| 9/14/2011 12:00:00 PM

Tambalean los bancos

Alerta mundial por la posible quiebra de un banco grande en Europa. Vienen descalificaciones y rescates.

La crisis financiera, que comenzó con la quiebra de Lehman Brothers y revivió con los problemas de deuda europea, tiene debilitados a los grandes bancos globales, al punto que el pasado 14 de septiembre Moody’s les bajó la calificación a dos de las mayores entidades francesas: Crédit Agricole y Société Générale. 

Cuando se pensaba que el lío generado por las llamadas hipotecas subprime o de alto riesgo estaba superado, Estados Unidos demandó a 17 bancos internacionales por haber negociado irregularmente instrumentos financieros relacionados con dichos créditos de vivienda, cuyas pérdidas tuvieron que ser pagadas con recursos del presupuesto federal.

En concepto del gobierno estadounidense, los bancos tergiversaron los controles que habían hecho sobre las hipotecas subprime antes de agruparlas como valores. Aunque aún no se sabe a cuánto asciende el reclamo por daños y perjuicios, se habla de unos US$39.000 millones y se calcula que el banco más golpeado será el Bank of America, que hoy pasa por uno de sus peores momentos.

Como si esto fuera poco, la posibilidad de que Grecia no pueda evitar una cesación de pagos y de que se le una Italia, tiene a los bancos europeos y a algunos estadounidenses al borde de una crisis nerviosa, pues es incierto qué tantos papeles de deuda de dichos países tienen en sus balances y, como resultado, sus acciones lideran las caídas de las bolsas.

En este frente, la peor parte la llevan los bancos franceses, al punto que futurólogos de las finanzas, citados por las agencias de noticias, prevén que a BNP, Société Générale y Crédit Agricole, los mayores bancos galos por valor de mercado, Moody’s los descalificará antes de que finalice la primera quincena de septiembre.

También se especula que, ante la rápida caída en los precios de las acciones de los bancos franceses (tan solo Société Générale ha perdido 60% desde finales de junio), el gobierno de Nicolás Sarkozy tendría que intervenir y recapitalizarlos, de la misma manera como sus colegas británicos y estadounidenses tuvieron que hacerlo en la primera ola de la crisis financiera.

¿Menor exposición?

Analistas como los de Rochdale Securities, citados por Reuters, consideran que el impacto de la crisis de deuda europea sobre los bancos estadounidenses ha sido exagerado, dado que “solo” golpearía a Citigroup y JP Morgan Chase. El primero, porque tiene unos US$22.000 millones en papeles italianos y españoles, mientras, el segundo, unos US$31.000 millones en bonos de Irlanda, Italia y España.

Un informe de The New York Times señala que esta turbulencia está llevando a los bancos estadounidenses a protegerse, reduciendo sus negocios con sus contrapartes europeas, lo que en vez de mejorar la situación podría empeorarla. No en vano, parte de la caída de Lehman se debió a que los demás bancos y los fondos de cobertura decidieron proteger sus propios intereses, sin importar que con dicha actitud le echaran más sal a la herida.

El contagio de una crisis financiera es inevitable y por eso inversionistas como George Soros consideran que la actual tiene el potencial para ser peor que su predecesora de 2008.

“La interconexión de los mercados financieros es la parte mala de la globalización y, por eso, cuando hay problemas en Grecia se golpea el mercado colombiano. Ninguno se salva”, dice Robert Johnson, director general del Instituto CFA, y agrega que, como en este momento las finanzas de los grandes bancos son difíciles de analizar, se complica un estimativo adecuado de su verdadero valor y los mercados se asustan.

En su concepto, es más probable que posible un nuevo Lehman, pues acciones como la reciente decisión del magnate Warrent Buffett de comprar US$5.000 millones en acciones preferentes de Bank of America, son un voto de confianza para el largo plazo. “Una de las claves del éxito de Buffett, mencionada por él mismo, es ser avaro cuando la gente está asustada y viceversa, y hasta ahora le ha funcionado”, comenta Johnson.

Talanquera electoral

Aunque en los gobiernos hay consenso con respecto a que se debe evitar que otro gran banco se quiebre, existe un punto en contra de esta visión y es que el año entrante inicia un período electoral en varios países desarrollados (Estados Unidos, Francia, etc.), que hace difícil venderles a los votantes la idea de que con sus impuestos se vuelvan a rescatar entidades financieras.

A esto se suma el hecho de que el Fondo Monetario Internacional parece estar echándole más leña al fuego, en lugar de calmar los mercados. Primero, su directora, la francesa Christine Lagarde, dijo que el mundo no está lejos de una nueva recesión y luego les pidió a los bancos europeos una mayor capitalización para evitar la debacle, cosa que no les gustó a las autoridades del Viejo Continente.

Ante la reacción de las bolsas, Lagarde ha venido suavizando su posición y el fin de semana pasado dijo que su estimativo de unas pérdidas por 200.000 millones de euros en los activos bancarios por el tema de la deuda europea, es aún un cálculo en revisión y que la cifra exacta se presentará en 15 días.

Mientras esos datos se conocen, los mercados se siguen estremeciendo y el miedo ante una caída de Grecia o, peor aún, de Italia, seguirá desvalorizando los bancos que, quiéranlo o no, tendrán que implementar recortes y ajustes para poder salir a flote. Eso explica la decisión de Bank of America, uno de los mayores empleadores de Estados Unidos, de despedir a 30.000 de sus 288.000 trabajadores.
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