| 10/14/2015 5:00:00 AM

¿Cuál sería el futuro de la economía colombiana si se logra la paz?

A menos de seis meses de concretarse el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la Guerrilla de las FARC, la academia, las organizaciones internacionales y los expertos en economía se preguntan de qué manera se va a modificar el mapa económico del país en las próximas décadas.

Durante varios años el Gobierno ha destinado una importante porción de su presupuesto al sostenimiento de la guerra, así como al proceso de subsanar las heridas de la violencia y a mitigar los daños provocados en la infraestructura, el medio ambiente y las comunidades.

Un documento elaborado por el reconocido economista y académico Salomón Kalmanovitz señala que la inversión pública en el sector defensa aumentó notablemente entre 1990 y el 2006, al pasar del 2% del Producto Interno Bruto (PIB) al 6,3%.

Colombia, con un pie de fuerza de más 450.000 hombres, “es uno de los países más militarizados del mundo, solo superado por Israel y Burundi”, explica el economista, quien además calcula que el gasto privado en seguridad asciende a unos US$5.800 millones anualmente (equivalente al 2% del PIB). Lea también: Colombia se acerca a la paz, pero tiene varias reformas en deuda

Si se hace un balance general, se deduce que el país “está gastando más del 8% de la riqueza que produce anualmente en combatir la insurgencia, el crimen organizado y la criminalidad común”, precisa Kalmanovitz en el documento titulado “El impacto económico del conflicto interno colombiano y un escenario de paz”. Lea también: 'Colombia se acerca a la paz, pero tiene varias reformas en deuda'.

El país quiere voltear la página de la violencia y por ello destinó 29,4 billones de pesos a la educación, lo que representa un aumento del 7,5 % frente a lo asignado en el 2014. Luego de más de 20 años este monto supera al gasto en el sector defensa, al cual le fueron asignados 28,1 billones de pesos.

¿Mantener las armas?

Una de las mayores interrogantes que surgen en el preciso momento en el que la guerrilla de las FARC piensa en la desmovilización, es si las inversiones en el sector defensa disminuirán paulatinamente o si, por el contrario, se mantendrán para garantizar una paz sostenible y duradera.

El presidente Juan Manuel Santos ha sido enfático al señalar la importancia de mantener la capacidad operativa de las fuerzas armadas para así contrarrestar “aquellos focos de inseguridad que afectan a todos los colombianos”, entre ellos, las bandas criminales organizadas y los grupos herederos de los paramilitares.

De hecho, un reciente estudio de la universidad de la Sabana advierte que “el cese al fuego puede aumentar el crimen organizado si el Gobierno no consolida los programas de reinserción a la vida civil que le permitan a los guerrilleros ubicarse laboralmente”.

La investigación académica además señala que el PIB de los departamentos pudo haber aumentado “su tasa de crecimiento promedio en 4,4 puntos porcentuales entre 1988 y 2009 si no hubiera existido conflicto armado”.

Y agrega que “aunque se llegue a un acuerdo con la guerrilla y se logre frenar los índices de criminalidad”, el PIB per cápita del país no crecerá más del 8,2% al año. A este ritmo, según el estudio de la Sabana, Colombia tendría que esperar 22 años para alcanzar el nivel de los países líderes de la región. 

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia (PNUD), junto al Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CELAC), plantea en una investigación que “la terminación del conflicto, sumada a una reducción significativa de la violencia y el miedo, generará beneficios económicos sustanciales”.

Ambas organizaciones plantean que en la actualidad el PIB departamental se duplica cada 18,5 años, pero si se logra la paz ese porcentaje se reduciría a 8,5 años. “Es decir, el aumento anual del PIB, que fue de 4,3% en 2013, hubiese sido de 8,7 sin conflicto”, añade el informe. 

Este no sería el único beneficio de la paz, también podría aumentar la cifra de ingresos por habitante al año, al pasar de los US$11.200 actuales a US$16.700 en el futuro (un porcentaje similar al de naciones como Uruguay o México). 

También se le abrirían las puertas a un sistema financiero más incluyente, según lo explicó el director de CERAC, Jorge Restrepo. El ejecutivo predice que las entidades bancarias podrán ampliar su cobertura de servicios en aquellas zonas marginadas por la guerra.

“En un país sin violencia el sistema financiero podrá llegar a más colombianos en zonas rurales, disminuirá el riesgo país, aumentará la posibilidad de pagar más rápidamente la deuda, y esto atraerá a nuevos inversionistas”, precisó el encargado de CELAC.

Experiencias de paz 

El PNUD puso el ejemplo de países como Perú y Filipinas para afirmar que el fin de un conflicto armado sí puede jalonar el desarrollo de la economía, ya que en esos países la tasa de crecimiento del PIB aumentó 45 y 37%, respectivamente. 

Ese resultado difiere con el de Colombia e Israel, dos naciones que comparten la característica de haber registrado cortos períodos de interrupción de la guerra, razón por la cual el PIB se ha mantenido igual e incluso ha disminuido, de acuerdo al análisis de PNUD y CELAC. 

El coordinador de las Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild, ha reiterado que la paz facilita la atención de "problemas estructurales del país como la desigualdad, la marginalización de ciertas regiones o debilidades legislativas”.

“Ningún país en el mundo que haya logrado salir del conflicto de una manera durable ha dejado de sentir los beneficios de la paz”, concluyó el alto directivo durante la presentación del informe, en el que además se expone que los municipios pequeños y medianos (100.000) serán los más beneficiados con el cese al fuego.
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