| 7/10/2014 5:30:00 AM

Zona de miedo

La creciente diferencia entre importaciones y exportaciones no solo está descuadrando la balanza comercial, además puede poner en vilo la calificación del país. Este es uno de los más grandes riesgos para la economía.

Tras haber conseguido un inesperado crecimiento de 6,4% en el primer trimestre, lograr mantener una tasa de desempleo a la baja (8,8% a mayo) e incluso registrar una ola de optimismo y confianza por los buenos resultados de la Selección Colombia, parecería que 2014 pinta como un buen año para la economía. No obstante, los peligros no han dejado de acechar y uno de los más latentes y que se puede crecer de forma incontenible está en el frente externo.

Aunque el país exporta más en volumen, en valores cada vez ingresan menos dólares, al tiempo que aumenta sus importaciones, tanto en volumen como en precio. Esto está produciendo un desfase que, de no corregirse a tiempo, no solo llevaría a que este año termine con déficit comercial, lo que no se ve desde 2007, además se aumentaría el hueco en la cuenta corriente, amenazando la calificación de riesgo e incluso la generación de empleo.

De enero a abril se vendieron al exterior US$17.791 millones, mientras se importaron US$19.287 millones, lo que implica un desfase de US$1.496 millones.

La explicación oficial para el deterioro de la balanza comercial es la pérdida de los términos de intercambio, “pero eso luce extraño, dado que el primer trimestre fue, de hecho, un periodo fuerte para el café, estable para el petróleo y en general muy dinámico para otras materias primas”, opina Felipe Campos, gerente de estrategia de inversión de Alianza Valores.

En Anif sí consideran que el lío está en los commodities y en el fin del ciclo de sus precios altos, lo que afecta al país, pues estos han llegado a representar hasta 76% de la canasta exportadora.

El menor crecimiento chino, las innovaciones en el sector energético (shale gas-oil) y el desarrollo de tecnologías más limpias serían los responsables de la baja en las materias primas a sus precios promedio históricos. Aunque tampoco se prevén caídas fuertes por los conflictos geopolíticos en zonas productoras como Ucrania y Oriente Medio.

El tema es que en Colombia a ese contexto externo se le debe sumar una coyuntura interna con crecientes ataques a la infraestructura petrolera y una latente inseguridad jurídica, que se añaden a una ausencia de grandes hallazgos y mejoras marginales en las técnicas de recobro (extracción secundaria en los pozos ya existentes).

Por estas razones, en Anif estiman que, de consolidarse el fin del ciclo alto de las materias primas –con precios a la baja de forma moderada por las presiones geopolíticas– y de continuar los problemas internos, “Colombia vería evaporar su superávit comercial hacia 2016, frente al superávit de 0,7% del PIB observado en 2013. Más aún, se estaría llegando incluso a déficits comerciales de 1,5% a 2,5% del PIB entre 2020 y 2025. Así, el resultado externo conjunto es una ampliación del déficit en la cuenta corriente a niveles de 4% entre 2014 y 2016 y hacia el rango de 5% a 5,5% del PIB en el horizonte 2020-2025”, sostiene un informe del centro de estudios económicos.

Junto con los emproblemados

Hasta el primer trimestre, las proyecciones de Anif ya se estarían cumpliendo, pues el déficit de cuenta corriente se amplió de 3,6% del PIB en 2013 a 4,6% en 2014, originado principalmente por el balance comercial negativo.

La alerta de Anif es: si no se corrige esa trayectoria, los elevados déficits externos resultarían equiparables a los que hoy enfrentan algunos de los “5-Emproblemados” (Turquía, Indonesia, Suráfrica, India y Brasil).

Además, al tener un mayor saldo en rojo en la cuenta corriente, este requerirá ser financiado con más inversión extranjera directa; pero ante los flojos resultados del sector energético, esta no está subiendo, lo que haría que el déficit se tenga que financiar con más deuda pública y, según el centro de estudios, empezaría a arriesgar el grado de inversión.

Sin embargo, el deterioro de la cuenta corriente no solo afecta a Colombia. Según las proyecciones del sondeo LatinFocus, este año en la región únicamente Bolivia, Venezuela y Paraguay registrarían superávit. El hueco más alto lo tendría Perú, con un déficit de 4,7% del PIB y para el país los expertos estiman un 3,5%.

Uno de los más pesimistas es el banco de inversión inglés Capital Economics, que prevé que este año la balanza comercial termine con déficit de 4,6% del PIB y la cuenta corriente con uno de 3,5%. Su argumento es que la demanda interna sigue muy fuerte, tras haber sido impulsada por el proceso electoral en el primer semestre. A eso se suma un peso revaluado, cuya fortaleza se ha vigorizado, gracias a los buenos datos del PIB y la expectativa de mayores tasas de interés.

“El peso colombiano se ve sobrevalorado en muchos indicadores, lo que sugiere que la demanda se seguirá desviando hacia las importaciones”, explica David Rees analista encargado de Colombia en Capital Economics.

Una visión opuesta tiene Daniel Velandia, director de Research de Credicorp, quien coincide en que el deterioro de la balanza comercial conlleva alguna preocupación, pero que la reducción de las exportaciones, que ha sido de 6,8% en su valor en dólares en lo corrido del año a abril, se explica por menores precios de los productos y no por menos cantidades, al tiempo que las importaciones han subido 4,5% en valor hasta abril, con alzas principales en compras de materias primas (11,6%), bienes de capital para la agricultura (10,8%) y bienes de capital para la industria (5,1%).

“Así, el deterioro presentado en lo corrido del año no es completamente desfavorable, pues la mayor compra de insumos y bienes de capital ayudará a incrementar la producción o a ampliar capacidad”, enfatiza Velandia.

Si bien los factores externos que empujan los precios de las materias primas y el dólar a la baja no pueden ser controlados, se deben empezar a tomar medidas para evitar que la suma de estos factores no solo descuadren las cuentas externas, sino que le pasen una cara cuenta de cobro al país.
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