Quién compra bonos colombianos

| 3/16/2001 12:00:00 AM

Quién compra bonos colombianos

El mercado externo de bonos en dólares está cerrado, pero el gobierno saldrá con nuevas emisiones. Qué esperar.

Los años gloriosos en los que Colombia emitía bonos en el mercado externo y los colocaba con gran éxito y a bajos precios son cosa del pasado. Lo que sí sigue igual, sin embargo, es la necesidad de recursos del gobierno para financiar el déficit. Próximamente, el país saldrá a los mercados con nuevas emisiones, una de las cuales es la emisión de unos US$1.300 millones avalada por el Banco Mundial. Las otras, por montos menores, se harán en el mercado de euros y yenes. La pregunta es ¿quién va a comprar estos bonos, si Wall Street le mantiene las puertas cerradas a Colombia?

Desde el cierre del mercado de dólares para los bonos de deuda colombiana, el gobierno, con mucho acierto, aunque no a bajo costo, optó por colocar bonos en el mercado europeo, el cual es totalmente neutral con Colombia. A este mercado se llegó con algunos resultados positivos después de la crisis para mostrar los logros en materia de inflación, cuenta corriente y reactivación del crecimiento. Pero, además, con una calificación acorde con el riesgo en que están incurriendo los inversionistas.



Esta situación contrasta radicalmente con la del mercado de Estados Unidos, donde Colombia colocó sus primeras emisiones de bonos que en su momento estaban calificadas como "grado de inversión". Los inversionistas le apostaron al riesgo colombiano y le dieron al país un compás de espera. Pero cuando el país perdió la calificación y los precios de los bonos se desplomaron, los tenedores de bonos colombianos se dieron una gran pela.



La emisión de bonos por unos US$1.300 millones que avalará el Banco Mundial estará dirigida a un tercer tipo de inversionistas, diferente a los tenedores actuales de papeles colombianos, tanto de euros como de dólares. Por tratarse de una emisión garantizada, su calificación es grado de inversión y, por tanto, sería adquirida por los inversionistas institucionales que solo invierten en papeles de este tipo, es decir, por los mismos que inicialmente invirtieron en bonos colombianos.



El Banco Mundial garantiza la emisión con base en el crédito por US$220 millones que le acaba de otorgar al país para el sector financiero. Si Colombia llegara a incumplirles a los inversionistas en el pago de los intereses, el banco lo cubriría con los recursos del crédito. Esta operación se repite año tras año hasta el vencimiento de los bonos y, en principio, no debe haber problema con su colocación. Sin embargo, los inversionistas en Estados Unidos están escépticos con Colombia y, además, el aval protege contra el incumplimiento en el pago de los intereses, mas no contra el riesgo del mercado. Es decir, el precio del bono podría subir o bajar dependiendo de las percepciones del mercado.



La segmentación de los mercados por tipo de inversionistas ha sido fundamental para que el gobierno pueda conseguir financiación externa por medio de bonos. De hecho, los analistas de Wall Street la consideran un gran acierto. Además, al aislar los mercados, se evita que caigan los precios de los bonos que están en circulación cada vez que sale al mercado una emisión nueva. Pero esta estrategia se agota si no se acompaña de las reformas que se requieren para acabar con la tendencia explosiva de la deuda externa pública. No es posible conseguir avales de la banca multilateral todos los años y los mercados, por aislados que sean, tienen un límite.



La estrategia



Las colocaciones de bonos colombianos en el 2001 serán exitosas. Sus precios diferirán de acuerdo con los mercados y muy posiblemente el aval del Banco Mundial permitirá una colocación favorable para el país. El problema es hacia adelante. Ya no habrá más emisiones garantizadas por el Banco Mundial, y los mercados de yenes y euros tienen un tamaño limitado. Los ojos del mercado siguen puestos en las reformas estructurales pendientes desde hace años. Tanto para el mercado como para las calificadoras de riesgo, no hacerlas aumenta el riesgo de los papeles colombianos ya que la deuda podría volverse impagable.



El ministro Juan Manuel Santos ha dicho que en el 2001 sacará adelante todas las reformas, con lo cual el país no solo podría recuperar la calificación de grado de inversión que perdió en 1999, sino que dejaría de tener problemas de financiamiento en el exterior.



Si el ministro tiene éxito, la financiación hacia adelante podría conseguirse fácilmente ya que la percepción de riesgo sobre Colombia mejoraría y los requerimientos al menos dejarían de aumentar. La recuperación de la calificación podría demorar un poco más de lo que aspira el ministro. De acuerdo con Mauro Leos, de la calificadora Moody's, "la herencia del pasado queda y, a pesar del acuerdo con el FMI, la penitencia es larga". Para él, Colombia logró detener la caída pero no ha hecho lo que se requiere para reconsiderar la posición que esta entidad tiene sobre su riesgo crediticio, lo cual se ve claramente en los indicadores de la deuda. Hay que tener en cuenta de dónde venía Colombia, a dónde llegó y cuándo podrá volver al punto de partida. Esto toma años.



Si se quiere tener un acceso holgado al mercado externo de bonos, no solo se deben hacer las reformas estructurales, como lo planteó el ministro Santos, sino, además, mejorar los indicadores de la deuda y generar condiciones para que la economía pueda crecer. Con el problema de financiación externa resuelto para el 2001, el gobierno tendrá que concentrar todas sus energías en corregir todo lo demás que hay que corregir. De lo contrario, el 2002 podría ser un año muy difícil para la consecución de recursos en el exterior.
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