| 10/13/2011 2:00:00 PM

Temor por la banca

La nacionalización del banco Dexia es apenas el abrebocas de una posible crisis financiera en la Unión Europea. Alarma mundial por la banca de Portugal, Gran Bretaña y Francia.

Los bancos europeos parecen no haber aprendido la lección de 2008 y, en lugar de aprovechar el periodo 'post Lehman Brothers' para fortalecerse, tres años después siguen desaplicados. Al menos así los ven las calificadoras de riesgos, que les acaban de bajar la nota a una docena de bancos en Portugal, Gran Bretaña, España y Francia.

De hecho, aunque la crisis financiera europea aún no ha sido declarada oficialmente, ya hay una primera víctima: el banco franco-belga Dexia, que en 2000 llegó a ser el más grande del mundo en financiación al sector público. Sin embargo, esta parece ser una de las entidades más desjuiciadas, pues ya en 2008 tuvo que ser rescatada por los gobiernos de Francia y Bélgica, cuando le inyectaron más de 5.000 millones de euros.

Esta vez, la situación de Dexia es más crítica. En agosto pasado presentó el peor resultado de su historia a causa de los activos griegos que tiene en su portafolio. Como políticamente no es correcto volver a inyectarle recursos públicos a un banco reincidente y debido a que “el palo no está pa’ cucharas”, las autoridades francesas y belgas decidieron nacionalizar el banco y dividirlo en tres. Al tiempo, crearán un ‘banco malo’ al que le dejarán todos los activos tóxicos. Bélgica y Francia garantizarán en 60% y 40%, respectivamente, los más de 120.000 millones de euros en bonos y préstamos de la entidad.

Como resultado, Standard and Poor’s (S&P) bajó las calificaciones de los principales bancos del grupo Dexia, al tiempo que Fitch puso a dichas entidades en observación negativa para calificación.

Estas dos firmas también acaban de realizar un recorte masivo de las calificaciones de la banca española, incluyendo a sus dos entidades líderes: el Bbva y el Santander. S&P les bajó la nota a 10 bancos y Fitch a seis.

Por su parte, Moody’s Investors Service rebajó la nota de nueve bancos portugueses, aduciendo el riesgo que corren por sus altas tenencias de deuda del gobierno de su país, al que le bajó la calificación soberana en julio. La misma agencia también degradó las notas de dos de los principales bancos británicos (RBS y Lloyds TSB), con el argumento de que existe la posibilidad de que se produzca un apoyo menor del Estado en una futura crisis, dado que Gran Bretaña busca garantizarles a los inversionistas que el sector está bien capitalizado.

Cuánto se necesita
Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dicho que los bancos europeos necesitan 200.000 millones de euros en recursos adicionales, estos calculan que con la mitad de ese monto sería suficiente para capitalizarse y volver a funcionar sin temores.

El lío está en el origen de dichos recursos, pues aunque se ha hablado de una variedad de fuentes, como el fondo de rescate de la Zona Euro, la última palabra la tienen Francia y Alemania, las potencias de la Unión, que si bien están de acuerdo en que harán todo lo posible para evitar un descalabro financiero mundial, aún no llegan a un consenso sobre cómo lo harán.

En los últimos 20 meses, el presidente francés, Nicolás Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, han tenido ocho cumbres bilaterales justamente para discutir sobre la salud financiera y económica de la Unión. Se esperaba que en su más reciente encuentro, que se realizó el 9 de octubre en Berlín, tomaran una decisión concreta, pero lo que hicieron fue anunciar su propósito de presentar antes de fin de mes “una respuesta eficaz, rápida y duradera”, para devolver la estabilidad a la zona del euro.

Sarkozy aclaró que ya tienen un acuerdo, pero que primero lo discutirán con otros gobiernos europeos entre el 17 y 18 de octubre, cuando está programada una cumbre de la Unión.

Según la agencia Dow Jones, el plan que presentarán Sarkozy y Merkel incluirá una recapitalización amplia de los bancos en peligro por una cesación de pagos de Grecia, así como cambios en los tratados europeos existentes para acelerar la integración de los 17 países de la Eurozona.

Más presiones
El acuerdo para capitalizar los bancos europeos no solo es urgente para esa parte del planeta sino para todo el mundo, pues la idea es evitar una crisis peor a la de 2008. Las presiones van desde las calificadoras, pasando por los miembros del grupo de los 20, así como por los países en desarrollo.

Pero una de las trabas está en que, al cierre de esta edición, una nación europea (Eslovaquia) aún no había ratificado mejoras en el fondo regional de rescates, que ya cuenta con 400.000 millones de euros, y se requiere el visto bueno de los 17.

Además, Alemania y Francia han estado divididas sobre el uso de los recursos del fondo de rescate. Para el primero, lo ideal es que los accionistas de los bancos en problemas sean quienes los capitalicen. Si no lo logran, el apoyo deber ser del gobierno correspondiente y, al final, como recurso de última instancia, estaría el fondo de rescates. Por el contrario, en el segundo país, piensan que la plata del fondo se debe usar directamente si los dueños de los bancos no los puedan recapitalizar y sin tener que usar los recursos del gobierno.

La posición francesa se explicaría porque sus bancos están entre los más expuestos a la deuda de mala calidad y, en comparación con sus pares europeos, están menos capitalizados, estimó en julio el FMI.

Sea como sea, si el apoyo para la banca europea no se define rápido, pronto habrá más casos como el de Dexia, al tiempo que el contagio será mayor e inevitable.


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