiento.

Pero la crisis hipotecaria no es lo único que está afectando la economía de Estados Unidos. Los altos precios de la energía y su impacto sobre la inflación, así como la devaluación del dólar, son dos temas preocupantes y que dificultan el manejo monetario por parte de la Fed. No es tan fácil reducir los intereses cuando están en juego estas dos variables.

La reducción de las tasas no está garantizada porque todavía hay que esperar cifras. Pero del último discurso de Bernanke se desprende que la Fed reduciría las tasas si se dan las siguientes tres condiciones: primero, que se mantenga la estrechez crediticia en los mercados financieros; segundo, que no aumenten los riesgos de inflación y, tercero, que los datos de crecimiento económico no sean mejores que los esperados.

De hecho, si las tasas de interés en Estados Unidos siguen cayendo, serían dos los efectos sobre la economía colombiana. La disminución de las exportaciones por cuenta del menor crecimiento y el efecto sobre la tasa de cambio que produciría el mayor flujo de capitales al país por cuenta del diferencial en tasas de interés. ?

Venezuela
Venezuela es el segundo socio comercial de Colombia, con una participación en las exportaciones totales de 15%. Es particularmente importante el componente de exportaciones no tradicionales a ese país. De ahí, la preocupación de los empresarios frente a la posibilidad de que el presidente Chávez cierre la frontera en cualquier momento.

Pero incluso aunque esto no suceda en el futuro inmediato, las perspectivas de las exportaciones colombianas a Venezuela en el mediano plazo son bastante pesimistas.

Las condiciones actuales de la economía venezolana no son sostenibles. El diferencial de casi un 300% entre la tasa de cambio paralela y la oficial hacen prever una devaluación en el corto plazo y el consenso entre los analistas es que el crecimiento de la economía se desacelerará considerablemente el año entrante. Incluso, hay alguno, como Veneconomía, que está pronosticando un crecimiento negativo para el año entrante.

Qué esperar

El panorama para 2008, como se mencionó antes, es positivo, aunque menos bueno que en 2007. Las dos grandes fuentes externas de crecimiento de la economía colombiana; las exportaciones a Estados Unidos y Venezuela están fuertemente amenazadas por cuenta de la desaceleración en estos países.

De otro lado, la producción petrolera está cayendo rápidamente y los precios difìcilmente pueden compensar la pérdida de ingresos por cuenta de la menor producción.

El TLC está enredado, lo que inhibe la inversión, en particular la inversión extranjera directa.

En la medida que se mantenga el diferencial de tasas de interés con Estados Unidos, se mantendrá el flujo de capitales y por tanto la presión sobre el peso, lo cual termina estimulando las importaciones y afectando negativamente las exportaciones. El resultado, el deterioro aún mayor de la cuenta corriente.

Con todo esto, el crecimiento en 2008 será inferior que el de 2007, probablemente entre 4,5% y 5%, con posibilidades de que sea menor dependiendo del impacto sobre las exportaciones de la desaceleración económica en Venezuela y Estados Unidos que son los principales socios comerciales de Colombia.
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