| 3/15/2011 7:35:00 AM

Por qué en las grandes ciudades no habrá un sismo de 8,8 grados

Con temblores de menor magnitud, el 60% de las construcciones de Bogotá están en riesgo ¿Qué pasaría en Medellín? La solución, asegurar la calidad de las construcciones.

La geología colombiana hace que en el país la probabilidad de que se presente un terremoto con una intensidad igual a la del Japón es muy reducida. Así se lo explicó a Dinero.com Omar Darío Cardona, miembro de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica.

En la zona de sumersión en la Costa Pacífica, en 1906, hubo un terremoto de 9 grados en la escala abierta de Richter. “Fue uno de campeonato mundial, uno de los cinco más grandes de la historia reciente, en la frontera entre Colombia y Ecuador”, explica. Sin embargo un temblor, incluso de esa magnitud, sería muy grave para las edificaciones costeras pero no afectaría a Bogotá, a Medellín o a Cali.

Lo que las capitales colombianas deben temer es un terremoto de menor intensidad, pero con un epicentro más cercano. La falla en el Piedemonte Llanero no tiene longitudes para rompimientos mayores y por eso, señala el experto, los temblores allí tienen un límite de 7,6 grados.

Sin embargo, ese techo geológico no implica que las ciudades salgan bien libradas de un movimiento telúrico de esa magnitud. Un terremoto de 7,6 grados “sería gravísimo,
quebraría a este país”, dice. La razón está en la vulnerabilidad de Bogotá. “El 60% de la ciudad se hizo sin ingeniería y muchas sin normas sismorresistentes, porque no existían en ese momento”, afirma.

Eso por supuesto no significa que un sismo destruya el 60% de la ciudad, pero que el 60% del valor de la Capital estaría muy comprometido. “En el orden del 60% de las edificaciones están propensas a sufrir daños”, aclara.

El daño depende de las condiciones del sismo. Un epicentro lejano amplifica las ondas y por efecto del suelo blando como el de la Sabana de Bogotá, se afectarían mucho los edificios altos. Un epicentro más cercano, provocaría daños serios en las construcciones de 1 y 2 pisos.

Medellín está dentro del área de influencia del sistema de fallas Romeral, que atraviesa el país y viene desde el norte de Perú. Fue la responsable del terremoto de Popayán en 1983 y del de Armenia en 1999. Con todo, hacia el área de Antioquia tiene menos actividad.

El daño de un sismo en Medellín depende de la cercanía del epicentro. “El de Puerto Príncipe fue apenas de 7,2 grados, pero estaba casi debajo de la ciudad. Eso es una bomba”, señala Omar Darío Cardona.

La conclusión del experto es una sola. El riesgo en que están las principales ciudades del país no depende necesariamente de la magnitud de los eventos, sino de su profundidad y su cercanía. Por eso, hay que hacer un mayor esfuerzo para poner en los estándares sismorresistentes a la mayor cantidad posible de edificaciones.


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