| 8/4/2006 12:00:00 AM

Segunda oportunidad

El empresario pyme debe buscar y aprovechar las ayudas que ofrecen programas como el CED-USAID. Aunque este ya culminó, ahora llega a Colombia el Midas, y con él se abre una segunda oportunidad para aquellos que necesitan herramientas de trabajo en todo el territorio nacional.

En agosto, culminará uno de los programas más importantes para el apoyo a la pequeña y mediana empresa: el CED, una iniciativa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, que en sus 3 años de labores logró generar 13.420 empleos directos, gestionar US$60 millones en créditos bancarios para la pyme y formar más de 500 consultores en todo el país para proveer servicios integrales en las áreas de operaciones, mercadeo y finanzas.

La buena noticia es que la experiencia obtenida en este proyecto, que fue administrado por la Corporación Carana, será canalizada por una nueva iniciativa: Más Inversión para el Desarrollo Alternativo Sostenible (Midas). "Este componente se enfocará exclusivamente en las pyme, mediante una estrategia muy similar al programa CED", explicó a Dinero un vocero de la embajada de Estados Unidos, "se espera que ese programa tenga una vida de 5 años y opere por medio de 6 oficinas regionales", agrega. Aunque todavía no se han dado a conocer concretamente los presupuestos y metas del Midas, sin duda será una herramienta igual o más productiva para la pyme.

La ventaja de este tipo de ayuda es que tiene una cobertura que le permite al empresario pyme de las pequeñas ciudades y de regiones apartadas, acceder a recursos y asesoría que usualmente están reservados a los gerentes de las grandes ciudades. Esto con la certeza de que esta ayuda no es un recurso para solucionar un problema de corto plazo, sino una herramienta para generar cambios estructurales perdurables. Desperdiciar servicios como este implica incurrir en un enorme costo de oportunidad en el mediano plazo.

Los tres años de experiencia de Carana no solo sirven para la implementación del Midas, sino para las entidades que persiguen propósitos similares. Para el vocero de la embajada de Estados Unidos, es primordial prestar atención a las ideas del sector privado sobre sus prioridades y necesidades, administrar el programa con base en resultados previamente definidos, manejar los proyectos como un catalizador y no como un subsidio, concentrarse en proyectos de expansión y no en diagnósticos o estudios, enfocarse en proyectos basados en cadenas productivas o "clusters" y limitarse a un número reducido de proyectos al inicio, para después evaluarlos, modificar los sistemas y criterios, y empezar el programa a un ritmo más acelerado.

La huella del programa
Para Maribeth Murphy, directora general de Carana, el propósito del programa era fortalecer el crecimiento sostenible de la pyme en ciudades intermedias de Colombia mediante consultorías especializadas. Si bien es cierto que hay muchas organizaciones (públicas, privadas y mixtas) que persiguen metas similares, hay tres razones por las cuales específicamente este macroproyecto se distinguió como exitoso. Sostenibilidad, logro más allá de las metas y desarrollo de mayor competitividad son los ingredientes que hacen a más de uno querer conocer la receta de Carana y su ejecución del programa. ¿Cuáles fueron los resultados del proyecto?

"El programa CED-USAID fue realmente un apoyo en la curva de aprendizaje para la construcción de una plataforma institucional regional y nacional exitosa con capacidad de réplica", afirma Murphy. "En mi opinión, este es el factor primordial en la sostenibilidad de un proyecto". Cabe adicionar que la consultoría fue impartida por colombianos, y no provino del exterior, asegurando así que tanto la fuente de asesoría como su misma retroalimentación permanezca en el país. De esta manera, las realidades regionales y sectoriales del segmento pyme sirven para diseñar herramientas cada vez más eficientes, propias del entorno nacional.

En 2003 se establecieron tres metas específicas: generar 8.000 empleos directos, facilitar créditos por US$24 millones e incrementar las ventas de la pyme en 30%. Los resultados obtenidos superaron las expectativas y sirven de argumento para convencer al empresario pyme que no puede dudar en participar en este tipo de programas.

Al cierre del programa, se generaron 13.420 empleos directos. Participaron 911 empresas en total, cubriendo 18 departamentos del territorio nacional. Con el desarrollo de proyectos de expansión del negocio, cada compañía generó en promedio 36 puestos de trabajo. Se debe resaltar que 5.000 de estos puestos de trabajo beneficiaron a grupos vulnerables, como desplazados, madres cabeza de familia y reinsertados. De manera que el resultado en materia de empleo superó la meta inicial en 67%. Se destacó la región de Antioquia, con 5.200 empleos (39% del total) y la región de Occidente (Valle del Cauca, Cauca y Nariño) con un 38%. 4 de cada 5 empleos eran de trabajo operativo, de los cuales 52% correspondía a hombres y 48% a mujeres.

Los recursos provenientes de USAID para el Programa CED tenían carácter no reembolsable y cubrieron exactamente la mitad del valor de las consultorías de los proyectos de expansión. Los $11.700 millones invertidos acompañaron los $72.000 millones que provenían directamente de los empresarios. En promedio, el programa destinó US$8.000 por empresa. Es preciso señalar que los proyectos asociativos eran prioritarios y los valores variaron según el tamaño de las empresas y el alcance de sus iniciativas. De forma que por cada peso que USAID aportó en consultoría, $6 más fueron aporte directo de los empresarios. Esto generó un efecto multiplicador en la inversión, que fue complementado incluso por créditos bancarios, aportes de municipios, así como gobiernos de orden regional y nacional.

Según Gabriel Reyes, gerente del programa de finanzas, "Carana estructuró un departamento, cuya misión era lograr convenios con bancos para mejorar la disponibilidad de crédito hacia la pyme y al mismo tiempo, ayudar a los empresarios a prepararse mejor para el momento de acercarse a cada uno de ellos". Se gestionaron en total US$60 millones en créditos bancarios, US$36 millones más de lo esperado. A final de cuentas, la pyme recibió apoyo en tres flancos: reestructuración financiera, planeación financiera y preparación de solicitudes de crédito y acompañamiento en gestión directa para conseguir crédito bancario. "Usualmente, el gerente pyme no conoce bien el tema de finanzas y se lo relega a otras personas de la empresa", afirma Reyes. "Carana firmó convenios con los principales bancos del país como Bancolombia, Bogotá, Occidente, Unión, Megabanco y Caja Social, entre otros", añade Murphy, "para participar en el programa, algunos de estos bancos establecieron procesos internos especiales y más rápidos para gestionar las solicitudes de créditos de empresas participantes".

Carana seleccionó a más de 500 consultores en todo el país para proveer servicios integrales en las áreas de operaciones, mercadeo y finanzas. Se trabajaron temas como planes de mercadeo nacional e internacional, desarrollo de franquicias y preparación hacia certificaciones. Casi el 8% de las empresas recibió asistencia exclusivamente en producción, 14% en mercadeo y 35% en finanzas, administración y certificaciones. El 43% de las empresas recibió consultoría integral (asistencia técnica en varias áreas). "Nuestra filosofía ha sido la integralidad, mirando los negocios como un todo: sus mercados, procesos, estructura de costos y financiera, etc.", sostiene Murphy, "no hacíamos intervenciones aisladas porque generalmente no producen resultados". Carana trabajaba según la demanda del empresario y algunos solo solicitaban intervención en un área específica. "Pero en general consideramos que la intervención integral es la que asegura la sostenibilidad y los resultados de ventas", concluye la directora.

La satisfacción de los empresarios es evidente. "Con consultores así, vale la pena trabajar por la región y la construcción de un nuevo país", afirma Guillermo Garcés, gerente de Sanbani. Para Claudia Monterrosa, gerente comercial y administrativa de Deltagres, participar en el programa de Carana representó para su empresa grandes beneficios en organización administrativa y comercial. "Es indudable el gran aporte de permitirnos acceder a una asesoría de altísimo nivel. En condiciones normales de operación y por nuestra condición de pequeña empresa, nunca habríamos accedido". Los empresarios rescatan constantemente el tema regional, "es importante registrar que ese acompañamiento a las empresas de la región redundará en mejores resultados afectando el desarrollo regional de manera positiva", opina Carlos A. Valencia, gerente general de Estatal de Seguridad Ltda.

Durante el período 2003-2005, el programa tenía como meta incrementar en promedio las ventas de la pyme en 30%. Finalmente, el incremento en ventas fue equivalente al 43%. Para conocer el impacto real del programa, se contrató a la firma NEST, que tiene acceso a una base de datos de 15.000 pyme en todo el país. Al realizar la comparación en ventas totales, las pyme participantes en el programa crecieron 23% más que las que no participaron.

En definitiva, mientras el CED-USAID acaba con resultados que llaman la atención del más exigente, el Midas abre una nueva puerta y del empresario depende abrirla y buscarse un espacio en él. Lo que no se puede olvidar es que ahora existe una mayor experiencia por parte de USAID y los consultores. Así que la oportunidad es incluso más atractiva que antes.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?