| 4/30/2009 12:00:00 AM

Proyecciones a la baja

Tanto entidades internacionales como analistas económicos revisan sus proyecciones a la baja. Durante el primer trimestre del año, la crisis se hizo sentir con mayor fuerza en América Latina.

Tras el cierre del primer semestre de 2009, las autoridades económicas mundiales tuvieron la certeza de la imposibilidad de salir inmunes a la catástrofe financiera global. El Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Cepal, entre otros, ajustaron sus pronósticos de crecimiento para 2009 y 2010, presentando las economías de América Latina las correcciones a la baja más severas.

Las últimas dos semanas de abril estuvieron marcadas por el regreso de las malas noticias a los mercados financieros, después de casi un mes en el que el mundo comenzaba a hablar de signos de recuperación. La publicación de los resultados de los principales bancos de Estados Unidos desestabilizó de nuevo los mercados bursátiles, como sucedió con el reporte del Bank of America que, a pesar de ser positivo, dejaba entrever la dificultad de enderezar su portafolio del enorme volumen de activos tóxicos que contrajo durante los años anteriores.

Así, el lunes 20 de abril regresó el nerviosismo a Wall Street, en una jornada en la que los principales indicadores de esa bolsa presentaron caídas cercanas al 4%, luego de que en Europa y Asia los índices presentaran retrocesos del orden del 2,5% en horas previas. En los últimos días, los analistas económicos del mundo entero han señalado al unísono -como lo han hecho en repetidas ocasiones desde el 15 septiembre de 2008, día de la quiebra de Lehman Brothers- que aún no es posible determinar en qué etapa de la crisis estamos y que lo mejor es abstenerse de actuar como si lo peor ya hubiera pasado. De hecho, aunque el riesgo de los países desarrollados ha mostrado signos de mejoría, el de América Latina continúa en niveles históricos preocupantes (ver gráfico).

La última semana de abril cerró con la nefasta noticia de los planes de General Motors (GM) de retirar del mercado cuatro de sus marcas (Saturn, Hummer, Pontiac y Saab) y despedir 21.000 empleados, tras el cierre de 13 plantas en Estados Unidos, en su afán por evitar la suspensión de pagos. La noticia provocó el regreso de los mercados internacionales a terreno negativo. Es claro que la turbulencia financiera seguirá imperando en las bolsas del mundo, pero la preocupación actual se centra en las consecuencias de la recesión que cobijará a la mayoría de economías del mundo.

El fantasma de la recesión

El impacto de la recesión diferirá entre países según la magnitud con la que enfrenten el colapso financiero, así como de la oportunidad de sus políticas contracíclicas. Sin embargo, estas últimas harán que economías como la de Estados Unidos vivan una lenta recuperación, por cuenta del mayor endeudamiento nacional. Por ello, cada vez son más los expertos internacionales que estiman hasta en diez años la duración de la recuperación estadounidense.

En Europa, la situación no es muy diferente. Klaus Schmidt-Hebbel, economista jefe de la OCDE, considera que el desempleo en los países desarrollados continuará aumentando paulatinamente, llegando al tope en 2010 o a comienzos de 2011, y alcanzando en muchos de estos países niveles de dos dígitos por primera vez desde el comienzo de la década del 90. "El número de desempleados en los países del G7 casi doblará su nivel de 2007, alcanzando 37 millones de personas al final de 2010", señaló en un informe interno de la organización del 30 de marzo.

Por su parte, el FMI publicó el pasado 9 de abril nuevas proyecciones económicas -la quinta revisión desde que estalló la crisis- e insistió en que, aun con la determinación de muchos países de devolverle la salud al sector financiero y, a pesar de los paliativos de política macroeconómica para incentivar la demanda agregada, la economía global se contraerá en 1,3% este año. Esto significaría, de lejos, la caída más fuerte del crecimiento económico desde la recesión provocada por la Segunda Guerra Mundial. Además, consideran que el ingreso per cápita caerá en los países que generan tres cuartas partes del producto mundial y estiman que el crecimiento mundial regresará en 2010, año en el que alcanzará 1,9%. En el informe se muestran además las nuevas proyecciones para Colombia, según las cuales nuestra economía tendrá un crecimiento nulo (0,0%) este año.

Otro de los organismos que ha revisado sus proyecciones con una frecuencia sin precedentes en el pasado reciente es la Cepal. En su último reporte, la entidad da como estimado de crecimiento para Latinoamérica una caída de 0,3% para 2009 y estima que Colombia lo hará a una tasa de 0,5%. "Los países de la región deben conciliar los esfuerzos que están realizando para enfrentar la crisis financiera y económica con las estrategias y necesidades del desarrollo de mediano y largo plazo", sostuvo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la organización, en el Foro Económico Mundial sobre América Latina, el pasado 15 de abril en Brasil.

La funcionaria recalcó igualmente la relevancia de mantener la mirada más allá de la coyuntura, porque confía en que el camino de la globalización y la expansión económica mundial volverán a abrirse. "Las oportunidades para la reestructuración productiva, la innovación y el desarrollo exportador no se han evaporado con la crisis", indicó.

En el corto plazo, los países de la región deberán emplear instrumentos y medidas para mitigar los efectos de la recesión mundial. Para ello, será importante promover iniciativas comerciales intra-rregionales y fortalecer el financiamiento de las exportaciones. Es necesario hacer caso a llamados como el del director general de la OMC, Pascal Lamy, quien el 24 de abril pasado insistió en que "retroceder en la apertura de mercados no es una solución para la crisis económica".

Consenso más realista

Aunque el Gobierno y la mayoría de analistas nacionales se mostraron renuentes a desinflar sus estimativos económicos para la economía colombiana durante los primeros meses del año; ahora, cuando los indicadores muestran el innegable contagio de la crisis externa en Colombia y América Latina, las revisiones no se hicieron esperar. El consenso de los analistas (ver recuadro) prevé un crecimiento de 0,01% en promedio para este año. Sin embargo, hay quienes consideran que la economía nacional podría presentar una contracción de -2,5, tal y como lo estima Eduardo Sarmiento, de la Escuela Colombiana de Ingeniería, mientras los pronósticos más optimistas sitúan el crecimiento de Colombia para este año en 1,3%, como afirman los analistas de Corredores Asociados.

"La magnitud del choque externo que está recibiendo la economía, por cuenta de la crisis mundial en 2009, es de una magnitud sin precedentes en nuestra historia reciente. La caída de la demanda externa es muy pronunciada. Además, el desapalancamiento en las economías industrializadas ha restringido el acceso a los mercados financieros internacionales, encareciendo y disminuyendo la oferta de crédito y los flujos de capital", opinan los expertos consultados en Asobancaria.

En dicha entidad consideran además que la menor disponibilidad de financiación externa requiere un ajuste "muy doloroso" del gasto doméstico y que la menor demanda, tanto externa como interna, tendrá un costo muy elevado en producción, empleo y pobreza. Para mitigar los costos, en Asobancaria consideran necesario diseñar políticas adecuadas e implementarlas eficientemente.

Por su parte, los analistas de Alianza Valores afirman que en el primer semestre de 2009 el PIB caerá 2%, debido a la contracción de las exportaciones tradicionales y no tradicionales y por el estancamiento en el consumo de las familias debido a una menor oferta de crédito y una menor demanda del mismo (por el aumento en el desempleo). "La clave será revisar si en el segundo semestre inicia o no la recuperación", agregan. Estiman, además, que la recesión del primer semestre y la corrección estadística en el componente de alimentos y gasolina va a llevar a una fuerte caída en la inflación.

De otro lado, en Corredores Asociados aseguran que, aunque las entidades financieras pueden estar registrando mejores resultados, en parte debido al cambio en la forma de valorar los activos riesgosos, es importante tener en cuenta que hasta hace unos pocos meses algunas entidades estaban cerca de la bancarrota o de la posibilidad de una nacionalización. "Pensar que las entidades darán resultados sostenibles o que tienen la capacidad para prepagar los préstamos del Gobierno parece una ilusión", agregan los analistas de la firma.

Al consultar a Manuel Felipe García, de Skandia, sobre las perspectivas, afirmó que es indudable que la economía colombiana se desacelerará más de lo previsto. "El resultado positivo tiene en cuenta nuestro supuesto que la construcción, especialmente en la segunda parte del año, debe sumar positivamente, especialmente la de obras públicas", expresó.

Arnoldo Casas, de Profesionales de Bolsa, considera que la coyuntura económica internacional continúa y continuará planteando importantes retos para la economía local en el presente y en el siguiente año. "Consideramos que en América Latina el crecimiento será de 1% y la contracción en la demanda interna conducirá a la baja la inflación hacia el 5,5% al finalizar el año", opinó sobre la situación en la región.

Ahora hay un mayor consenso entre los analistas que trimestralmente consulta Dinero. Era difícil continuar dándole la espalda a la realidad económica mundial y representaba un peligro enviar señales erradas al mercado. Ahora, cuando Gobierno, entidades multilaterales y analistas internos se han convencido de que la situación en América Latina y en Colombia va a ser igualmente complicada, hace falta tomar aceleradamente las acciones contracíclicas pertinentes para atenuar el efecto que la muy probable recesión -en la que oficialmente entrará el país- tendrá sobre la calidad de vida de los colombianos.

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