| 11/29/2010 7:00:00 AM

Por implosión venezolana, Colombia crece menos

Un documento de perspectivas de la economía latinoamericana, preparado por Brookings, señala que Colombia sufre los efectos de una economía venezolana en implosión. Resalta la necesidad de mejorar la productividad en la región.

Durante la última reunión de la Latin American and Caribbean Economic Association (Lacea), realizada en Medellín a mediados de noviembre, se discutieron, además de resultados de investigaciones académicas, algunos de los más importantes temas coyunturales para la economía de la región latinoamericana. En este contexto, Mauricio Cárdenas, director de la Iniciativa Latinoamericana de Brookings, en compañía de Eduardo Levy-Yeyati, presentaron las más recientes perspectivas económicas para la región según este importante instituto de investigaciones estadounidense.

Como punto de partida de su análisis, los expertos resaltaron la existencia de dos Américas Latinas, y posiblemente tres, siendo la principal de ellas la compuesta por las primeras siete economías de la región (LAC-7) más Uruguay, sin Venezuela, cuyos mercados internos están creciendo aceleradamente.

"Esta es la América Latina que está en los titulares y que seguirá atrayendo la atención de la prensa y los inversores", comentaron los autores del estudio. Sin embargo, llamaron la atención sobre el hecho de que habrá moderación, como resultado de una postura política menos expansiva y un menor crecimiento en el mundo desarrollado.

Una segunda América Latina corresponde, según los investigadores, a aquellos países que nunca lograron liberarse de las limitaciones macroeconómicas asociadas a una alta inflación y deuda, y los cuales se verán afectados por el bajo crecimiento en Estados Unidos. La tercera economía de la región corresponde al caso de Venezuela, país que Cárdenas y Levy tildan de fuera de lo común, por la resistencia política de un gobierno que ha administrado mal su economía.

En cuanto a la situación de la economía colombiana, Cárdenas señaló que está siendo afectada, más que por cuestiones administrativas y de cierre y apertura de la frontera con Venezuela, por la situación de la economía de ese país, la cual definió como una implosión. "Esa es la razón para que los principales indicadores de Colombia no regresen a los niveles de 2006 ó 2007, como ha sucedido en otros países de la región", explicó Cárdenas.

El experto argumentó que Venezuela apenas está atravesando por su peor momento desde el inicio de la crisis financiera internacional, y que la restricción de liquidez externa, sin precedentes hacia esa economía, hace que esta luzca más en un escenario de implosión que de recesión. Cárdenas no descarta que esto provoque una radicalización de las políticas de ese país; lo cual, sumado a la menor producción petrolera que está evidenciando, provocaría una caída en materia económica aún más pronunciada.

En cuanto a la situación económica en Brasil, la cabeza del LAC-7, Cárdenas y Levy declararon que indicadores como el precio de la propiedad privada en zonas urbanas como Sao Paulo evidencian una posible burbuja en ese sector. Los autores resaltan igualmente que algunos indicadores financieros soportan esta hipótesis.

Para los investigadores de Brookings, América Latina está experimentando una importante transformación, pero con una mayor dependencia en los ingresos fiscales; lo cual, en última instancia, tendrá que moderarse una vez China alcance un nivel de ingreso per cápita que conlleve a que la demanda de los productos básicos se estabilice.

Aunque muchos analistas argumentan que esto ocurrirá dentro de cinco años, Cárdenas y Levy aseguran que los altos precios de los productos básicos y, más recientemente, las entradas de capital, se traducirán en monedas apreciadas, "una fuente de preocupación". Señalan que es poco probable que este proceso dure mucho tiempo, pues los bancos centrales están respondiendo mediante el fortalecimiento de sus intervenciones en el mercado de capitales. "Monedas apreciadas no son necesariamente un signo de fortaleza, sino más bien un signo de la exposición a las fuerzas globales -como el crecimiento de China y los flujos financieros-, que no puede darse por sentado como los pilares del crecimiento económico para la región en las décadas por venir", señalan.

Una de las principales conclusiones del documento es que América Latina debe prepararse para un escenario de mediano plazo y fortalecer su competitividad. De otro lado, señala que la desvinculación monetaria sin precedentes que se dio en el primer semestre de 2008 entre los países latinoamericanos con metas de inflación y Estados Unidos, ha sido ampliamente comentada como un argumento clave de la resistencia recién adquirida en la región. Sin embargo, para los expertos, el crecimiento divergente entre estas dos regiones se debe principalmente a la modesta recuperación de Estados Unidos. "Esto ya está conduciendo a un episodio de disociación, los bancos centrales de América Latina ya están subiendo los tipos de interés, aunque no esperamos que las tasas regresen a los niveles previos a la crisis", anotan.

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