| 7/11/2014 10:00:00 AM

En el limbo

El frenazo en la aprobación del TLC con Corea tiene a los productores del agro preocupados y, de paso, envía un mensaje contradictorio a los socios asiáticos.

A los agricultores colombianos les faltaron ‘cinco centavos p’al peso’ para lograr la aprobación del primer Tratado de Libre Comercio en el que son ganadores netos: el de Corea.

No de otra forma explican cómo en la recta final de su paso por el Congreso, y después de haber recibido el aval del Senado, el acuerdo se enredó en la Cámara –después de un fuerte lobby de los sectores industriales que se declaran afectados– y el 18 de junio terminó hundiéndose y aplazando las esperanzas de los productores del agro de convertirse en grandes proveedores del tigre asiático.

Si bien el ministro de Comercio, Santiago Rojas, ya anunció que se trata de un escollo que será subsanado con la presentación de un nuevo proyecto en la próxima legislatura (ver recuadro), lo cierto es que aprobarlo tomará más de un año y medio –en el mejor de los casos–, pues su paso por el Congreso tardará entre ocho y diez meses, y la revisión constitucional tomaría seis meses o más.

Pero, ¿de qué se pierde el país por la demora de la entrada en vigencia de este TLC?

Dos tipos de efectos tiene el aplazamiento del TLC con Corea: económicos y políticos.

En el primer caso, se perderán oportunidades de mercado. En el segundo, se enviarán señales políticas contradictorias que podrían alejar al país de su meta de llegar con fuerza al Asia Pacífico.

También jugará en contra el desgaste político que generará el paso del acuerdo por la nueva legislatura. En materia de mercados, los empresarios del agro consideran que las oportunidades perdidas son inmensas.

Un análisis elaborado por la firma especializada en comercio internacional Ronderos y Cárdenas, indica que las importaciones de alimentos de Corea del Sur alcanzaron al cierre de 2013 los US$11.680 millones.

Esta cifra confirma la alta dependencia de alimentos importados que tiene Corea, convirtiéndose en un socio muy atractivo para Colombia, que cuenta con una abundante oferta.

Al cruzar las importaciones de ese país asiático con las exportaciones de Colombia, la firma consultora encontró que hay un gran potencial en artículos como carne bovina y de cerdo, pescados, legumbres y hortalizas, frutas, café, azúcares, grasas y aceites animales y vegetales, cacao y tabaco, entre otros.

Además de garantizar nuevos mercados, el TLC con Corea permitirá a los exportadores colombianos vender en condiciones competitivas, ya que no pagarían los elevados aranceles vigentes en ese país con aquellos con los que no tiene vigentes acuerdos comerciales.

En materia arancelaria, los beneficios serían grandes, si se tiene en cuenta que productos como los cárnicos pagan tarifas entre 25% y 29,55%; mientras para los pescados el arancel está entre 13,37% y 14,71%. Las tarifas más onerosas se pagan sobre legumbres y hortalizas, ya que la nación asiática tiene vigentes aranceles entre 64,35% y 78,75%.

Por su parte, las flores y el café, dos de los productos de mayor exportación en Colombia y que ya llegan al mercado coreano, tendrán que seguir pagando elevadas tasas: en el primer caso oscilan entre 14,35% y 16,76% y, en el segundo, están entre 7,18% y 28,08%.

Con la entrada en vigencia del TLC con Corea, estos aranceles serían eliminados –en algunos casos gradualmente– mejorando las oportunidades para los empresarios colombianos.

Andrés Espinosa Fenwarth, director de la consultora de comercio exterior Inver10 y quien fue negociador del tema agrícola en el TLC que se negoció con Estados Unidos, asegura que con el aplazamiento del acuerdo con Corea “el gran perdedor es el sector agropecuario, porque el TLC con Corea es la mejor oportunidad en la historia reciente que ha tenido el sector para concretar exportaciones”.

Alianza coja

Pero las pérdidas por el hundimiento del TLC con Corea no se dan solo en el plano económico.

Con el aplazamiento del acuerdo, el país está dando palos de ciego en el mensaje que ha vendido durante los últimos años y que apunta a lograr la inserción en el comercio mundial y particularmente con la región de Asia Pacífico.

De hecho, hay quienes aseguran que el propio Gobierno está enviando señales contradictorias porque presentó de manera conjunta en el Congreso de la República los proyectos de ley de la Alianza del Pacífico y el TLC con Corea, y que dicen se conformó con que se aprobara solo el primero.

El exministro de comercio Carlos Ronderos Torres asegura que el hundimiento del acuerdo con Corea aleja a Colombia de los socios asiáticos, pues este era el primer acuerdo que se lograba con un país del Asia Pacífico.

Hace un año y medio Colombia firmó con China un memorando de entendimiento para iniciar conversaciones para un TLC –sin avances hasta ahora– y desde hace varios meses negocia un acuerdo con Japón.

El aplazamiento también tendrá efectos en la Alianza del Pacífico, un bloque del que el presidente Juan Manuel Santos ha sido el principal promotor y en el que participan también Perú, Chile y México, todos ellos países que ya están en foros internacionales del Pacífico como Apec y el P4, y tienen fuertes lazos comerciales.

Para el exministro Ronderos, la Alianza del Pacífico queda coja, pues “Colombia es el único de los cuatro socios actuales que no tiene vigente ningún acuerdo comercial con los países asiáticos”.

Mientras algunos sectores industriales celebran el aplazamiento del TLC con Corea, los empresarios del agro se lamentan. Pero dependerá de la voluntad del Gobierno verificar quién ríe de último.

***
“Es solo un retraso”: Mincomercio

El Gobierno sigue empeñado en sacar adelante el TLC con Corea.

El ministro de Comercio, Santiago Rojas, destacó que se trata de “un buen acuerdo para Colombia, porque Corea es un importador neto de alimentos, que cada vez compra más”. Por eso dice que es solo un retraso y que el Ministerio continuará impulsando el proyecto de Ley a partir del próximo 20 de julio.

El funcionario asegura que los temores de productores de automotores y electrodomésticos frente a los coreanos son infundados, pues desde hace años están expuestos a la competencia internacional, ya que estos productos ingresan de México sin pagar aranceles gracias al tratado vigente desde 1995.

Esto le dijo el ministro Rojas a Dinero.

¿Las ventajas del tratado con Corea son solo para el agro?

No solo para ellos. El acuerdo con Corea es un buen acuerdo para Colombia porque beneficia a productores del agro y la agroindustria, pero también hay muchos productos industriales que tendrán ventaja. Aunque hay preocupación en los sectores automotor y de electrodomésticos, lo cierto es que estos ya tienen una amplia competencia en todo el mundo por la apertura de los mercados internacionales.

¿Cómo contrarrestarán estas dificultades que puede generar el tratado?

Estamos trabajando desde hace un tiempo con estos sectores y de allí la importancia de programas como Profia –Programa de fomento para la industria automotriz–, que se desarrolla con industriales del sector automotor, y con políticas complementarias para incentivar la compra de vehículos colombianos. También esperamos, durante el tiempo que dura el trámite en el Congreso para aprobar el TLC con Corea, que podamos trabajar de la mano con los sectores industriales para fortalecerlos.

¿Qué decisiones de política planean adoptar para apoyar a estas industrias?


Estamos desarrollando una política industrial que apunta a fomentar la productividad, promover el emprendimiento, apoyar la transformación productiva y mejorar la competitividad. Esta política la hemos complementado con temas puntuales como el Pipe –Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo– y el decreto 074 con medidas de salvaguardia para proteger a productores nacionales de confecciones y calzado. Estos resultados se verán en el mediano y largo plazo. Ya hemos adoptado varias acciones y el siguiente paso será regionalizar la política industrial. El apoyo al sector industrial ha sido permanente porque sabemos que es un gran generador de empleo.
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