| 10/31/2003 12:00:00 AM

No pinta mal

El Referendo no modificó sustancialmente las proyecciones económicas para los próximos dos años. El PIB crecerá 3,2% en 2004.

El sismo en el mercado cambiario duró algo más de 20 minutos. Los resultados del Referendo dispararon la cotización de apertura del dólar el lunes siguiente a la votación, un hecho que fue aprovechado por tesorerías del sector real y de los fondos de pensiones para vender divisas con una buena utilidad. La nueva oferta empujó los precios a la baja y media hora después el pico había desaparecido. El día cerró con una lánguida reducción de las cotizaciones. Los precios de los TES y de los yankees tampoco tuvieron modificaciones dramáticas.

No hubo un cataclismo financiero, pero eso no quiere decir que en Colombia no haya pasado nada después del 25 de octubre. Hoy el país es como cualquier otra nación del continente. Antes se pensaba que todos los proyectos presentados por el presidente Uribe tenían un sello seguro de aprobación. Ahora, con los resultados de la votación en el bolsillo, se sabe que el Ejecutivo tendrá que llevar sus propuestas fiscales al Congreso y someterlas a ese trámite, con las mismas condiciones y riesgos que los de cualquier otro país emergente.

Por eso, las proyecciones para el año y para 2004 no se modificaron el día siguiente del Referendo. La gran mayoría de los analistas consultados por Dinero mantuvieron sus cifras, pero advirtieron que esperan la reacción del gobierno en el frente fiscal. Con el balón en su campo, el Ministerio de Hacienda tendrá que presentar un 'Plan B' serio y creíble, que convenza al Fondo Monetario, a los banqueros extranjeros y a los economistas nacionales.



Lo que resta del año

Aunque parezca cerrado para efectos prácticos, al año 2003 todavía le quedan varias pruebas antes de terminar. Está por verse la reacción final de los mercados al resultado del Referendo, falta que se hagan los pedidos del comercio a la industria en noviembre, que se concreten las ventas de Navidad y que se determine el salario mínimo, entre otras cosas.

La encuesta trimestral que realiza Dinero entre economistas de centros de investigación y entidades financieras permitió establecer que la mayoría prevé una tasa de crecimiento del PIB cercana a 2,6% para el año. Incluso, a pesar de las dudas que generó el Referendo, las perspectivas de producción de corto plazo mejoraron al acercarse el final del año. En la consulta de julio, el promedio de la encuesta se ubicaba en 2,5%. El aumento en la predicción obedece a la mejoría en la demanda doméstica y en las exportaciones.

Los analistas encuestados coinciden en que la inflación superará la meta del Banco de la República. La mayoría espera un crecimiento del índice de precios al consumidor del Dane cercano a 6,5%. De igual forma, las condiciones fiscales más complejas les hicieron aumentar sus pronósticos sobre el déficit fiscal consolidado, que pasó de 2,7% en julio a 2,8% al final de octubre.

Con los resultados anteriores, vaticinan que la tasa de interés de captación a 90 días (la DTF) cerrará el año con un promedio anual de 7,8% y que el desempleo urbano se ubicará en 15,5%, un leve descenso frente a diciembre de 2002.

Así las cosas, 2003 no será un año muy diferente al esperado en julio, salvo porque habrá algo más de crecimiento y algo menos de inflación.



El dólar hasta fin de año

De manera bastante generalizada, los analistas consultados manifiestan que la caída de los puntos fiscales del Referendo inducirá un alza transitoria del dólar. Daniel Castellanos, economista jefe del BBVA Ganadero, afirma que la turbulencia en el mercado de la divisa debe ser transitoria por cuanto "incluso sin nuevas contrataciones, hay financiación pública por desembolsar y el Banco de la República todavía tiene el instrumento de las opciones (de desacumulación de reservas)".

Alberto Bernal, economista para América Latina de IDEAGlobal, piensa que el dólar se ubicará a fin de año por debajo de $3.000. Espera que el Emisor actúe para contener cualquier disparo en la devaluación, porque estos se traducirían en crecimientos en inflación. "Incluso si el dólar termina muy alto este año, el próximo la devaluación será menor", afirma Javier Fernández Riva. El nerviosismo en el frente fiscal depende de los programas que presente el gobierno para contrarrestar el revés del Referendo. "Me extrañaría que fuera más allá de noviembre", agrega.



Lo bueno de 2004

En opinión de la mayoría de los encuestados, el próximo año la economía crecerá alrededor de 3,2%. La forma de llegar a la cifra cambia de una entidad a otra, pero todas enmarcan sus pronósticos de alguna manera en la recuperación de la demanda externa.

La perspectiva de un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos impulsará la inversión y promoverá mejoras de productividad en los empresarios colombianos, opina Fabio Villegas, presidente de Anif. "Las mejores perspectivas en el mercado internacional, en especial el mayor crecimiento esperado de Estados Unidos, y un mejor comportamiento de la demanda impulsarán el crecimiento", manifestó.

Con esta opinión coincidió el economista jefe del BBVA Ganadero, Daniel Castellanos. Añadió, sin embargo, que el aumento en la inversión durante 2003 y las bajas tasas de inflación y de interés también facilitarán el desempeño en 2004.

Gustavo Ramírez, vicepresidente de banca de Inversión de Corfivalle, consideró que las exportaciones podrán seguir impulsando el ciclo ascendente si logran reorientarse hacia países distintos de Venezuela, o ampliar los beneficios del Atpdea. Opinó que la expansión de la capacidad instalada en la industria por la nueva demanda externa promovería el empleo y el consumo que hasta ahora han estado rezagados.

Por su lado, el economista Javier Fernández Riva manifestó que la recuperación de Venezuela y el dinamismo exportador, junto con la construcción, serán las principales influencias positivas sobre la economía el año que viene.

Siendo más específicos, si se fueran a escoger sectores abiertamente ganadores en el entorno de acuerdos de libre comercio, Alberto Bernal, economista de IDEAGlobal, destacó su visión positiva sobre tres de ellos: la agroindustria, la industria química y la textil.

En un tema más local, el afianzamiento del programa de Seguridad Democrática apareció en las respuestas de algunos de los entrevistados como un factor que mejoraría la opción de crecimiento para la economía del país.



Los temas de riesgo

La mayoría de los economistas menciona, por razones distintas, el frente fiscal como el principal riesgo para la economía en 2004. La mayoría coincide en la necesidad de conservar una severa disciplina fiscal y continuar con el ajuste de las finanzas públicas.

Fabio Villegas, de Anif, sostiene que de no cumplir los objetivos en esta materia, "la economía estará demasiado expuesta a los cambios en los mercados internacionales, como el aumento en las tasas de interés que acompañan la recuperación esperada de las economías desarrolladas".

La solución al problema fiscal en 2004 requiere un balance muy preciso. Si el gobierno opta por corregir el déficit con aumentos fuertes de impuestos, podría generar un aumento exagerado de la carga tributaria que entorpecería el crecimiento del año entrante al reducir el consumo y la inversión privada. Si en vez de recortar gastos, cede a la tentación de reducir exageradamente sus programas de inversión para cerrar la brecha fiscal, también afectaría el crecimiento.

La mayoría de los analistas consultados le teme a la pérdida de gobernabilidad generada por el fracaso del Referendo, que podría dificultar en el futuro el paso de otras medidas de manejo fiscal. Pero también manifiestan temores sobre los riesgos que pueden aparecer a la hora de financiar el déficit en el exterior. El gobierno planea colocar US$1.200 millones en bonos en los mercados internacionales. Esa estrategia puede encontrar dificultades si el deterioro del entorno político en Venezuela deteriora, a su vez, la imagen del vecindario, o si la intensidad del conflicto interno aumenta. Los economistas de Corfivalle advierten además que si hay una fuerte recuperación en Estados Unidos y Europa, que se refleje en un fortalecimiento de las bolsas de valores, se perdería el atractivo que han tenido los mercados emergentes.
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