| 5/11/2007 12:00:00 AM

“No nos podemos asustar”

En diálogo sincero y realista, el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, habló con DINERO acerca de las medidas recientes adoptadas por el Banco de la República, el fenómeno de la revaluación y la productividad.

Oscar Iván Zuluaga se ve muy satisfecho. Pasó su primera gran prueba en el Congreso, con la aprobación del Plan de Desarrollo. Un poco más serio habla del dólar, de inversión, gasto público y competitividad. Ya tiene las cifras en la cabeza y las usa con generosidad para probar sus argumentos. Así es el Ministro de Hacienda de Colombia.

Ministro, lo que más molesta de las medidas es que el ajuste recaiga exclusivamente sobre el sector privado. ¿No cree que el gobierno podría ayudar reduciendo el gasto?
No, eso no es así. El depósito del 40% sobre el endeudamiento externo también le aplica al gobierno. Y, por el lado del gasto, miremos las cifras del déficit para mostrar lo que hemos hecho. Hay varias cosas que son importantes. Primero, a nivel del gobierno central, el superávit primario ha aumentado de 1% del PIB en el año 2002, a 3,6% en el año 2006. Esto, porque hemos hecho un esfuerzo grande en mayor tributación. Segundo, el déficit fiscal del gobierno central se ha reducido de 6,1% del PIB en 2002, a 4,1% el año pasado y a 3,5 en este año.

Pero, este año se están considerando como ingresos, para el cálculo, los provenientes del impuesto al patrimonio.
Bueno, entonces estaríamos en un nivel del 4% del PIB, que hay que destacar. En ese 4% del PIB, está primero el ejercicio de seguridad democrática, o sea, nosotros hemos hecho un esfuerzo muy grande, independientemente del financiamiento de los impuestos de guerra, en asumir gasto corriente permanente. La fuerza pública ha aumentado en estos cuatro años en 90 mil hombres. Esto, en un principio se financia con el impuesto al patrimonio o el impuesto de guerra, pero se vuelve gasto permanente.

El segundo esfuerzo que se ha hecho y, aún así, hemos reducido el déficit, es en las pensiones. La factura pensional vale 4,1 puntos del PIB, y dentro de estos 4,1 puntos, 1,4 puntos corresponden a las pensiones del Seguro Social que el gobierno tuvo que asumir desde 2004.

Sin embargo, ha tenido la coyuntura favorable del crecimiento económico y de los altos precios del petróleo.
Sí nos ayuda, claro, y ayuda el carbón y ayuda todo. Pero igual, el ajuste hubiera podido no haber sido tan fuerte. Sin embargo, el gobierno lo ha hecho.

Pero, si hubiera un ajuste mayor, ¿no cree que tendría un impacto sobre la revaluación?
Pues, esa es una pregunta bien difícil.

Por ejemplo, el ex director del DNP, Armando Montenegro dice que si se dejan de gastar unos US$1.500 millones, se podría tener un mayor ahorro y además comprar dólares para prepagar deuda.
El problema es de dónde saco los dos puntos del PIB para hacer eso. Hagamos la cuenta. La tributación representa 16 puntos del PIB y yo tengo entre transferencias, pensiones y servicio de la deuda, 14,5 puntos, sin asumir gastos corrientes.

Se ha criticado la forma como se tomaron las últimas medidas, en contra de todos los protocolos que debería tener un Banco Central. ¿No cree que esto tendrá un impacto sobre el mercado?
Lo que importa es el fondo y además eso muestra la dificultad de la coyuntura. Los datos de inflación que salieron publicados después de la última reunión de la Junta Directiva obligaban a actuar con prontitud. Aplazar las decisiones podía ser muy costoso. Era fundamental mandar la señal de que estamos trancando el crecimiento del crédito, que era insostenible. Hay que ajustar el crecimiento a los niveles de inflación que quiere el país.

En cuanto a la revaluación, ¿no cree que con las medidas que se tomaron los flujos de capital van a seguir llegando al país?
No, porque las medidas van a llevar a un aumento de las tasas activas y no de las pasivas. No tiene por qué haber un estímulo para que sigan entrando.

Siguiendo con el tema de la revaluación, ¿usted la ve como un fenómeno temporal o estructural?
Hay que entender la revaluación y por qué aparece. La actitud del inversionista externo hacia Colombia ha cambiado. Hoy ve un país en el que tener activos representados en moneda local es muy atractivo. Esto empezó a verse cuando se emitieron los TES globales y tuvieron una gran demanda, hace dos años. Se vio el interés de la comunidad internacional para asumir deuda en pesos.

Que la banca internacional quiera tener TES nominados en pesos, a períodos de 10,12 y 15 años, asumiendo el riesgo cambiario, es un cambio drástico para un país como Colombia.

Pero, esto no solo le pasó a Colombia.
De acuerdo. Es un cambio que se ha dado en varios países, pero si Colombia no hubiera hecho la tarea bien, seguramente no podría tener esto. No recuerdo hace cuánto en el país no sucedía algo similar, independientemente de que se trate de un fenómeno en los mercados emergentes.

La segunda señal que hay que tener presente es que el país recuperó la inversión extranjera directa. Colombia no venía de esos niveles, era un país que estaba muy afectado. Puede que sea una coyuntura internacional, pero nuevamente la inversión extranjera directa es el deseo de los inversionistas de tener activos en moneda local.

Entonces detrás de esto hay confianza e inversión que son dos elementos vitales.

Hay un tema mundial consistente en que los inversionistas le están perdiendo el miedo a los emergentes.
Claro, es el producto de la liquidez. Pero, ¿qué pasa en el caso de Colombia? Si uno mira en el contexto de América Latina, Colombia es un país en el que hay mucho espacio para profundizar el tema de tener activos en moneda local. Es un país donde las empresas regularmente no son muy abiertas, donde comprar empresas puede ser relativamente fácil y es un país que no tiene los niveles de apertura que tienen otros.

Esto es un hecho relevante, y obviamente eso atrae. Fíjense lo que esto significa en la valoración de los activos, el caso Paz del Río. Entonces puede ocurrir que haya un apetito mucho más intenso por Colombia que por otros países porque el nuestro apenas está ampliando sus perspectivas.

Si esta es la situación, el gobierno nunca podría decir que la revaluación es mala.
No. Y ahí es donde yo he mantenido el discurso de que hay que acostumbrarse al nuevo modelo, porque es el producto del éxito. No nos podemos asustar.

Creo que hay otra circunstancia que explica la revaluación y son las expectativas de inflación, que a su vez se traducen en expectativas de aumentos de tasa de interés. ?

Si el país ha cambiado tanto y es atractivo para la inversión, independientemente de las expectativas de inflación, los capitales van a seguir llegando. Eso hace más difícil competir. ¿Estamos preparados?
Hay que actuar sobre otro tipo de acciones que le permitan a la economía o al sector productivo competir, como, por ejemplo, en infraestructura.

Qué bueno haber mencionado la infraestructura. En los últimos años, este ha sido el tema de todos los gobiernos y lo cierto es que no se ha avanzado nada. Hoy, ni siquiera se tienen los diseños de las vías que se necesitan y los proyectos no están estructurados.
El gobierno está en el proceso de renegociación de concesiones portuarias y eso se va a definir este año y está trabajando en las de aeropuertos. La más importante, que es la de Bogotá, está adjudicada. Hay seis concesiones viales en marcha que son de vital importancia y que son reales. Tienen vigencias futuras aprobadas. Ha sido adjudicada la de Bogotá - Girardot, eso es una realidad -se está construyendo-, y el Túnel de la Línea también lo es, no es cuento. Allá está el túnel piloto.

Probablemente, falta mayor nivel de detalle de ingeniería, de estructuración, de esquema de participación del sector privado. Pero digamos que hay una ruta, hay una carta de navegación que mostrará resultados en estos años.

Sí, pero si no avanzan lo suficientemente rápido, las metas que ustedes tienen para 2019 no van a lograrse.
Estoy de acuerdo. Hoy hay un tema de infraestructura y es el costo y la oportunidad del tiempo.

Y ¿qué se necesita para moverlo?
Yo creo que ahí tenemos que ser más abiertos en el esquema de financiación y participación del sector privado. Yo creo que el sector privado puede dar mucho más de lo que inicialmente nosotros hemos previsto, si queremos hacer esas vías mucho más rápido.

Y, ¿de quién depende que esto se haga?
Es una decisión de gobierno, de conciliar sus intereses para ver cómo la política de gobierno puede enfrentar esto. Depende del Ministro de Transporte, de Planeación Nacional y del Ministerio de Hacienda.

Lo que dice la gente, la que está en el tema de infraestructura, es que en el Ministerio de Transporte no se mueve nada.
Yo tengo mucha confianza en que, con el Plan de Desarrollo que acaba de ser aprobado, podamos tener una mayor organización y claridad frente a las obras que hay que hacer. Vamos a ver cómo podemos avanzar mucho más rápido en términos de ejecución de esas obras.

Las vías son claves, pero no es lo único que el país necesita para competir.
Casi lo principal.

¿Están pensando en algo más para mejorar la productividad de los empresarios?
Bueno, en mejoras de productividad uno tiene que tener primero mano de obra y capacitación, y creo que ahí empezaron a ocurrir cambios importantes. La encuesta del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación que se hizo entre más de 5.000 egresados, muestra un cambio de tendencia drástico en Colombia. Los mayores incrementos salariales se están dando en la formación técnica y tecnológica, por encima del crecimiento de los salarios de la formación universitaria. Y esa es una señal muy interesante.

Esto, más lo que está haciendo el Icetex en el tema del crédito educativo focalizado en sectores populares -donde se da un énfasis a la formación técnica y tecnológica-, es la línea correcta en la que el país debe pensar con miras a fortalecer el tema de la mano de obra calificada.

Colombia, en el Índice de Competitividad Global que mide el World Economic Forum, queda reiteradamente en los últimos lugares en cuanto a capacidad de absorber tecnología. ¿Qué se puede hacer para cambiar esto?
Me parece que la experiencia del contrato de aprendizaje del Sena es una experiencia bien interesante. En los últimos años, alrededor de 170 mil jóvenes han tenido oportunidad de acceso al contrato de aprendizaje. El índice de empleabilidad de esos jóvenes es como del 75%.

¿Y, en ciencia y tecnología?
En esto nos falta un camino muy largo por recorrer. La inversión en ciencia y tecnología es apenas 0,3% del PIB. Tenemos que subir gradualmente, por lo menos a 0,5% ó 0,6% efectivo para que el país pueda caminar más rápido. ?

¿Qué más puede hacer el Estado en términos de productividad?
Aliviar los costos de transacción.

¿Cómo hacemos para que todo lo que hemos hablado se concrete y se vuelva una realidad?
Lo que pasa es que hay que jugar con políticas sectoriales; lo que no es fácil desde un Ministerio de Hacienda. Un Ministerio de Hacienda tiene que garantizar unos postulados macroeconómicos, tiene que crear las condiciones para ello. Las políticas sectoriales tienen que verse con mayor profundidad a nivel de cada uno de los ministerios.

¿Cree que una solución para la revaluación podrían ser los subsidios?
Yo creo que hay que entrar en una agenda más exigente. Por ejemplo, el Ministro de Agricultura ha diseñado los últimos apoyos sobre la base de mantener el empleo formal, con nómina afiliada a la seguridad social. Está condicionado a que mantenga la nómina, para proteger el empleo.



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